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Monday 11 November 2019
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Historia de unos zapaticos blancos

museo-gironEl próximo día 16, a las 2:00 de la tarde, se develará en el Museo Girón la muestra titulada Historia de unos zapaticos blancos, hecho vinculado a uno de los sucesos más detestables de la agresión mer­cenaria a Cuba en abril de 1961.

Bárbara Sierra Cobas, directora de la institución, dijo a Granma que la exposición versa acerca de un suceso real llegado a los oídos de varias generaciones de cubanos a lo largo de estos años, pero aún con un somero conocimiento de los detalles de cómo ocurrieron los hechos.

La muestra forma parte de un amplio programa de actividades del municipio y en particular del Museo para saludar el aniversario 53 de la memorable victoria de quienes defendieron la Patria en aquellas horas gloriosas. Expresó que en el curso de este año han pasado por las diferentes salas de la institución más de 15 600 visitantes, de ellos casi 6 000 foráneos.

La historia de los zapaticos blancos revela el drama vivido por Nemesia Rodríguez Mon­tano, una niña cenaguera que fue testigo de la muerte de su madre y la mutilación de otros familiares allegados como consecuencia del bombardeo mercenario. El desgarrador episodio inspiró al poeta Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí, a escribir Elegía de los zapaticos blancos, alegato poético sobre la odisea.

Por relatos de personas muy cercanas al autor del poema, comenta Bárbara, conoció que cuan­do El Indio Naborí llegó algunas horas después hasta el camión ametrallado que enlutó a la familia de Nemesia, su entrenado olfato de periodista le hizo advertir un detalle al parecer sin demasiada importancia: unos zapaticos blancos algo magullados y casi inadvertidos entre salpicaduras de sangre.

La historia cobró vida después al conocer y dialogar con la niña cenaguera, y saber a fondo todas las peripecias que debió vencer su madre Juliana para complacer a su hija.

“A mi mamá no le parecía de buen juicio algo así en un lugar tan agreste, pero finalmente me los compró por los primeros días de abril de 1961. Creo que me los puse una sola vez aquí en Soplillar; los cuidaba muchísimo para que no se estropearan”, rememora la propia Nemesia.

“Cuando mi papá llegó a la casa y dijo que había una invasión y debíamos recoger lo necesario para abandonar la casa e irnos para Jagüey Grande, me emocioné y enseguida fui por mis zapaticos blancos. En mi inocencia pensé que era una buena ocasión para estrenarlos lejos del caserío donde vivía”.

De estos y otros muchos pormenores de esta historia y de la traicionera invasión a Cuba conocerán quienes este 16 de abril acudan al Museo Girón, donde se rinde tributo imperecedero a los héroes y mártires que con su sangre y ejemplo contribuyeron al triunfo frente a las huestes mercenarias al servicio yanki.




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