Search
Tuesday 15 October 2019
  • :
  • :

Félix Isasi, sin bolas escondidas

Félix IsasiFélix Isasi, según él mismo, era un hombre de poco hablar, pero esos tiempos quedaron atrás, porque Félix Isasi te recibe en su casa con la mayor humildad, prende el ventilador para mitigar este calor tremendo del verano de Cuba y se te pierden las horas conversando con uno de los más grandes peloteros que ha dado esta Isla, de hecho, tanto habló y con tanta sustancia que me quedo debiéndole otro texto.

¿Cómo comenzó en el béisbol?

“Yo lo digo y muchos no me lo creen, yo jugaba béisbol como todos los muchachos, cuando aquello había pelotas de cajetilla, así se les decía, se jugaba las cuatro esquinas y yo sabía jugarlo, pero no me llamaba tanto la atención. Un día que nos vamos todos los muchachos para la Rayonera, que ahí había un terreno, faltó un receptor y ahí mismo me metí a jugar y ese día jugué muy bien. Yo tenía como 12 años, era cuando aquello Los cubanitos, que hoy son los escolares.  Siempre he sido bajito, chiquitico, flaquito, pero todo me salió bien, ese día bateé de cuatro-cuatro, saqué dos hombres en segunda. Ahí me empezó a gustar la pelota, me gustó tanto, tanto, que ya todo lo que hacía era en beneficio del mejoramiento mío, buscando desarrollarme en mi deporte… “

Y por ahí empezó una carrera que lo llevó a convertirse en uno de los más grandes de la historia del béisbol en Cuba…

“Yo le caía bien, le gustaba a la afición como yo jugaba, en los juveniles me recuerdo que en La Habana, cuando jugamos la nacional todo me salió bien y los fanáticos decían: no, ese negrito de Matanzas, Isasi, la segunda base, es tremendo  y ahí empecé y después fui a la Serie Nacional cuando eran los cuatro equipos Orientales, Centrales, Occidentales y Capitalinos y yo con 17 años caí ahí, ya con los mayores. Me fui destacando, pero el interés mío era lograr hacer equipo Cuba y lo logré en el año 66 que fuimos en menores de 23 a México,  Rosique, El Curro y yo…

En esa época había quien pensaba que si usted salía de Cuba se quedaba ¿Qué lo animó a regresar?

“Me  recuerdo siempre de mi madre que me dijo: mi hijo, mira, ya tu vas afuera, tú ves… Mi madre siempre ha sido el todo para mí, porque soy huérfano de padre desde que tengo un año, yo vivía en un solarcito y mi madre siempre ahí conmigo.  Mi fuerte fue mi madre y la afición, la afición porque siempre ha estado conmigo, le caía bien el juego mío y mi madre porque cuando yo salí por primera vez afuera, en aquellos tiempos había mucha problemática y mi mamá me dijo: mi hijo, si tú cometes algún error, yo soy capaz de quitarme la vida, el error era que yo me fuera a quedar y yo recuerdo que cuando yo salí pensaba siempre en mi madre, en el pueblo de Cuba que tanto me apoyaba, pero mayormente en mi madre, porque yo tenía un compromiso muy grande con ella y fui, vine, seguí saliendo, hice ininterrumpidamente once años el equipo nacional y eso a mí me llena de regocijo, estas son las santas horas que todavía tengo que agradecer la educación que me dio mi madre, a ella le agradezco todo lo que fui, porque  si no, no hubiera logrado todo lo que logré en el béisbol.”

Me dice que comenzó como receptor ¿cuándo y cómo se cambió para segunda base?

“Cuando nosotros éramos muchachos jugábamos todas las posiciones, yo tenía un somatotipo muy débil, era flaco, fuertecito, pero muy chiquito, entonces para receptor en aquellos tiempos se buscaba un muchachito que fuera fuerte, para los encontronazos en home, por ejemplo, entonces qué pasó, que yo jugaba bien todas las posiciones, jugué mucho short, pero la posición idónea para mí fue la segunda, porque los que estaban afuera, los entrenadores, veían que yo era mejor segunda que el resto de las posiciones y ahí empecé en segunda y todo me salía bien, vivo regocijado por eso, porque todo me salía bien.”

¿Cómo recuerda la victoria de Matanzas en el 70?

