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Tuesday 15 October 2019
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La injusta deportación de un matancero ilustre

Juan Gualberto Gómez

Entre los revolucionarios cubanos desde los momentos iniciales de la Revolución primó el ejemplo personal y el cumplimiento de la palabra empeñada.  No sucedió así en el bando contrario y muchos patriotas sufrieron la mentira y la traición de manos de las autoridades españolas.  De esta forma se dieron sonados casos de expulsión de la Isla, embargo de bienes y hasta la muerte sin juicios previos.

Cuando surgió la Guerra Necesaria el 24 de febrero, el Capitán General de Cuba, el general Callejas, dictó un bando mediante el cual ofrecía el perdón total a los que se habían alzado si se acogían a este indulto.

Cuando los alzados en La Ignacia, cerca de Guanábana, se vieron precisados a salir con rumbo a Sabanilla del Encomendador, se instalaron en el llamado Cuaval de Santa Elena, instalando precariamente su campamento.  Desde ese lugar salió Juan Gualberto Gómez para saber noticias de lo que sucedía.  Lo acompañaban los jóvenes Latapier, Treviño y Torres.

Llegaron a la finca Vellocino, lugar de nacimiento del prócer matancero, y el dueño Felipe Montes de Oca salió en busca de información.  Era el 1 de marzo cuando regresó con autoridades del poblado y convencieron a Juan Gualberto, que el resto de la Isla estaba tranquila y se debía acoger al bando de indulto de Callejas.

Tratados con deferencia en Sabanilla fueron enviados a Matanzas y allí en vez de ser puestos en libertad se les detuvo en el Castillo de San Severino y poco después, en calidad de prisioneros, fueron remitidos a La Habana y presentados al Capitán General quien dispuso su libertad, en el colmo del cinismo, pues al bajar las escaleras de la Capitanía, Juan Gualberto fue detenido por el jefe de la policía capitalina y conducido a El Morro habanero.

De inmediato se radicó la causa 7220 por los delitos de rebelión, robo en cuadrilla y asesinato en descampado.  En un amañado juicio, donde fue “defendido” de oficio por el oficial de artillería Tapia de Ruano (sobrino del Marqués de Santa Lucía) fue condenado a 20 años de prisión.

El General Martínez Campos, quien ya había sustituido a Callejas y ejerciendo su hipócrita política de falso acercamiento a los cubanos, ordenó que el patriota mulato fuera trasladado a Ceuta, antes de que tuviera tiempo a la apelación de su sentencia.

Juan Gualberto Gómez fue enviado a Ceuta, primero, el 14 de agosto de 1895 y después fue encerrado en Valencia.  Cuando se instaló en Cuba el Régimen Autonomista, fue liberado y pudo viajar a los E.U.

El “hermano negro de José Martí” sufrió en carne propia las injusticias colonialistas.  Esta fue una de las peores, que sólo consiguió que se aferrara más al ideal independentista.



Periodista. Natural de Los Arabos (Matanzas). Viví en Colón desde los 10 años hasta que en 2002 me radiqué en Matanzas, donde vivo actualmente. Trabajé en el periódico Girón y actualmente en la Web de la Emisora Provincial Radio 26. Mi blog personal es Pedazo de Cuba: http://pedazodecuba.blogspot.com/; soy @yirmaratorres en Twitter y Yirmara Torres Hernández en Facebook.


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