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Thursday 19 September 2019
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El abogado de los Cinco El abogado de los CincoEl abogado de Los Cinco

                                                                                                                                                                                                                                                                                      logo-los-cincoDesde diciembre de 2000, cada semana, los micrófonos de la emisora provincial Radio 26, en Matanzas, se encienden para anunciar que llegó la hora de los Cinco, entonces Osvaldo Manuel Álvarez Torres se alista la toga y convierte en estrado su espacio radial.

“Con gusto preparo cada salida al aire y lo hago desde la modestia de quien pretende explicar al pueblo argumentos vinculados con el  injusto encarcelamiento que desde septiembre de 1998 sufrieron y sufren en Estados Unidos  luchadores antiterroristas como René, Fernando, Antonio, Gerardo y Ramón, los tres últimos aún en prisión...

“La experiencia más bonita ha sido la preparación del programa a partir también de lo sugerido por una anciana, un joven o un niño. El reto mayor está, sin embargo, en la elaboración diaria, en la investigación constante para responder a la petición de aportar nuevos elementos.”

Por eso es un incansable estudioso de cada noticia difundida, de cada momento por donde transcurre el proceso, “porque se trata no solo de explicar amenamente los detalles técnicos, sino de que se entienda que esta, como se ha dicho, debe ser una batalla inteligente, cotidiana y multitudinaria”.

Álvarez Torres siente un orgullo indescriptible por la presencia en suelo cubano de René y de Fernando, dos de los Cinco que ya  cumplieron sus sentencias.

Al abogado de los Cinco, como lo llaman muchos en la ciudad de  Matanzas, es muy común verlo en el canal local de televisión TV Yumurí o leerlo en las páginas del semanario Girón. Sin embargo, solo en su memoria quedan registrados los incontables momentos en que detiene su paso en cualquier calle para explicar aspectos técnicos sobre los héroes cubanos.

Osvaldo confiesa que su deseo de ser periodista encontró punto final cuando la especialidad quedó fuera de la cartera de becas de la época.  Un poco desanimado, no le quedó otra opción que solicitar la Licenciatura en Derecho.

A un escenario de leyes, togas y sentencias entró con el disgusto como acompañante, y sin precisar cuándo ni cómo, ese mundo terminó prendándolo al extremo de no  concebir su existencia sin el ejercicio integral  de la especialidad.

Para el miembro de la Unión Nacional de Juristas en la occidental provincia de Matanzas, “la  jurisprudencia supone un compromiso irrenunciable con la familia, la sociedad cubana y la Revolución.

“Los que vivimos en esta Isla somos herederos de una tradición jurídica vinculada a los ideales de liberación y soberanía, engrandecida por hombres de la altura de Céspedes y Agramonte, Villena y Marinello, o el carismático y ya fallecido doctor Julio Fernández Bulté, por citar algunos.

“De ellos, como en los libros, aprendí el sentido de la justicia. Ser juez durante 20 años me disciplinó para la vida en la dirección de actuar con justeza dentro y fuera de lo legislativo. Nada engrandece tanto lo que hacemos como la comprensión de la gente de un desempeño limpio, con apego a la ley.”

El máster en Filosofía del Derecho considera que el camino de ejercer justicia se pierde ante la falta de preparación de un profesional, la mirada superficial a un caso o limitarse al practicismo diario. “Quien incurra en esto, estará condenado a un ejercicio mediocre de la profesión y corre el riesgo de ser injusto.

“¿Qué no soporto de un jurista? La petulancia, por el contrario, admiro la sencillez, la modestia, la entrega apasionada al estudio, habilidades en el manejo de las leyes, no para memorizarlas, sino para saber dónde buscar respuesta a lo planteado”.

El también profesor  principal en la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos afirma,  sin titubeos,  que “mucho de común hay entre periodistas y  juristas.  Somos soldados de primera fila en la batalla ideológica librada por el país. Nosotros defendemos con leyes, ustedes pluma en manos. ¿Quién duda que el abogado Fidel Castro sea también un excelente periodista? ¿No lo fueron acaso Martí, Villena, Marinello?”

Entre la toga y el micrófono transcurre la existencia de este abogado con vocación de periodista, un eterno convencido de que las dos profesiones tienen un encargo social: tocar el corazón de las personas.




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