“Eso fue apoteósico, porque sinceramente ganar un campeonato es muy bonito, en cualquier deporte y en cualquier momento, pero ese año fue tremendo aquello, porque era todo lo de la zafra de los 10 millones y se decía Henequeneros campeón y Matanzas un millón, ese era el versito de todo el mundo. Fuimos muy acogidos por la afición, recuerdo aquello con mucha alegría, en esos tiempos nosotros logramos tener los tres mosqueteros:  Wilfredo, Rosique y yo y todo nos salía bien a los tres, eran cosas increíbles, me da pena decirlo, pero fue así, Wilfredo llegaba, se embasaba, atrás venía Rosique, se embasaba y yo decía despreocúpate, que esto es mío y yo daba el batazo entre dos, pero eso era casi siempre, entonces teníamos a la afición contenta, si estábamos perdiendo en ese momento por una carrera o dos carreras empatábamos y ganábamos, eso fue muy lindo, muy lindo, en toda Cuba nos admiraban, donde quiera que llegábamos, en todas las provincias, más aquí en Matanzas, claro.”

¿Con qué short se sentía más cómodo?

“Sería difícil decir uno, yo me llevaba bien con todos, porque como practicábamos, entrenábamos mucho, ellos tenían confianza en mí y yo en ellos. Yo me recuerdo que una vez no me gustó que Martín Cárdenas me hizo un tiro bueno a segunda y a mí se me cayó, él no tuvo la culpa y el fanático la cogió con Martín. Yo me llevaba bien con todos, lo mismo jugaba con Morgan, con Cárdenas, jugué a última hora con Gerardo Rionda, con Dueñas…”

¿Y en el Cuba?

“Bueno, primero fue con Tony González en el 67 cuando fuimos a Winnipeg Canadá, después todo el tiempo estuve jugando con Rodolfo Puentes, que con él me llevaba a las mil maravillas, ya yo tenía un dominio de lo que era la posición, pero con Puentes y Jova la redondeé…”

¿Disfrutaba más batear o cubrir?

“Disfrutaba más la ofensiva, batear ¿Por qué? Porque yo me recuerdo que cuando bateaba y me embasaba, tenía una virtud en esos momentos, que yo adelantaba mucho en primera, entonces todo el mundo ¡se va, se va! Y el pitcher se viraba ocho y diez veces conmigo y lo hacía para que el pitcher se descontrolara y lograba eso muchas veces, por qué lo digo, porque si hubiera hecho esas jugadas para mí, hubiera sido lo máximo en el sentido del robo de bases, porque veía la base cerquitica, pero lo hacía más para provocar el error del pitcher y ayudar al bateador y al equipo en general, porque en aquellos tiempos, no es por menospreciar a los de ahora, pero había muy buenos pitchers, todo el mundo tenía cinco y seis pitchers de cabecera.

Yo a usted no lo vi jugar, aunque me habría encantado, pero crecí oyendo hablar del “hombre de la bola escondida” ¿Me cuenta…?

“La gente piensa que yo hacía un truco, metía la bola en algún lugar, no, por ejemplo, la primera vez que lo hice fue en un noveno inning, lo que hice fue sorprender al hombre, me quedo con la bola, me acerco al pitcher, hago como que le doy la bola y no le doy nada y regreso, entonces el pitcher se metió a la lomita y en ese momento no le cantaron box ni nada. Después la fui modificando, ya el pitcher no podía entrar a la lomita, tenía que estar alrededor, entonces yo hacía como que le daba la pelota, él cogía la pez rubia y se la metía en el guante, engañábamos al corredor. Lo hacía siempre en el noveno o el décimo inning que era cuando tenía efervescencia la jugada.

“Qué pasa también, yo cogía la bola y hacía como que se la daba al pitcher aquí en Matanzas, que el público no decía nada, pero cuando íbamos a otro terreno,  tenía que usar otras habilidades, desde los primeros inning la afición empezaba: ¡cuidado que Isasi tiene la bola! Entonces los iba preparando para cuando llegara el octavo, noveno inning, poder hacerlo. A veces tenía que preparar al árbitro también, yo le hacía seña al árbitro de que tenía la bola, entonces de la segunda me iba cerca de primera y el short se cargaba a tercera base, el corredor se veía libre y empezaba a adelantar y el pitcher con la pez rubia, de espalda todo el tiempo, sabíamos que había jugada, pero como yo tenía tanta velocidad en estos tiempos el corredor se iba y yo llegaba primero que él y lo sorprendía: out.”

¿También lo hizo fuera de Cuba?

