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Friday 20 September 2019
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Momento de la verdad

beisbolLlegó la hora de la verdad en la Serie Nacional de Béisbol, “la gran final”, y nada menos con la batalla entre las dos mejores escuadras del campeonato. Se mantienen dos conjuntos de los 16 que iniciaron la lucha por el trono más importante de esta pequeña Isla.

Atrás quedan los intensos meses de entrenamiento sometidos a altas cargas de ejercicios físicos, la distancia de los seres más queridos en los momentos difíciles, como puede ser el nacimiento de un niño o la enfermedad de un familiar cercano.

Por eso es el momento de la verdad, no porque el extenuante camino transitado no lo sea. La final se vive a una mayor temperatura. El que se equivoque tendrá un año más de espera para cumplir el mayor de los sueños: “ser campeón nacional”.

Los protagonistas en esta ocasión son los Cocodrilos, que nunca se han coronado con el nombre de Matanzas y los Vegueros, el Tsunami, los Lobos, en fin, como los quiera llamar, quienes han subido tres veces a lo más alto del podio, dos de ellas bajo la égida del mentor actual, Alfonso Urquiola.

A continuación analizaremos las fortalezas y debilidades de ambos conjuntos.

Los pinareños se llevaron  la Serie de Oro y buscan repetir en la 53. Urquiola llamó como refuerzo a tres jardineros, que le dan gran velocidad sobre las almohadas. Roel Santos y Giorvis Duvergel son dos bateadores zurdos que se embasan con frecuencia. En el centro de la alineación tienen un cuarteto capaz de aguarle la fiesta a cualquiera y a diferencia de Villa Clara sí cuentan con hombres con posibilidades de darle la vuelta al marcador en un abrir y cerrar de ojos. Son ellos Donal Duarte, que a pesar de promediar menos de 250, impulsó seis carreras; Willian Saavedra, el más valioso con el madero frente a los Leones, con cuatro vuelacercas y nueve remolques; Yosvani Peraza y Lorenzo Quintana, que si bien no aportaron lo que de ellos se espera en la semifinal es un dúo que se las trae.

Las zonas vulnerables donde los Cocodrilos podrían morder con todas sus fuerzas están en el área de su “bullpen”. Su pitcheo relevo no ha estado bien, sobre todo a la hora de preservar la victoria. Otra de las áreas menos fuertes es la receptoría. Lorenzo Quintana presenta los porcientos más discretos en cogido robando y puede ser aprovechado por el pimentoso piloto rojo.

En tanto los Cocodrilos han sido el equipo más estable de la serie. Víctor Mesa, a diferencia del año anterior, escogió lo que de verdad le hacía falta.

La final comenzará en su palacio donde no perdonan a sus rivales, tal es así que llevan 19 victorias en 23 salidas entre la segunda fase y la postemporada. Además cuentan con el mejor trío de bateadores de la pelota cubana, donde sobresale Yadiel Hernández, el que más corredores ha traído para el plato en la serie 53.

Su “staff” de relevistas estuvo inconmensurable en la semifinal. El más valioso de los hombres atrás fue Félix Fuentes, quien participó en tres de los cuatro triunfos frente a los Naranjas.

La principal debilidad de los yumurinos radica en el pitcheo abridor. El hombre grande en la etapa clasificatoria, Yoanis Yera, no estuvo bien en la semifinal, solo caminó cinco y dos tercios en dos salidas. Yoelkis Cruz, Yoel Suárez y Cionel Pérez tuvieron efímeras actuaciones.

Ser considerados como favoritos puede ser un arma de doble filo, por la inexperiencia en finales de la mayoría de los jugadores.

Esperemos que el terreno diga la última palabra y que el espectáculo no trascienda el límite de lo deportivo, pues el choque entre matanceros y vueltabajeros se vislumbra como una de las finales más sensacionales de los últimos años.




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