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Friday 20 September 2019
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El huésped demorado que el turismo espera

OLYMPUS DIGITAL CAMERACuando poco  resta para la conclusión de la temporada de alza turística cubana, su principal polo de sol y playa, Varadero, vuelve a registrar los lógicos ingresos coherentes con un período donde la industria de ocio recibe sus cifras pico de visitantes foráneos, por lo general de noviembre a abril.

Con el 37 por ciento del turismo insular, el prestigioso balneario matancero aporta también los mayores dígitos a las arcas del Estado y ha sido fundamental en el hecho de que en menos de diez años el Verde Caimán haya figurado en el tercer lugar entre los destinos del Caribe.

Si alguien tuviera dudas sobre la importancia capital que la llamada industria sin chimenea reviste para esta nación, basta con echarle un ojo a los 14 lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, los cuales resumen tanto el desarrollo demandado por el sector como su esencia dinamizadora.

Cualquiera pudiera pensar que suena a verdad de Perogrullo, pero con total intención el documento insiste en remarcar aspectos como el objetivo primero de la captación de divisas, el incremento de la calidad en los servicios, el perfeccionamiento de las formas de comercialización, la diversificación de los mercados emisores y la búsqueda de ofertas complementarias al alojamiento.

En cada uno de esos propósitos hay un mar ancho y profundo, como el de Varadero, donde debe seguirse navegando, por el bien de un turismo distante aún de sus reales potencialidades, saldo contrario para una economía urgida de que la eficiencia definitiva se aloje en sus instalaciones.

Fíjese si la eficiencia continúa como un huésped esperado que no termina de pernoctar como regla, que el año precedente una decena de hoteles en Matanzas operó con pérdida económica, malo, muy malo en momentos en que se produjo un descenso en la cantidad vaticinada de turistas días, lo que suponía ajustar el desempeño a ese inconveniente de peso.

Porque una cosa es tan cierta como el Pan de Matanzas -la elevación más empinada de este occidental territorio-, si no hay turistas, no habrá turismo, mas,  esta industria precisa condimentarse con la gestión certera de los recursos materiales y humanos con los que cuenta para operar.

Si disminuye la recepción de visitantes, en esa misma proporción tendrá que crecer la optimización en cada partida de gasto, algo que todavía cuesta hacer en nombre de que los costos se aproximen a sus posibles beneficios.

Piénsese que en cada empresa hotelera que gastó más de lo que ingresó, no solo por quedar por debajo del plan oficial, sino de lo que pudo conseguir con la capacidad de alojamiento que tuvo, fracasó su encargo social y los trabajadores resultaron perjudicados en la aplicación de estímulos monetarios extras.

Lo uno y lo otro resultan imperdonable para un país necesitado de liquidez financiera y de remunerar a su población laboral de acuerdo al valor que ha creado, un asunto que encontró expresión en hoteles como Villa Cuba, el Internacional y Kawama, los tres con pérdidas económicas en los últimos tres años.

Hace poco, muy entusiasmada me llamó una dirigente sindical para comentarme la buena nueva de que Kawama ingresó más de lo que gastó en febrero, algo que hace mucho no conseguía, una noticia buena y que ojalá dure hasta que acabe el 2014.

Sin embargo, los comportamientos económicos de la temporada alta nada tienen que ver con los de la baja, sobre todo en hoteles que no logran una ocupación lineal durante el año, a los que se ubican en esa tendencia, les sucede que ven incrementar los dineros en los tres primeros meses del año y luego lo pierden en las etapas de menos afluencia de turistas.

No por gusto la máxima dirección del MINTUR en Matanzas aprobará en los primeros días de abril una estrategia comercial focalizada en el mercado interno, el segundo  emisor  después de Canadá, con el objetivo expreso de ganarle al  verano todo lo que pueda engordar el plan de ingresos y tratar de superar el 2013, tiempo que no satisfizo la cantidad monetaria pactada.

 A hoteles referencia nacional  en la excelente gestión de su encargo como Iberostar Varadero, Sol Palmeras, Blau Varadero o Meliá Las Américas tendrán que sumarse otros que le quiten a la ineficiencia los ingresos que esa competidora se lleva a sus oscuras habitaciones, a esas donde al país no le conviene pernoctar.

 Un turismo que se parezca más a sus reales potencialidades, que rinda todo lo que pueda dar, será la única manera de conquistar para sus aposentos la rentabilidad, el huésped demorado que el turismo espera.




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