“La hice en Cartagena, el hombre da two base y era el empate en el octavo inning, el árbitro era Ivan David y yo le grito: Ivan, tengo la bola, como el americano no entendía español, me recuerdo aquel blanco grandísimo de ojos verdes, yo decía tengo la bola y me iba hasta primera base y el tipo se quedaba mirando, entonces Puente se fue para tercera. Cuando vi que se separó me fui acercando y lo sorprendí, ese hombre le dio una patada a la almohadilla, que cuando yo llegué al banco el difunto Lázaro Pérez me dijo: mi hermano, tú viste la pata que ese blanco le dio a la almohadilla, entonces le digo, no, si me da por el …., no voy a repetir aquí la palabra, me manda para Cuba… así mismo se lo conté al Comandante, que nos estaba esperando cuando regresamos de Cartagena y en el teatro Lázaro Peña me preguntó por la jugada y le hice todos los cuentos. Fue una alegría tremenda, imagínate, una emoción…”

¿Para usted cuál fue el momento más feliz de su carrera deportiva?

“Cuando ganamos el campeonato mundial del 69 en Dominicana, todos los campeonatos mundiales que ganamos, todos fueron momentos muy importantes, pero el momento más grande de mi carrera deportiva fue cuando hice el equipo Cuba por primera vez, eso me impresionó, porque yo puse mucho énfasis en hacer equipo, porque cuando aquello había mucha problemática alrededor mío y yo lo sabía y pensaba, tengo que hacerlo, tengo que demostrar y no le decía nada a nadie, pero en los entrenamientos era uno de los que más bateaba, todo me salía bien, me da pena decirte esto, pero así era, porque yo le ponía mucho interés y al fin me llevaron, fue una satisfacción y un alivio tremendos y de ahí para allá once años consecutivamente hice el Cuba hasta, el 76.

Ya sé que no le gusta la idea de comparar atletas de distintas épocas, pero entre los de su tiempo ¿cuál sería su novena ideal?

“De mi época sí te puedo decir, por ejemplo, Agustín Marquetti primera base, cátcher el difunto Lázaro Pérez con Juan Castro, Marquetti con Muñoz, short Puentes y Antonio González, tercera base el difunto Blandino y Urbano González, en los jardines Capiró, Wilfredo Sánchez, Rigoberto Rosique, Rosique como center y Wilfredo y Capiró en las esquinas, estaba cuando aquello también Silvio Montero, que no se mienta, pero fue un gran pelotero…”

¿A quién ponemos a lanzar?

“Bueno… había muchos pitchers buenos cuando aquello, para mí Braudilio Vinent era un pitcher tremendo, yo los respeto a todos porque teníamos lanzadores estelares como Salgado,  El Curro, Manolo Hurtado, Julio Romero, el difunto Huelga, José Antonio Huelga, son muchos nombres, digo Vinent porque jugamos más tiempo juntos, pero Huelga fue esencial, el pitcher que más lo vi que ayudaba al atleta era Huelga, tú le hacías un error y te daba ánimo, yo tengo una anécdota de Huelga en Cartagena, me recuerdo que me dan un roletazo por segunda para doble play y yo le paso la bola a Tony, pero la pasé un poco baja, se le cayó la bola y fue quieto y las bases se llenaron y cuando llego al banco me dicen Félix tú sabes lo que dijo Salamanca por la radio, que tú te pusiste nervioso, porque en la época de nosotros la gente no entendía de perder en la pelota y yo pensé en los cubanos qué estarían pensando, pero  Huelga en el momento de la jugada me daba ánimo, me decía le voy a pitchear para que batee por ti y le cojas out, tranquilo, tranquilo y lo que hizo fue meterle dos ponches seguidos a los americanos y entonces fuimos corriendo, yo desde segunda y él desde el box y nos abrazamos, eso fue muy lindo, eso sí no se me olvida nunca…”

¿Por qué decidió retirarse?

“Esa es una pregunta que me gusta mucho que me la haya hecho, porque con 30 años y en óptimas condiciones yo decidí que no iba más al equipo Cuba, a mí me dolió mucho, yo no lo decía, ahora es que se lo he dicho a muchos responsables y a muchos aficionados, hablo más ahora que antes. Me recuerdo que yo estaba bateando 348, en el 5to o 6to inning voy para el campo y Serbio Borges, que era el manager del Cuba mandó a que me quitarán, entonces pone a Anglada por mí.

