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Wednesday 23 October 2019
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La novatada que le premiaron a Jenny (+ Crónica)

Jmoscu-rojoenny Hernández, periodista de la Redacción Digital de Radio 26, mereció el premio único en la categoría menores de 30 años en el concurso nacional “Y pagué la novatada 2014”, convocado por la Unión de Periodistas de Cuba.

Su crónica “Pagué mi novatada entre abejas y Moscú Rojo” fue seleccionada entre diversos trabajos provenientes de varias provincias, en los cuales profesionales de la prensa contaron sus anécdotas sorprendentes o graciosas sobre sucesos que acontecen a diario en el mundo del periodismo.

El jurado, integrado por los experimentados periodistas Freddy Moros, Armando Morales Blanco y Ariel Larramendi Villafañe destacaron “la fluidez del texto, originalidad de la anécdota y frescura de la narración, contentiva de un cierre ameno e interesante, además de simpático y novedoso en su contenido y estructura gramatical”.

En la misma categoría juvenil obtuvieron menciones Dagmara Barbieri López, por su trabajo “Debut en la radio y frijoles dentro de la grabadora” y Lilibeth Enriquez Infante por “Una entrevista Sorpresa”.

En el apartado de mayores de 30 años el premio recayó en otro matancero (devenido habanero), José Alejandro Rodríguez, del diario Juventud Rebelde, quien presentó el material “Mi sempiterna novatada” y las menciones fueron para José Antonio Fulgueiras, de Villa Clara, por “Me la puso en China” y Juan Carlos Ramírez Heras, de La Habana, por “El perrito estaba trabajando”.

Crónica ganadora

Pagué mi novatada entre abejas y Moscú ROJO

Cada redactor-reportero del mundo atesora su novatada periodística o cercana a este universo. Confieso que algunas de las mías me hicieron reír, otras reflexionar y algunas, en cambio, llorar.

Sin embargo, me animo a contarles ésta que me abordó en medio de la Ciénaga de Zapata, el mejor y más conservado humedal del Caribe Insular, sitio de múltiples historias y también de múltiples peligros.

Un incendio en Ciénaga de Zapata…

La misión era como muchas otras, cubrir un incendio en la propia Ciénaga de Zapata, lugar donde acontecen feroces eventos que ponen a prueba la destreza del Cuerpo de Guardabosques de la zona y su población circundante, porque, como ya se ha dicho, los siniestros aquí poseen características atípicas por la riqueza vegetal de los suelos.

Era temprano y acicalada y lista como para la ocasión, decidí ponerme mi perfume preferido: Moscú Rojo. Y no es que conserve antigüedades, sino que siento una pasión muy particular por la cultura y lengua rusa, por ello un buen día un amigo se apareció con un frasco muy contemporáneo de aquella esencia que usaban nuestras abuelas y padres. Ese día, camino a documentar un feroz incendio en el corazón del humedal matancero, estrené mi Moscú Rojo.

Me acompañaba mi equipo de muchas aventuras periodísticas: Conrado Rodríguez, un avezado camarógrafo, quien ese día predecía las increíbles imágenes que traería al regreso. Estaba al tanto de cada uno de los aditamentos necesarios e iba, con sus magníficas botas, imaginando cómo sería el acontecimiento.

A su lado, el imprescindible Mariano García alertaba sobre los detalles a tener en cuenta en lo adelante. Debe apuntarse que Mariano lleva ya más de cuarenta años tras la noticia, condición que no solo lo hace querido sino también respetado, escuchado y temido desde sus pronósticos.

Y el día inició así. Pronto llegamos a la unidad de Guardabosques y uno de los oficiales a cargo nos alertó desde la entrada. “Prensa, el incendio fue hasta ayer, aquí estábamos todos haciendo y esperando por ustedes. Se le avisó a su jefe. Hoy tendrán que contar otra historia”, dijo.

Cuando escuché las palabras quise morir por los cientos de kilómetros rodados, por la historia que veníamos a buscar y por el interés de mis compañeros.

Parado sobre sus magníficas botas listas para sortear dificultades, Conrado me miró cómo solo él sabe hacer. Sus ojos verdes ahora turbados lo decían todo, ¿dónde está mi incendio?

