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Tuesday 19 November 2019
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Reencuentro de dos culturas en Matanzas

IMG_2425Yimara de la Bastilla apostó por mantener vivo el recuerdo de su abuelo, quien siempre participó en la peregrinación dedicada por los descendientes de españoles, en Matanzas, a la virgen La Moreneta, patrona de los catalanes. Tras el dolor que trae consigo la pérdida de un ser muy querido, ahora la joven madre se hace acompañar por su pequeña para acercarla a esa tradición que también es suya.

“Tengo ascendientes españoles por ambas partes de mi familia. Mis abuelos llegaron a Cuba durante el siglo XIX procedentes de Cataluña y Galicia. Yo me he dedicado a confeccionar parte del árbol genealógico de la familia, con los lugares de donde vinieron. Participar en la festividad de la Colla es una experiencia muy interesante y conmovedora porque es una celebración muy bonita de los descendientes de España. Yo no venía desde que era pequeña, pero decidí comenzar a asistir otra vez porque mi abuelo amaba esta tradición y nos inculcó el apego por la Madre España, entonces estar aquí es como reencontrarme con mi abuelo.”

Tal vez su causa no sea la misma pero, sin dudas, el amor por esas costumbres legadas a Cuba por la cultura española es tan fuerte que José González Abreu, un abuelo de 84 años, cada año se apoya sobre sus muletas y llega hasta la Ermita para honrar a sus ascendientes catalanes.

La Fiesta de la Colla tuvo sus orígenes en las romerías que celebraban las familias catalanas asentadas en la ciudad, dedicadas a la Virgen de Monserrat, a quien construyeron una ermita en 1875. La significación de las festividades va más allá que considerarla una celebración de nuestras tradiciones, precisó Roberto Ruesca, presidente del Círculo de Amigos de la Cultura Española en Matanzas.

“En Cataluña la colla tiene dos acepciones: la primera está asociada a una especie de gremio, por ejemplo de los vinicultores, los panaderos o los constructores y, más importante, por la que los catalanes adoptan el nombre para las festividades fue por los seguidores de la virgen que quisieron construirle una casita en la montaña. La tradición surge en 1875, cuando los catalanes radicados aquí terminaron la construcción de la ermita, en honor a Monserrat en España.

“La Fiesta de la Colla se desarrolla para rendir homenaje a la virgen de Monserrat. Esta representa para los matanceros un espacio para rescatar la historia y las costumbres hispanas que también nos pertenecen y forman parte de la idiosincrasia de los cubanos.”

Este domingo, durante la última jornada de esta fiesta que evoca la presencia catalana en la ciudad de Matanzas, se desarrolló un amplio programa de actividades que iniciaron con una retreta de la Banda de Conciertos en el Parque de la Libertad.

El tradicional brindis de confraternidad fue seguido de un reconocimiento a la labor de las asociaciones de la cultura española en la urbe yumurina, así como a Mario López Navia, director de la biblioteca Gener y Del Monte y a Rolando Estévez, quien estuvo a cargo del acabado de la virgen que desde ahora descansará en la Ermita de Monserrate.

Posteriormente, los presentes acompañaron la peregrinación de La Moreneta hasta el santuario, donde Monseñor Manuel Hilario de Céspedes García-Menocal, Obispo de Matanzas, bendijo la  nueva imagen esculpida en madera a tamaño natural la cual retornó a su sitio después de varias décadas de ausencia debido al deterioro de la escultura anterior.

Fue la fidelidad a estas tradiciones la que convirtió a Matanzas en la ciudad que mantiene vivo una de los legados hispanos más antiguas, la Fiesta de la Colla, comentó Perla Díaz Durán, presidenta de la Casa Asturiana de Matanzas.

“A raíz de que se construye el Casino español, hoy biblioteca provincial Gener y del Monte, la Ermita pasa a convertirse en patrimonio de este y deviene en la fiesta de los españoles en la ciudad. Pero siempre Monserrate fue el punto de convergencia de las asociaciones hispanas de Matanzas. Pocos lugares en el mundo pueden enorgullecerse de mantener viva una tradición así.”

María Dolores Rosik, presidenta de la Sociedad de Beneficencia Natural de Cataluña, resaltó la importancia de la cita en la salvaguarda de una tradición adoptada por los matanceros.

“En Cataluña también se realizan actividades de este tipo, aunque esta tiene sus peculiaridades como el brindis de confraternidad y el peregrinar hasta las alturas de Monserrate. Pienso que es muy importante que se mantenga porque un pueblo que no respeta sus tradiciones e historia, no tiene nada.”

Déborah Brent, una canadiense que casualmente se acercó, se interesó también por conocer de qué se trataba el evento.

“Me llama la atención que es una forma de recuperar un poco la historia, no solo para los ancianos porque aquí también hay muchos jóvenes y me interesan también los orígenes de este festival. Mi esposo y yo estamos viajando por toda Cuba en bicicleta para conocerla mejor. Ayer pasamos casualmente por el parque, entramos al edificio, vimos la exposición montada aquí y decidimos venir hoy a compartir este momento con ustedes. Todo lo que represente acercarnos un poco a su cultura, a su gente nos interesa mucho.”

Perla Díaz Durán también se refirió a qué necesita el evento de los catalanes en Matanzas y el papel de las jóvenes generaciones en su rescate.

“Los jóvenes son los depositarios de todo ese folclor y son los responsables de continuarlo.”

Este diciembre se cumplieron 138 años de la fiesta de la Colla, un espacio en el tiempo que, con una perfecta simbiosis de  arte y religión, simboliza un reencuentro con antañas tradiciones heredadas por nuestro pueblo.




One thought on “Reencuentro de dos culturas en Matanzas

  1. tati

    felicidades a la periodista al leer este trabajo me parece haber participado en la celebracion, lamentablemente no pude asistir ojala se mantenga y perdura la tradicion porcientos de años mas

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