La primera huelga matancera en la República Neocolonial

240px-Mapa_provincia_matanzasLa bahía de Matanzas era la puerta de salida de los productos que la rica comarca aledaña a la misma producía.  Primero, antes de la fundación de la ciudad, fue un comercio floreciente de contrabando.  Después de creada la urbe se podía comerciar solamente con La Habana.

A finales del Siglo XVIII se amplió el comercio con los puertos de la Metrópoli y en 1818 se declaró libre el comercio con el mundo entero, lo cual ayudó a la prosperidad de la región.

En todo este tiempo y hasta los inicios del XX Matanzas careció de muelles.  Uno sólo pequeño y de poco calado, llamado el Muelle Real, abastecía las necesidades del comercio en pequeñas proporciones.  Cargar y descargar las mercancías se hacía en plena bahía del barco a lanchas tripuladas por esclavos primero y después por marinos de ribera, lo cual no solo era inapropiado sino peligroso por el movimiento de las embarcaciones.

Esta situación impulsó, durante la primera ocupación yanqui, a pensar en construir un muelle en las cercanías del Castillo de San Severino, en las tierras de la familia Dubrocq.  El Frederick Snare, compañía norteamericana fue la encargada de la construcción,  que comenzó rellanando el espacio de mar aledaño al Castillo y terraceando ese espacio.

Las condiciones de los trabajadores cubanos de la construcción de la obra eran casi peores que la de los esclavos.  Se trabajan de 12 a 14 horas diarias, con un pequeño receso para almorzar.  Los capataces yanquis impedían a los operarios fumar o abandonar el trabajo por necesidades fisiológicos y se les pagaba en moneda española depreciada en un 30%.  Un peso diario en la mayoría que se convertían en 70 centavos al cambio de la época.

Esta situación motivó que el 30 de julio de 1902, transcurridos menos de tres meses de constituida la República, los obreros de la construcción del muelle de Dubrocq, dirigidos por el Centro Obrero, se lanzaron a la huelga.  A este paro se unieron los constructores que laboraban en la reparación del puente de la plaza, hoy Sanchez Figueras.

La situación se tornó tensa cuando la empresa yanqui contrató a rompe huelgas y trató de llevarlos a la obra.  Los obreros concentrados en el puente de Versalles así lo impidieron, chocando con ellos.  La SNARE pidió la intervención de la fuerza pública, pero el entonces gobernador de Matanzas, Mayor General Pedro Betancourt lo impidió, por lo cual la empresa yanqui invocó, sin resultados, la Enmienda Platt.

Días después los yanquis aceptaron suavizar las condiciones de trabajo y pagar dos pesos oro a los constructores con lo que se normalizó la situación.

Esta fue la primera huelga en Matanzas durante la República Neocolonial.  Después vendrían muchos más en las que se podría observar la pujanza y el espíritu de combate de la clase obrera yumurina.

*  Dr.  En Ciencias Históricas

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