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Tuesday 15 October 2019
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Matanzas no olvida a Milanés

61 Hay hombres que siguen estando presentes mucho tiempo después de muertos; seres cuyo espíritu, nombre y obra perduran en el tiempo, venciendo la desmemoria. El escritor José Jacinto Milanés es uno de ellos.

Pero al cumplirse este 16 de agosto 200 años del nacimiento del autor del conocido poema La fuga de la tórtola, muchas son las insatisfacciones entre la intelectualidad de su natal Matanzas por el bajo perfil que ha tenido la celebración durante todo el año.

Se duele Matanzas de no haber previsto con suficiente antelación la posibilidad de dedicar la Feria Internacional del Libro 2014 a Milanés y que su figura, considerada como una de las más importantes del Romanticismo en Hispanoamérica a inicios del siglo XIX, haya pasado sin penas ni glorias en el ámbito nacional.

Y es verdad que a los festejos les ha faltado la voluntad política, la unidad de fuerzas entre todas las instituciones, organizaciones y organismos para remarcar la fecha y convertirla en una fiesta provincial que involucre a toda la población y resuene en el país.

Ha faltado además el apoyo gubernamental, imprescindible para soñar con grandes conmemoraciones que implican gastos adicionales difíciles de afrontar individualmente.

Sin embargo tampoco se puede decir que Matanzas se olvidó de Milanés. Desde inicios del año voces de humanistas como el médico clínico Adolfo Valhuerdi le recordaron a la ciudad que el más romántico de sus poetas cumplía años, con un sencillo homenaje protagonizado por un círculo de abuelos frente a su estatua.

No se olvidó tampoco el investigador Urbano Martínez Carmenate, quien se apuró en reescribir la biografía del bardo, una edición con una tirada grande que estará lista para noviembre próximo con el titulo Milanés, las cuerdas de oro, a cargo de Ediciones Matanzas.

No se olvidó de Milanés Alfredo Zaldívar, director de la editorial local, que previó la edición además de otros dos volúmenes en 2014; El Alba y la tarde, una antología de Milanés, compilada por Cristhian Frías, investigador del Instituto de Literatura y Lingüística; y Milanés: encuentro y fuga, colección de ensayos del estudioso Salvador Arias.

Como presidente de la Filial de Literatura de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en Matazas, Zaldívar se convirtió además en promotor del rescate en julio pasado de los Miércoles de Poesía, un espacio sociocultural nacido en los años 70 del pasado siglo y dedicado a Milanés, con sede en el patio de la morada del poeta.

Gracias al empeño de muchos, la noche del 15 de agosto, víspera del cumpleaños de Milanés y pese a una llovizna pertinaz, Matanzas le recordó con una gala donde se imbricaron las artes escénicas, la música y la danza.

La velada fue una suerte de recreación del mundo alucinado del poeta, bajo la dirección del dramaturgo y director de la Casa de la Memoria Escénica Ulises Rodríguez Febles y la coreógrafa Liliam Padrón, otros dos artistas que no se olvidaron.

El parque que todos llaman Milanés, frente a la catedral de Matanzas fue sede del perfomance, al cual se unieron los grupos matanceros de teatro Las Estaciones, Papalote, el juvenil El portazo, El Mirón Cubano, Teatro de Sur, el danzario Espiral, el Coro de Cámara de Matanzas y los trovadores Lien y Rey.

Lo más atrayente de la celebración fue la Vigilia Poética. En la complicidad de la noche y bajo el embrujo de Milanés, poetas contemporáneos leyeron poemas hasta la medianoche, cuando  salieron en peregrinación hasta el puente de Tirry para dejar caer flores al “San Juan” murmurante.

Y el día de su cumpleaños, 20 poetas matanceros se reunieron en la casa del bardo para continuar el homenaje con el Concurso-Debate José Jacinto Milanés, un encuentro que cerró con la puesta en escena de fragmentos de Vagos Rumores, pieza de Abelardo Estorino, a cargo de Teatro de Sur.

Para noviembre, cuando se recuerda la muerte del poeta, está prevista la publicación de otros volúmenes en el marco de las habituales jornadas, a la que este año estarán invitados todos los ganadores del Premio anual nacional Milanés.

Por esos días se dará a conocer el vencedor del Premio en 2014, con carácter extraordinario al convocarse solo en Poesía, y que de manera excepcional otorgará al ganador 10 000 pesos MN, diploma acreditativo y la publicación del libro por Ediciones Matanzas.

A Milanés estarán dedicadas en septiembre las Jornadas por la Memoria, una fiesta anual de amplio arraigo popular que en Matanzas involucra a personas con Alzheimer y otras demencias y sus familiares, organizada por la Sociedad Cubana de Alzheimer.

Algunos consideran que no es suficiente, que José Jacinto Milanés, el primer poeta de Matanzas, el romántico, el antiesclavista, el revolucionario…; ese que cuenta la leyenda, enloqueció y murió de amor, merece más gloria.

