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Saturday 16 November 2019
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Para quienes no crean en mi generación…

9648670-ja-venes-de-mano-altos-s-manoTodo sucedió de forma inesperada. Se acercaba el mediodía y comenzaba el cotidiano e inevitable roce dentro del ómnibus local, único medio de transporte para quienes no podemos permitirnos pagar una máquina.

Varios pasajeros se aglutinaron alrededor de la señora que yacía recostada a lo largo de dos asientos y en cuyo rostro se notaban una expresión de palidez y la mirada medio perdida entre significativos signos de debilidad física.

Aquellos curiosos transeúntes si rápido se interesaron por lo que le sucedía a la anciana, más aprisa aún siguieron su curso, dejándola como al que estornuda y no se le desea ni salud.

No obstante, seis jóvenes desconocidos para ella pacientemente la ayudaron a bajar de la guagua, la acompañaron, preocupados por su recuperación, durante los más de 45 minutos que duró su malestar y trataron de disimular una fuerte apretazón en el pecho al verla tan indefensa en medio de una multitud más preocupada por satisfacer su curiosidad, que por ayudar a una persona evidentemente necesitada de protección.

No preguntaron su nombre, ni ella supo el de ellos, aunque sí les contó, entre sollozos, que tenía 61 años, a pesar de que su cabellera grisácea y las arrugas de su piel denotaban mayor edad.

Tal vez los azares de la existencia humana surcaron su rostro dándole esa expresión entre dulce y serena; o, quizás, los mismos padecimientos que poco a poco le robaron algo de visión y sentido de la audición vienen, como a cada rato, a unirse a otras afecciones tan cotidianas hoy como la hipertensión. Pero nunca sabrán cuál es la verdadera historia de esta mujer.

Es vecina de la calle Navia. Supe que habita una casa muy cercana al centro laboral de uno de sus compañeros de viaje quien, al verla en medio de su hipoglicemia, solo atinó a decir “yo no la conozco” y siguió  su rumbo.

Se había levantado muy temprano y, sin desayunar siquiera, tomó dos tabletas de medicamentos, aunque solo era necesaria una. Venía de ver a su hija, una muchacha de 30 años que espera su primer bebé.

A medida que pasaba el tiempo, con una brisa refrescante acariciándole el rostro y después de haber ingerido algunos de los alimentos que los muchachos procuraron para ella, su cara se fue iluminando y comenzó a retomar sus tonos naturales.

Con las manos temblorosas y lágrimas en los ojos bajó la vista apenada, mientras ellos buscaban un consuelo para ella…, pero nada lograría atenuar sus pensamientos.

Su voz ronca pronunciaba palabras imprecisas, como el que desea que sus culpas no sean escuchadas. Se reprimía porque, según les confesó, hasta ese momento no creía capaz a ningún joven de acciones tan humanas hacia alguien desconocido y llegó a hacerse eco de ese injusto slogan de que “la juventud está perdida”.

“Nosotros también tenemos o tuvimos abuelos y nos gustaría que en una situación como estas también ellos contaran con algo de apoyo, no se preocupe”, le respondieron mientras caminaban hacia el policlínico más cercano, donde una doctora chequeó su presión arterial y, solo cuando estuvieron seguros de su mejoría, uno de los muchachos la acompañó hasta su casa.

A veces, cuando estamos en peligro de perder la confianza debido a las malas acciones y egoísmos que presenciamos a diario, aparecen escenas como esta, que nos conducen a reflexionar acerca de cuánto se puede salvar aún en medio de la crisis de valores que vive nuestra sociedad.

Nunca sabrá sus nombres, ni a qué se dedican, pero, muy a pesar del recurrente y estrafalario supuesto que vaticina la inmoralidad incurable que padecen las actuales generaciones, espero que otros como yo aprendan a ofrecer un voto de confianza a esos que, sin peinar canas aún, hoy construyen una sociedad nueva y humana.




3 thoughts on “Para quienes no crean en mi generación…

  1. JOSE ANTONIO

    FELICITACIONES A LOS JOVENES PROTAGONISTAS DE ESTA HISTORIA QUIEN QUIERAN QUE SEAN Y DONDE ESTEN CON GENTE COMO ELLOS ES QUE SE CUENTA PARA RESCATAR ESOS VALORES QUE SIEMPRE FUERON PATRIMONIO DE LOS CUBANOS Y QUE ME NIEGO A DECIR QUE ESTAN COMPLETAMENTE PERDIDOS A LOS PERIODISTAS ME ALEGRO QUE DESTAQUEN HECHOS COMO ESTE ESE ES SU PAPEL DENUNCIAR LO MAL HECHO Y RECONOCER CON SENSIBILIDAD CUANDO SE HACE UNA BUENA OBRA ESE ES EL LEGADO QUE NOS DEJO MARTI. GRACIAS

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  2. MARY

    JESSICA DESDE PEQUEÑA TE GUSTO AYUDAR A LAS PERSONAS Y SENTISTE SIEMPRE DEBILIDAD POR LOS ANCIANOS DEBE SER PORQUE SIEMPRE ESTUVISTE MUY CERCA DE TUS ABUELOS Y RECIBISTE TODO SU AMOR, HASTA CREI QUE PODIAS SER MEDICO, ELEGISTE OTRO CAMINO PERO CREO QUE IGUAL AYUDAS A LAS PERSONAS RECONOCIENDO SUS MERITOS Y SOBRE TODO RESALTANDO LOS VALORES DE LOS SERES HUMANOS ESOS QUE ME NIEGO A PENSAR QUE ESTAN PERDIDOS Y QUE TU CON TU ACTUAR Y TU SENSIBILIDAD NOS HAS TRASMITIDO HOY BESOS MAMI

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