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Friday 22 November 2019
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El verano, los niños y el sol

Bebé disfruta a la orilla de la playa

Bebé disfruta a la orilla de la playa

Entre los temas obligados de cada verano sobresale el de  los daños que  los rayos ultravioletas de la luz solar causan en la piel de los humanos.

Expertos enfatizan que esas precauciones deben extremarse con los niños, sobre todo en  los  de piel clara, y recuerdan que  los primeros 20 años de vida influyen más en el envejecimiento cutáneo.

Si bien el sol es beneficioso para sintetizar la necesaria vitamina D a través de la piel, su luz incluye radiación ultravioleta A y B, a corto plazo  enrojece y broncea  la piel,  porque  incrementa la síntesis de melanina, pero a largo plazo, está comprobado, la exposición solar acumulada aumenta el envejecimiento cutáneo y el riesgo de cáncer de piel, explica la  doctora Gema Márquez, española dermatóloga pediátrica.

Un reporte de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, recuerda que utilizar crema  foto protectora adecuada durante los primeros 18 años de vida puede reducir hasta un 78% el riesgo de cáncer cutáneo en la edad adulta.

Aunque algunas personas lo ignoren, en días nublados la radiación ultravioleta traspasa las nubes, y los  niños son más susceptibles que los adultos.

Insisten los científicos en que cuando los bebés nacen no tienen el sistema de defensa de la piel completamente desarrollado. En este caso, la precaución ante el sol debe ser extrema, y hasta el primer año de edad los bebés no deben ser expuestos al sol de forma directa.

A partir de entonces, es necesario protegerles  con medidas físicas, gorro, gafas y ropa, y crema solar de filtro físico. A partir de los tres años de edad se recomienda  protección total infantil,   evitar siempre la exposición al sol desde las 10 de la mañana y hasta las cinco de la tarde y  reaplicar bien la crema  de protección solar  cada dos horas, teniendo en cuenta que una exposición negligente puede ocasionar  quemaduras y, por tanto, deshidratación, por lo que es importante  beber  agua.

Sin dudas el sol es amigo de todos, pero sus rayos ultravioletas exigen  precauciones, en  especial en los niños.




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