Sin embargo, cuando más allá de fechas cerradas uno indaga sobre la vigencia del poeta en Matanzas, encuentra a un Milanés vivo, cuyo nombre y leyenda repiten hasta los niños.

Un Milanés que dio nombre a una de las calles principales de la ciudad desde 1909 (la calle donde vivió); cuya vivienda, señalada con una tarja desde 1879, se encuentra en buen estado y es sede del Archivo Histórico provincial.

Un Milanés del cual se conserva una pequeña colección de objetos personales en el Museo provincial Palacio de Junco, muestra enorme si se tiene en cuenta la época en que vivió y los pocos recursos con que contaba la familia.

Desde 1957 una estatua suya ocupa el céntrico parque frente a la catedral de Matanzas, un lugar muy concurrido que aunque nunca ha tenido nombre oficial, se reconoce popularmente a fuerza de costumbre como el parque Milanés.

Uno de los principales grupos de teatro matanceros, fundado y dirigido por Alvio Paz lleva el nombre de los cuadros dialogados de Milanés “El mirón cubano”, como perpetua recordación a su memoria.

A Milanés le han cantado los poetas, los trovadores y los dramaturgos que le sucedieron, encantados por la enigmática figura del escritor, que encarna como ningún otro eso que el investigador Cintio Vitier llamó “matanceridad”.

La obra de Milanés ha sido publicada y aplaudida casi íntegramente, en vida del autor y después. Existen varias antologías, libros de ensayos y en 1963 se publicaron sus obras completas.

Sobre su vida han escrito periodistas e investigadores, que han tratado de desbrozar la leyenda para dejar en claro la grandeza del poeta. Y cuando no existía Ediciones Matanzas; Vigía, otra pequeña editorial matancera de libros manufacturados, publicó una breve antología.

En Matanzas, ¡por suerte!, vive y trabaja quien está considerado el mayor conocedor de la vida y obra de José Jacinto Milanés, el biógrafo Urbano Martínez Carmenate, quien publicó la primera (y única) biografía del bardo en 1989.

Milanés ha sido el nombre de boletines y Talleres Literarios en su natal Matanzas. Y en la necrópolis de San Carlos, los matanceros guardan celosamente, si bien a veces le faltan flores y limpieza, la tumba de Milanés.

Por eso, aunque también esté insatisfecho con el “vuelo” del bicentenario, Martínez Carmenate considera que “Milanés es el más venerado de los poetas matanceros del siglo XIX; más que Bonifacio Byrne o Miguel Teurbe Tolón”, dice.

Los intelectuales matanceros pueden tener razones para afligirse por el rezago en el inicio de las celebraciones, porque sin ser decisivas, son momentos ideales para convocar, para unir a la gente, para despertar el amor por la ciudad y sus poetas. El bicentenario hubiera sido ideal para que a propuesta de Matanzas, Cuba entera releyera a José Jacinto Milanés.

Pero “la ciudad de los puentes y los ríos” a veces parece que vive en un letargo del cual le es difícil despertar, como si el espíritu melancólico de Milanés se hubiera apoderado de ella; como si el epíteto de “ciudad dormida” le ganara a veces al de “Atenas de Cuba”.

Matanzas no tiene que dolerse. Al menos en su seno el poeta está vivo. Ella no lo olvida. Los herederos del espíritu de Milanés, los capaces de entender la “matanceridad” no han dejado ni dejarán que el poeta muera.

Alguna imágenes de la presencia de Milanés en Matanzas

La casa donde vivió y murió Milanés es sede del Archivo Histórico provincial

La estatua de Milanés, en el parque, frente a la Catedral de Matanzas

La estatua de Milanés, en el parque, frente a la Catedral de Matanzas

Manuscrito original de Milanés, de la colección del Museo provincial Palacio de Junco

Manuscrito original de Milanés, de la colección del Museo provincial Palacio de Junco

Tumba de Milanés

La tumba de José Jacinto Milanés, en el cementerio San Carlos, de la ciudad de Matanzas

Fotos: Cortesía de Urbano Martínez Carmenate



Periodista. Natural de Los Arabos (Matanzas). Viví en Colón desde los 10 años hasta que en 2002 me radiqué en Matanzas, donde vivo actualmente. Trabajé en el periódico Girón y actualmente en la Web de la Emisora Provincial Radio 26. Mi blog personal es Pedazo de Cuba: http://pedazodecuba.blogspot.com/; soy @yirmaratorres en Twitter y Yirmara Torres Hernández en Facebook.


2 thoughts on “Matanzas no olvida a Milanés

  1. orange

    Me parece excelente tu artículo porque el ánima de Milanés perdura en Matanzas a 200 años de su alumbramiento. El poeta desanda las calles de la urbe que le vio nacer contangiando de ese amor verdadero que sólo sienten los hijos de esta ciudad. Debemos incoporarnos a poner la ciudad bonita para preservar su memoria y legar a nuestros hijos una Matanzas mejor.

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