Search
Monday 2 December 2019
  • :
  • :

Si se acabaran los papeles

papeleoLas primeras hojas en blanco que tuve en mis manos siendo una niña me imagino que las haya llenado de casitas, de mariposas y nubes, pero no recuerdo exactamente lo que hice con ellas. Quizás las rompí o las estrujé. No sé.

Después vinieron las primeras clases y entendí la principal función de estos papeles. Empezaron a llenarse mis libretas, como si fueran un catálogo, de las primeras vocales, de los complicados 2+2 y del más tierno de los mamá.

Las hojas que siempre detesté fueron los métodos del hospital y las pruebas finales. Los primeros, porque ordenaban pinchazos, y los otros por los nervios que producían en mi.

Pero nunca imaginé que el papel fuera tan importante para el desarrollo de esta Isla. Algunos me dicen que Cuba sin papeles no hubiese llegado hasta donde está. Desgraciadamente todavía no se ha inventado un instrumento que permita medir la repercusión del papel en una sociedad. Ese pudiera ser una de las nuevas inventivas en la era de la tecnología y podríamos sacar los cálculos de cuánto se ha perdido o cuáles fueron los avances.

Aunque son muy útiles, sobre todo en los centros de trabajo, también obstaculizan otros trámites. Solamente hay que tener en cuenta las personas de más de 50 años, que aún no inscriben sus domicilios y otros bienes inmuebles en su nombre para no enfrentarse ni chocar con el acostumbrado papeleo.

Lo cierto es que todo lleva un papel y por ende, una firma, un cuño o autorización. He ahí otra de sus utilidades: la de controlar y supervisar, como son los libros de firma de entrada y salida en los centros laborales, para no citar otros tantos ejemplos.

Así, de mano del papel va la más dañina burocracia, esa que no deja avanzar ni concretar proyectos importantes. Y todo por una simple hoja.

Entre los papeles más famosos están los informes y también los planes de trabajo, que aunque no se cumplan ni se lean, sí hay que dejarlos plasmados en un papelito, porque si no, el incumplimiento es más grave todavía.

Si se acabaran los papeles, los niños no podrían pintar las nubes que yo dibujé, ni hacer las primeras carticas de amor, pero todo sería más ágil, flexible y dinámico.

Si se acabaran los papeles, las impresoras descansarían un poco también, pero como se afectarían otras labores con su extinción, lo mejor es que se utilice solo cuando sea preciso.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones