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Wednesday 23 October 2019
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Las confiables cuentas de Gardis

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa correcta gestión de los recursos humanos desde la visión inclusiva de sus dirigentes, ha hecho de la matancera empresa un referente de eficacia.

No debiera ensalzarse tanto lo excepcional cuando justo eso debiera ser lo normal, lo común, mas la realidad lo contradice. Todavía sigue sonando como rareza, e incluso se anuncia a ritmo de corneta china y todo que una empresa cualquiera certifique su contabilidad.

Para su infortunio, en la Cuba de hoy abundan las que no logran acertar en el campo de las cuentas bien sacadas, en ese cuadre donde cada número tiene que reflejar el hecho económico, tan fiel como copia al papel carbón.

Si eso fuera regla, yo no tendría por qué asombrarme de que cinco de las siete entidades de Gardis en Matanzas (Grupo Empresarial de Industria y Artesanía) hayan certificado su contabilidad y control interno y las otras dos estén camino a conseguirlo.

Este saldo no solo revela el escalón organizativo escalado por Gardis, ya logró dos empresas en perfeccionamiento empresarial, sino también los beneficios que para un colectivo laboral supone acreditar  la contabilidad, indispensable para poder aplicar los pagos por resultados, la única forma, al menos la más expedita en la consecución de elevada productividad y óptimos ingresos.

Fíjense si es así, que este grupo de subordinación local (pertenece al Consejo de la Administración  Provincial) terminó el 2013 con aceptable relación salario medio/productividad, casi uno a tres, como dicen los expertos, porque para que existe adecuada proporción, la productividad debe estar tres veces por encima del salario promedio.

Y como Gardis es de las que no esconden la información bajo siete llaves, distinto a lo sucedido con otras empresas, se apropió de una verdadera cultura de relación con los medios de prensa, ha puesto en manos de varios colegas un informe de su gestión en el año precedente, con marcado énfasis en sus luces y sombras, y en las metas del 2014.

Transitar los 12 meses sin delitos, igual que en el 2013, figura entre los propósitos prioritarios y razón no les falta. Cualquier manifestación de esa naturaleza desordena, aniquila el objeto social de un centro, daña a los trabajadores, desmotiva. Pero allí, parece ser, entendieron bien los frutos derivados de la guardia obrera, esa que pensada con exactitud, no como puro formalismo, resguarda, vigila, preserva.

Sin embargo, lo más llamativo en Gardis, lo que en teoría me conmueve, es la manera de concebir la gestión de sus recursos humanos, una concepción afincada en la inclusión total de los trabajadores a la hora de discutir y materializar los planes económicos, con la particularidad de que ellos intentan ahora implementar el Sistema de Gestión del Capital Humano, según la norma de calidad NC-3000.

Cualquier entidad que se respete a sí misma y estime en su justa medida a sus empleados, debiera asirse a este sistema.

No habrá resultados coherentes con las potencialidades de cada hombre y mujer, coherente con sus capacidades de hacer, si falla un clima laboral óptimo, si existen dirigentes convencidos de que sus  subordinados son enemigos, no aliados. No habrá calidad ni incremento en la producción y los servicios si escasean elementales condiciones para crear, para desatar, como ya se ha dicho, las fuerzas productivas, demasiado inmóviles, entonces, solo se tendrá lo que se pague, solo se producirá lo que retribuya.

Si de algo estoy persuadida es de que esta Cuba, la que actualiza su modelo económico, necesita de más Gardis, de una Gardis imperfecta, pero muy parecida a la empresa que dictan los Lineamientos del Partido. Aquí, en la provincia de Matanzas, este grupo funciona bajo una máxima inexorable, con los trabajadores todo, sin los trabajadores nada. Un concepto sencillamente rotundo.




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