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Wednesday 23 October 2019
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El matancero que subyugaba con su violín

jose-whiteEs difícil creer que en una colonia española, atrasada y oscura, brillara con luz propia una figura del portento de José White Lafitte, nacido en Matanzas el 31 de diciembre de 1835.

El padre, Carlos White, fue su primer maestro y en 1855, a los 20 años, viajó a París para estudiar en el conservatorio de esa ciudad.  En su primer año de estudios  obtuvo el primer premio del concurso auspiciado por esa institución.

En Matanzas ya había iniciado su carrera artística en 1854 acompañado del afamado pianista norteamericano Louis Moreau Gottschalk y a su regreso a Cuba en 1859 ofrece varios conciertos hasta que al año siguiente regresó a París.

A partir de entonces su fama se acrecentó, no solo como violinista, también fue aclamado como compositor para violín y orquesta. No hubo capital importante del Viejo Mundo donde no fuera aclamado por reyes, aristócratas y la alta burguesía.

Se hizo famoso además en el Continente Americano.  En Brasil creó un conservatorio que aún existe. En Méjico fue aclamado, es allí donde lo conoce José Martí y escribe varios artículos periodísticos, de él dice: “White no toca, subyuga”.

Su último viaje a Cuba fue en 1874, cuando ofrece un concierto en el teatro Esteban hoy Sauto, de Matanzas.  Desde entonces estuvo en París y allí compuso su inolvidable Bella Cubana.  Falleció en la ciudad Luz el 12 de marzo de 1918, pero las notas de sus composiciones siguen subyugando a los amantes de la buena música.




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