Anglada, señor pelotero, bueno, siempre ha sido el pelotero mío, porque yo lo vi desde muy chiquito, en los primeros años que yo jugué él pasaba en carriolita por el parquecito del Latinoamericano, yo tenía 18 años y él pasaba por ahí y se ponía a conversar conmigo y al poco tiempo lo veo jugando con Industriales y me dice Isasi, tú no te acuerdas de ese muchachito que pasaba… ese era yo y lo vi jugar, tremendo pelotero…

Isasi en su casa, en la actualidad

Isasi en su casa, en la actualidad

“Volviendo al tema de por qué me retiré, me mandan para el banco y entonces yo me sentí como un animal acorralado, a mí nunca en la vida me habían sentado, yo había jugado siempre hasta el final y como regular en los equipos, entonces cogí el guante y lo tiré y empecé a decir cosas, lo que me pasó por la cabeza fue que a lo mejor estaban pensando que yo me iba a quedar, porque treinta años nada más, en óptimas condiciones, yo no tenía la culpa de que estábamos como sardina en lata, había mucha calidad…

“Entonces regresé y cuando llegué a Matanzas hablé con el Primer Secretario del Partido, que era Lazo y le dije: Jefe, vengo a hablar con usted ¿Qué pasó? No juego más pelota. ¿Cómo? Tú tienes que seguir jugando pelota porque tú te debes a la afición, te debes al país, por esto y por esto… Entonces le expliqué lo que sucedió…  Pero no puede ser así, tienes que jugar… bueno, pero no voy más al equipo nacional. Entonces jugué cuatro años más en Matanzas, para aquí para la provincia, pero ya me fui desmotivando porque no iba al equipo, no iba a los entrenamientos…

“Con 34 años decidí que ya y me retiré, pero en forma, yo lloré mucho porque me aferré, no tuve en aquellos momentos apoyo, gracias a Lazo jugué un poco más, pero si dentro del deporte hubiera tenido personas que me ayudaran, si fuera como ahora que todos los equipos tienen un psicólogo, que hubiera hablado conmigo, me hubiera dado tratamiento, como es ahora, no hubiera cometido ese error, pero fue así, sin embargo ayudo a muchos muchachos ahora, los aconsejo mucho a ellos, a los padres…”

¿Alguna anécdota con la afición que tanto lo quiere?

“En España, en el aeropuerto de Barajas, un muchacho me miraba y me miraba y viene y me dice: usted es familia de Félix Isasi, digo, yo soy Félix Isasi, un muchacho joven y ahí me abrazó, se quiso hacer fotos conmigo y nos tomamos dos cervezas… Un día estaba yo con mi señora comiendo en el Floridita y de pronto me dicen unos habaneros: Jerarca, jerarca, eso está ya… pagaron mi cuenta. En otra ocasión iba caminando y pasan unos muchachos y me dicen: te conocemos por el “caminao”, te conocemos por el “caminao”, realmente yo tengo una forma particular de caminar, eso fue para morirse de la risa.

“Ahora mismo aquí en Matanzas y en toda Cuba, pero mayormente aquí, muchos muchachos, que no me vieron jugar, que me conocen por las anécdotas de los padres o de los abuelos, porque yo hace ya 33 años que me retiré, pero me saludan con tremendo cariño y eso me hace sentirme bien, me siento muy bien porque es muy lindo que por donde quiera que uno pase todo el mundo saludando y hablan de pelota conmigo, todo el mundo, hombres, mujeres, niños y eso me hace recordar siempre a Rafael Junco, un activista que todo el mundo tenía delirio con él, gracias a él yo soy pelotero, porque él recogía a todos los muchachos y después los repartía de nuevo por las casas, entonces yo a todos los muchachos nuevos estos siempre los aconsejo que jueguen, que juegues y se superen…”

Escrito por  Giusette León García / Tomado de Cubasi

Consultar material original en http://www.cubasi.cu/index.php?option=com_k2&view=item&id=30239:felix-isasi-sin-bolas-escondidas&Itemid=17



Radio 26 es la emisora provincial de Matanzas, planta matriz de la cadena de radio de nuestra provincia cubana. Está ubicada en la capital matancera, en la calle de Milanés esquina a Guachinango, en las alturas de esta bella ciudad rodeada por el valle Yumurí y la bahía de Matanzas. Twitter: @radio26cu Correo: emisora@r26.icrt.cu


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones