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Thursday 19 September 2019
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El Blau Varadero honra su altura

Foto: Noryis

Foto: Noryis

Aunque prepara una habitación en el piso nueve de los 14 que tiene el Blau, el hotel más alto de Varadero, la camarera Yipsy Hernández pisa firme la tierra cuando admite la responsabilidad individual de cada trabajador del turismo con su instalación.

“No hay trabajo pequeño, cada cual decide en el lugar donde esté”, dice mientras apura las manos en la octava de las camas que en poco tiempo ha tenido que vestir, y vestir impecablemente. “Aportar más a la economía del país, eso nos toca a todos”, asegura convencida de que sin la cultura del detalle la calidad queda en entredichos.

Lo mismo en el área de amas de llaves, que en los restaurantes, cafeterías, jardines, almacenes o espacios de animación, en el Blau todo el mundo anda de prisa, la prisa que no permite perder un minuto de la jornada laboral.

Es un desempeño intenso que dura ochos horas, pero que empieza mucho antes, cuando una guagua los transporta por hora y media desde los puntos de recogida hasta el destino final.

“En el Turismo es así, apenas queda tiempo para el descanso. No es solo que la propia actividad exija mucho de nosotros, se trata también del amor que aquí se siente por lo que hacemos”, señaló Mayra Alarcón Rondón, secretaria general del Buró Sindical.

“Económicamente, el hotel se mantiene estable y hoy clasifica entre los destacados del polo, lo que avala nuestra condición de Vanguardia Nacional”, explicó la dirigente sindical.

Fundadora del centro que entró ya en su noveno aniversario de vida, Mayra siente la satisfacción proporcionada por saberse líder del quehacer de secciones de base conocedoras del papel que deben desempeñar en la representación de los trabajadores.

“Nos satisface también el tributo que hacemos en la lucha contra el cáncer, una ayuda que sabemos no alcanza, pero que sí habla del altruismos de los hoteleros de Cuba entera.”

Naysis Zúñiga, dependienta del restaurante bufet, reconoce el prestigio que el sindicato se ha ganado. “La labor está lejos de ser perfecta, pero aquí sí funciona el sindicato, nos representa, defiende y convoca para hacer lo que se necesite.”

Con la opinión de la joven matancera coinciden otros, una visión que Mayra atribuye al respeto que se han ganado con la efectiva realización de las asambleas de afiliados, “un espacio vital para la vida del centro, donde se dice lo que haya que decir y se ofrecen soluciones”, afirma.

“Conscientes somos de la necesidad de la plena satisfacción del cliente, de la mejoría en los criterios de las encuestas, sin embargo, puertas adentro reclamamos eficiencia en nuestra transportación, un asunto que nos sigue preocupando.”

Al igual que Mayra, la mayoría de los trabajadores estima que pertenecer a la industria del ocio en Cuba los convierte en una suerte de embajadores  de todas las cosas buenas que pudieran soñarse de esta Isla.

Por eso se dice, con mucho acierto, que el Blau Varadero, el hotel más alto del bello balneario, honra su altura con la cotidiana calidad de sus servicios y sus elevados ingresos.




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