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Friday 20 September 2019
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Presencia francesa en Matanzas

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Aunque sin la pompa de otras regiones cubanas como Cienfuegos o Santiago de Cuba, lo cierto es que la ciudad de Matanzas cuenta con visibles huellas de la cultura francesa.

Fundada en 1603 por una treintena de familias procedentes de islas Canarias, España, la villa adquirió su fisonomía definitiva a partir de finales del siglo XVIII, según investigadores.

En ese grupo de expertos se encuentra el historiador Raúl Ruiz, quien precisa que a la población “isleña” y de otros grupos hispánicos, se sumaron grandes contingentes de esclavos africanos y un alto número de emigrantes catalanes y franceses.

Ruiz (1941-2004) asentó en su libro Memoria Francesa que estas raíces integran lo que se ha llamado la matanceridad o sentido de pertenencia a Matanzas.

Acorde con el especialista, desde comienzo de la centuria 16 la costa norte de la isla sintió la presencia de corsarios y piratas y la bahía matancera, por su lugar geográfico, recibió la atención de varias potencias en especial Holanda y Francia.

El texto hace una reseña de estos encuentros y considera el más significativo el de Alonso Suárez de Toledo, que durante cinco lustros estuvo vinculado a los aventureros galos con el abastecimiento de maíz, carne, casabe, cueros, sebo y miel.

La obra especifica que en 1580, el capitán español de galeones Pedro Menéndez Márquez, capturó en la rada a contrabandistas de esa nación europea, comandados por el italiano Francesco Estroce, cuando eran avituallados.

Ruiz reconoce aun cuando las relaciones establecidas en esa época no llegaron a sistematizarse, “no parece errático suponer que este acercamiento haya contribuido a ampliar los horizontes de la exigua población de la zona matancera“.

Nuevas oleadas de inmigrantes

Estudiosos en estos temas afirman que las revoluciones de las Trece Colonias y de Haití, más las condiciones internas, propician que Cuba asuma el papel de gran abastecedor de productos tropicales especialmente café y azúcar.

Matanzas ocupará lugar destacado dentro de la ínsula cuando se instaure un nuevo orden económico-social: la esclavitud de plantación“, reseña el libro.

Sucesivas oleadas de inmigrantes -apunta Ruiz– aportaron mano de obra, conocimiento y técnica y miles de franceses arribaron a zonas de Matanzas, Limonar, Ceiba Mocha, Camarioca y Cárdenas.

Con fortuna algunos, arruinados los otros, pero todos con oficios, con conocimientos técnicos y portadores de una experiencia laboral, la población, por demás, con un elevado nivel promedio de cultura general“, añade.

Surgen cafetales, cañaverales e ingenios fomentados, de forma total o con la colación y experiencia de los franceses, que aportaron además la entrada de nuevas variedades de semillas y técnicas.

Visita del Duque de Orleans

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Duque de Orleans, quien llegaría a reinar en Francia.

Ruiz destaca en sus apuntes que la visita a Matanzas en 1798 del Duque de Orleans, quien llegaría a reinar en Francia con el nombre de Luis Felipe I, “evidenció el interés que la urbe comenzaba a despertar entre nacionales y foráneos“.

Este célebre noble se convirtió quizás, en el primer personaje extranjero importante que a título individual realizaba una visita para trabar conocimientos con la ciudad, hecho que en los años siguientes resultaría común“, agrega.

De acuerdo con el investigador, la naciente saracrocia yumurina prodigó banquetes, visitas, bailes de lujo y otras ceremonias al duque de marras.

Habilitaciones en 1793 y 1818 del puerto de Matanzas, las distintas convulsiones por la revolución francesa, entre otros factores, influyeron en las autoridades locales.

Mención especial dedica Ruiz al testimonio de la presencia francesa en esta zona por el periódico local La Aurora mediante breves artículos, noticias, gacetillas y muy especialmente en los anuncios.

El investigador subraya los aportes de profesores de música, pintura o bailes; maestros, institutrices, artesanos, modistas, peluqueros, peritos y técnicos agrícolas e industriales procedentes de esa nación europea.

Un barrio, a la vera del río Yumurí, comenzó a fraguarse y desarrollarse y sería bautizado como Versalles, en alusión y memoria de la fastuosa residencia de la monarquía en París.

El testigo actual más importante es la Farmacia Francesa, ubicada en la céntrica Plaza La Libertad.

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Botica francesa de Matanzas, única de su tipo conservada en el mundo.

Local adquirido por los doctores Ernesto Triolet, francés, y Juan Fermín Figueroa, cubano, fue inaugurado en 1882 como botica-laboratorio y trascendió los marcos de establecimiento comercial para resultar un verdadero centro cultural. Hasta 1964 los descendientes de Triolet lo mantuvieron como droguería y a partir de esa fecha comenzó a funcionar como Museo Farmaceútico, el único en esta región del planeta.

Ruiz reitera que la participación francesa resultó decisiva en el desarrollo de la economía de plantación matancera (azúcar y café), así como en el desenvolvimiento artístico-literario, educacional y científico de la municipalidad.

Como ofrenda, los yumurinos entregaron la obra de creación y el quehacer de eminentes hijos como el genial violinista José White, el brillante estomatólogo Oscar Amoedo y Severiano de Heredia, que fungió como ministro de gobierno y alcalde de la Ciudad Luz. (Escrito por Wilfredo Alayón, tomado de PL)

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Radio 26 es la emisora provincial de Matanzas, planta matriz de la cadena de radio de nuestra provincia cubana. Está ubicada en la capital matancera, en la calle de Milanés esquina a Guachinango, en las alturas de esta bella ciudad rodeada por el valle Yumurí y la bahía de Matanzas. Twitter: @radio26cu Correo: emisora@r26.icrt.cu


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