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Monday 23 September 2019
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Las sinfonías de una vida…

José Alberto Garcia junto a sus hijas

Para José Alberto García la música está entre lo más importante de su vida, no por gusto en este 2013 sumaron 55 años desde que lo acompaña. Casi por un azar, su madre influyó en que este hombre de andar despacio y hablar sereno se dedicara a esa manifestación artística.

“Mi madre se percató de que yo tenía cierta inclinación hacia la música. Era capaz de hacer música con las goticas de agua que caían de la llave de casa o creaba orquestas de latas con los amigos de mi barrio. Comencé estudiando piano, con mi mamá que era profesora de ese instrumento. Después recibí clases en un conservatorio particular que existía en Matanzas.

“Realmente a mí lo que siempre me gustó fue el violín, pero en mi casa la tradición que existía era de tocar piano. Aun así, comencé con las clases de violín del maestro Cándido Faílde. ”

Algunos años después, el actual presidente de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba en Matanzas, se entregó por entero al estudio de la música.

“Antes los jóvenes estudiantes, sobre todo los que tocábamos en la Orquesta de Cámara, nos vinculábamos haciendo prácticas en esa orquesta. Generalmente nos iniciábamos el 22 de noviembre, el día de Santa Cecilia, considerada la patrona de la música, durante una misa grande que se celebraba en la Catedral de Matanzas, en la que la Orquesta de Cámara, dirigida por el maestro Mario Argenter, ofrecía un gran concierto. Entonces tenía 13 años.”

Alberto siempre habla con cierta nostalgia acerca de sus primeros años de vida profesional y, para suerte de muchas generaciones, esa etapa estuvo muy ligada a impartir sus conocimientos a otros jóvenes.

“El 14 de febrero de 1962 se oficializa la Orquesta de Concierto, de manera que pudimos contar con un salario mensual y dedicarnos  a la música. Empecé a trabajar también como profesor en la escuela, hoy en día, Alfonso Pérez Isaac en los primeros años de violín. Además, creé la orquesta de charanga Renovación, que interpretó danzones y cha cha chá durante once años.

“Posteriormente estudié en el conservatorio Alejandro García Caturla, aunque no permanecí mucho tiempo ahí. Cuando se funda la Escuela Nacional de Arte, simultáneamente se crea un plan de titulación con el que me gradué de violinista el 7 de julio de 1977. En ese momento me propusieron ingresar en el Instituto Superior de Arte (ISA), pero existían otros contratos tentadoras para un joven como yo, producto de lo cual salí al extranjero.”

Su labor como director de orquesta también ha sido reconocida en el mundo.

“Cuando regresé sí ingreso al ISA, no lo hago en violín, sino la especialidad de dirección de orquesta, bajo la tutela del profesor Jorge López Marín. Así fui subdirector, director y concertino de la Orquesta Sinfónica de Matanzas y director de una compañía de opereta durante cuatro años en Italia.

“Como violinista, junto al cuarteto Fantasía, estuve en Islas Canarias; visité Estados Unidos en cinco ocasiones, donde grabamos un disco; en Islas Caimán, en España dos veces; Francia, Suiza y en Jamaica durante cerca de cuatro años.”

La familia constituye un aliciente para su desarrollo profesional, pues  junto a sus tres hijas ha llevado adelante el cuarteto Fantasía, el cual cuenta con gran prestigio a nivel internacional. Su esposa también ha desempeñado un papel importante en esta dinámica de trabajo.

“Mi primera interpretación profesional fue la canción Estás en mi corazón, de Ernesto Lecuona, porque mi esposa adora la letra de esa composición.

“Mis hijas también forman parte importante de mi carrera musical porque junto a ellas llevo adelante el cuarteto Fantasía y tengo el inmenso placer y privilegio de compartir esos momentos en el escenario con ellas que, para orgullo mío, son muchachas muy talentosas.”

A la luz de 55 años de experiencia, las preferencias musicales de José Alberto García son muy amplias.

“Yo considero que todo lo que tenga calidad, no importa el género, es bueno. A mí me encantan Los Muñequitos de Matanzas, la música campesina, toqué durante muchos años charangas. Para mí la música cubana es excelente.”

Sin dudas, durante 55 años Alberto ha sabido complementar su carrera artística, su labor como profesor de varias generaciones, su responsabilidad como presidente de la UNEAC y su papel como padre de familia. Son los hombres como él quienes han influido verdadera y definitivamente en el desarrollo musical de nuestro país.




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