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Thursday 19 September 2019
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La vida era más simple

dibujo niños jugando pon

dibujo niños jugando pon

Para bien o para mal nací en 1990, en el primer mes del año que marcó el inicio de aquellos días duros del Período Especial. Pero como niña al fin nunca entendí las necesidades, las hambrunas que vinieron y la escasez de tantas cosas que antes del derrumbe del campo socialista soviético sobraban en Cuba. Pero la vida era más sencilla, o al menos eso me pareció.

Mis preocupaciones eran simples porque no conocía otra vida. No me interesaban los objetos caros, pues no tenía ni tampoco sabía de la existencia de juguetes lindos, de esos que te hacen dormir junto a ellos y por eso me dediqué a vestir y desvestir cuquitas, a darles vidas y titiritearlas encima de cualquier pedazo del piso de la casa. Nunca tuve Barbies como las niñas de hoy, sin embargo era feliz.

Mi muñeco era un negrito bembón, con una cabeza muy dura, pero con la sonrisa alegre, como si estuviera feliz de estar conmigo y de ser cómplice de mis andanzas. Mi cocina era linda: calderitos, jarritos y platos de pomos plásticos que mi mamá se dedicaba a hacerme para yo encarnar luego el papel de ama de casa.

Si me aburría no tenía que ir a jugar playstation como ahora porque con cuatro palos y un nylon para simular un techo construía una casita en mi patio de tierra. Ahí, unos días descalza o con zapatos remendados, aprendí a cocinar el huevo en cáscaras de naranja al fuego sin necesitar una gota de aceite, ese que ahora me expenden en CUC y tanto me cuesta adquirirlo.

La vida era más simple porque mi mundo se resumía a jugar y soñar. Un pan con azúcar en mano me permitía estar dando brincos en el pon que hacíamos con trozos de cantos y no pensaba en comprar carnes ni leche como hoy.

Enamorarse también era fácil porque no había que declarársele a nadie, ni pensar en infidelidades ni decepciones porque mis amiguitos nunca supieron que fueron mis novios. La vida era más simple porque no había competencia en mi pequeño mundo, ni brujas malvadas ni hechizos de Disney.

Pero esa simplicidad terminó con el transcurso de los años y empecé a vivir días complejos y entendí la magia de aquellos primeros noventa que hoy sé no fueron nada simples.




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