Las abejas no creen en Moscú Rojo

Pero no todo estaba perdido. Emprendimos viaje al lugar afectado: San Lázaro-Los Arroyones, una extensa zona de árboles centenarios y allí, sin lugar a dudas, encontramos la historia que buscábamos porque los siniestros en la Ciénaga de Zapata suelen durar semanas, ocultos bajo la turba, avanzando sigilosamente entre el paisaje.

Solo que junto a nuestra historia surgieron otros elementos.

Los amigos que han visitado el lugar conocen que el humedal matancero es escogido por los apicultores del territorio para ubicar sus colmenas en determinadas épocas del año, por la calidad de su floresta. El deseo de los oficiales que nos acompañaban era precisamente mostrar cada una de las afectaciones que tradicionalmente dejan estos eventos tras su paso, algunos producto de la acción de la Naturaleza y otros, los muchos, según apuntan ellos, responden a la mano del hombre.

Entonces apareció una colmena, situada en medio de los daños y como nosotros, los periodistas, somos por demanda propia y social curiosos, hasta allá llegué inmersa en la esencia de mi Moscú Rojo.

Nadie entendió cómo una avalancha de laboriosas abejas, deseosas de edificar sus colmenas, cayeron sobre mí en cuestión de segundos. Corrí, Conrado filmaba y los guardabosques solo atinaban a decir: “es el perfume, usted usó alguno ¿verdad?, suba rápido al carro, apúrese, suba al carro”.

El carro cada vez parecía más lejos. Cuando por fin entré tenía varios aguijones fijados en la tela de mi blusa de mangas largas. En medio de mi gran siniestro de picadas, confieso, solo decía, “Conrado sí esto se difunde por ahí, te mato”.

Fue así. En tanto, Conrado Rodríguez más allá de las abejas y la periodista, encontró su historia y obtuvo sus imágenes increíbles en el propio corazón de la ciénaga matancera. Mariano nos acompañó por vericuetos y veredas, sosteniendo el trípode y, de vez en vez, mostrando su risita perspicaz. Terminó el día feliz con el descubrimiento de unas bellas orquídeas autóctonas del humedal.

En lo particular, cada vez que viajo a la Ciénaga de Zapata, ya sea para un evento académico, un festival de orquídeas o un encuentro con el grupo comunitario Korimakao, me desentiendo de las esencias, de los perfumes y no precisamente “por las moscas” sino por las abejas de allí, que también apetecen el Moscú Rojo.

Dictamen del Jurado

El jurado de ¨Y pagué la novatada 2014¨ convocado por la Unión de Periodistas de Cuba , su Círculo de Fotorreporteros,  y de humoristas e historietistas, acordó otorgar los siguientes premios y menciones.

MENORES DE 30 AÑOS

PREMIO

JENNY HERNÁNDEZ, con su trabajo ¨Pagué mi novatada entre abejas y Moscú Rojo¨ por la fluidez del texto, originalidad de la anécdota y frescura de la narración, contentiva de un cierre ameno e interesante, además de simpático y novedoso en su contenido y estructura gramatical.

MENCIÓN

DAGMARA BARBIERI LÓPEZ.
Por su trabajo¨ Debut en la radio y frijoles dentro de la grabadora¨.
LILIBETH ENRIQUEZ INFANTE.
Por su trabajo ¨Una entrevista Sorpresa¨.

MAYORES DE 30 AÑOS

PREMIO

JOSÉ ALEJANDRO RODRÍGUEZ. Por su trabajo ¨Mi Sempiterna novatada¨ avalado por un tema original, ameno e interesante, además de un lenguaje que mantiene un ritmo de interés hasta el final, donde en forma de desenlace ¨imprevisto¨ se nos brinda un resultado simpático y lleno de humor, sin perder el ¨gracejo¨ propio de la comicidad anecdótica, propias del lenguaje y narrativa del habla popular cubano.

JOSÉ A. FULGUEIRAS por su trabajo ¨Me la puso en China¨.
JUAN C. RAMÍREZ HERAS, por ¨El perrito estaba trabajando¨.
Dado en La Habana, a los 5 días del mes de marzo, año 2014.

JURADO: Freddy Moros, presidente, Armando Morales Blanco y Ariel Larramendi Villafañe

– Tarde de risas en la Casa de la Prensa




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