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Monday 18 November 2019
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Quinta Anita, ahora de Maravillas

Quinta Anita, edificación de siglo XIX, en la barriada de Versalles en Matanzas.

Quinta Anita, edificación de siglo XIX, en la barriada de Versalles en Matanzas.

La Quinta Anita, sitio de descanso, esparcimiento y recreo, inaugurada en 1851 en el barrio matancero de Versalles por sus propietarios Don Lázaro Cossió y su esposa Ana María.

Tras la sucesión de sus dueños, la villa tomó varios usos, entre ellos la escuela primaria José Luis Tascende, Empresa del Libro y por último la Empresa de Aseguramiento a Educación, hasta convertirse en presa del abandono y el maltrato social que le llevó al estado deplorable que hoy muestra su estructura.

Con estas características se inserta el proyecto infantil-comunitario Maravillas de la Infancia que dirige María Eugenia Romero

Una de las emociones mayores que tuve fue que los propios electores en una Rendición de Cuentas son los que hacen la propuesta de que por qué este lugar no se le entrega a Maravillas de la Infancia que era un proyecto que tenía un prestigio desde el punto de vista comunitario, que tenía un trabajo fortalecido en la formación de valores hasta las manifestaciones artísticas y que hoy no tenía dónde desarrollarse mejor.

Pero la imagen de la vieja casona era poco o nada seductora:

Era un vertedero donde la comunidad depositaba desechos sólidos de todo tipo y donde había desperdicios de materiales de estudio que ya era imposible  volver a utilizarlos por el grado de deterioro que alcanzaron.

Aquí había una contaminación que en cualquier momento podía generar el brote de una enfermedad.  Calamidades que aunque impresionaron, no frenaron el  empeño y la voluntad de María Eugenia y su equipo.

“Hace alrededor de un año que llegamos aquí y decíamos que no íbamos a poder re-significar el lugar, porque lo que hacemos hoy es re-significarlo con acciones comunitarias, con la participación de los integrantes del proyecto, con los cuadros de actores y el grupo gestor”.

Entre las tareas iniciales, relata María Eugenia, se encuentra el análisis y estudio de las tierras cultivables del lugar

“Para ver si no había ningún problema de poder cosechar en ellas. Hoy se puede apreciar que todas las tierras que están dentro del local están sembradas y esto ha facilitado que la propia familia versallera y los integrantes del proyecto eleven su calidad de vida porque tienen la posibilidad de aprovechar este autoconsumo de la Quinta Anita”.

Ideas productivas, medioambientales y económicas que al adicionarse a los antecedentes culturales, recreativos y educativos, dieron paso al nacimiento del proyecto de desarrollo local Villa Neoclásica Quinta Anita.

Esta estrategia de desarrollo local del municipio de Matanzas tiene dentro de sus líneas promover el avance y difusión de conocimientos y  capacidades sociales, el fomento y preservación de la cultura y el patrimonio, así como el aprovechamiento de potencialidades que tengan como base el impulso de nuestra economía.

La estancia de este grupo en las ruinas de un edificio de valor patrimonial de la urbe matancera, estimula a sus nuevos moradores a aprovechar todo espacio.

“En base a eso comenzamos a trabajar aquí en la barriada de Versalles que necesita de un desarrollo porque hay potencialidades, solo que no la han sabido explotar”.

De ahí las propuestas:

“Convertir esto en un centro de esparcimiento y recreo para la juventud, para los adolescentes, para la tercera edad y otra de las cuestiones que queremos hacer aquí es lanzar la convocatoria para una escuela de modelaje, una modelo integral que pueda articular con todos los eventos que se realizan aquí”.

A ese empeño de desarrollar las capacidades culturales de las nuevas generaciones de matanceros como valor primordial, se suman las clases de títeres, dramaturgia, los talleres de danza tradicional y folklórica que ofrecen especialistas de diversas instituciones artísticas de la provincia o el país.

Acciones que forman parte de un programa mayor: devolverle a la Quinta Anita el esplendor de aquellos años de la década del 50 del siglo XIX

Queremos tratar de mantener los mismos rasgos de este valor patrimonial y lograr que la casa se parezca lo más que pueda a su momento original y aunque la inversión es costosa tendremos un respaldo en Moneda Libremente Convertible y en Moneda Nacional. De hecho ya el proyecto está incluido en el grupo de los que se insertaran en el plan de la economía del 2014.

Y con ello el cumplimiento de uno de los fines esenciales en cada proyecto de desarrollo local

“Vamos a generar empleo y con ello aliviar los diferentes géneros, tanto a mujeres como a hombres, a jóvenes y a los adultos. Pero, ¿quiénes serán los principales beneficiarios? La propia familia de los integrantes del proyecto que muchas de ellas son amas de casa que están ansiosas por trabajar y qué mejor trabajo que este, un lugar que recibieron en un estado tan crítico y que han transformado hasta verse limpio, organizado del que las personas dicen”.

“Si no entramos aquí no nos damos cuenta de las cosas tan lindas que ha hecho Maravillas de la infancia en la Quinta Anita”.

Proyecto de desarrollo local Villa Neoclásica Quinta Anita, una idea nacida de la comunidad que además de la formación de valores y el avance económico-social del barrio de Versalles, tocará con pincel de artista un sueño de los matanceros: salvar su patrimonio arquitectónico

Agregados

Durante el siglo XIX se construyó un número considerable de casas quintas en el barrio matancero de Versalles por4 las características del sitio con terrenos colinosos cercanos al mar en los que el paisaje y la brisa resultan el principal atractivo.

Pero la mayoría de esas quintas sucumbieron con el paso del tiempo, la sucesión de propietarios y el maltrato. Las que sobreviven muestran las huellas inclementes del deterioro sufrido y grandes trasformaciones en su estructura original.

Entre las varias constantes que definieron a las quintas, privilegio de las clases adineradas, se hallan la suntuosidad, el confort, aislamiento, sitio de esparcimiento, recreo y para fiestas; rodeadas de jardines y/o extensas áreas delimitadas por cercas semitransparentes.

De ahí quintas como las nombradas Alicia, Los Molinos (conocida después por Quinta Anita), la Quinta de Castro (conocida por Arrechavaleta) y la Quinta de Lorenzo García Milián, que fue vendida a inicios del siglo XX a la Colonia Española, localizada en Santa Rita y Glorieta, entre otras casonas que embellecieron el paisaje urbanístico de la urbe yuimurina.

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Maravillas de la Infancia, proyecto que aunque nació en Simpsom, una comunidad yumurina de grandes problemáticas sociales perteneciente al CP Matanzas Este del cual María Eugenia Romero fue su delegada, es en Versalles donde tiene su sede desde hace varios años




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