Por una infancia feliz y saludable

dia-ninosNi el llanto ni la hiperactividad evitan que al ver a un pequeño brote en nuestros ojos esa expresión de ternura contagiosa que siempre los acompaña. Pero más que cajitas de sensibilidad, los niños exigen mucha dedicación, que garantice su educación y el pleno desarrollo de sus habilidades.

Hoy las madres enfrentan el reto de cumplir con un trabajo, además de realizar las tareas del hogar y el cuidado de los niños a su regreso a casa. La proeza es digna de aplauso  de no ser porque muchas veces para garantizar su tranquilidad los dejamos horas y horas  frente al televisor.

Las complicaciones que esta acción podría acarrear son múltiples: desde el sedentarismo y la obesidad a edades tempranas, hasta el autismo sobreimpuesto, el cual dificulta la socialización y el lenguaje.

Abogamos entonces por una mayor interactividad con los pequeños, por el fomento de la actividad física y la disminución del uso de las tecnologías durante los primeros años de edad.

Escrito por: Lilian Knight, estudiante de Periodismo

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