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Tuesday 15 October 2019
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El Chiquirrín, una apuesta desde el cuentapropismo por la “matanceridad” (+Fotos)

El trabajo artesanal de Ediciones Vigía, visible en las mesas del segundo piso. FOTO AUTORA

El trabajo artesanal de Ediciones Vigía, visible en las mesas del segundo piso. FOTO AUTORA

Los sueños de Miguel Galindo Corrales, un ingeniero ferroviario devenido gastronómico, vienen desde mucho tiempo atrás. La idea de concretar un bar-restaurante en la ciudad que considera la más bella de Cuba, le atormentaba año tras año.

Con su proyecto a cuesta entre historiadores, arqueólogos y artistas de la plástica, un buen día decidió comenzar y homenajear con él a la Matanzas de poetas y esencias.

Y tal fue su empeño que luego de dos décadas de entusiasmo y cerca de un quinquenio de labores constructivas, El Chiquirrín abrió sus puertas justamente para evocar en el bicentenario de su natalicio a José Jacinto Milanés, una de las voces más importantes del romanticismo en Hispanoamérica, quien además encarna el espíritu bohemio y nostálgico de lo que llaman la “matanceridad”.

Con cerca de dos décadas como gastronómico en el principal destino de sol y playa del país, Varadero, Miguel Galindo optó por su sueño y para ello auscultó las debilidades de la cocina especializada nacional.

Podía acudir a la ambientación trillada de lo cubano o al imaginario carildiano de ríos y puentes que acompañan a más de una de las instituciones yumurinas. Sin embargo, lejos de conceptos como “ingresos” o “utilidades”, determinó que su fortaleza estaba precisamente en el vínculo con la cultura y las tradiciones de su Matanzas.

Artistas y artesanos como el caricaturista Manuel Hernández, el bayamés Wilfredo Díaz Rosales y el jovellanense Héctor Correa creyeron en su proyecto. Gracias a ellos, la decoración del lugar cuenta con versos inscritos en pequeñas lozas de cerámica por doquier, todos de reconocidos poetas de ayer y de hoy, quienes aportaron y aportan al apelativo de La Atenas de Cuba: Carilda Oliver, Bonifacio Byrne, Milanés, Juan Luis Hernández Milián…

Entre sus obsesiones estuvo la creación de dos murales anecdóticos. El primero, ubicado en la barra del bar, recrea los hechos acontecidos en la bahía yumurina en septiembre de 1510, los que dan origen al nombre de la ciudad cabecera y la provincia; y el segundo, escenifica espacios e inmuebles citadinos desaparecidos o a punto de desaparecer.

Para lograrlos el matancero acudió al bayamés Wilfredo Díaz Rosales, o mejor, a su técnica de “cemento directo a alto y bajo relieve”, solo así se convenció que los sucesos que marcan el surgimiento de la identidad local podrían impresionar a los yumurinos.

Pues, en septiembre de 1510, aborígenes liderados por el cacique Guayucayex protagonizaron el primer acto de rebeldía registrado en la historiografía cubana, al ahogar a un grupo de colonizadores que intentaban cruzar la bahía y dejar únicamente como sobrevivientes a dos mujeres y un anciano. Desde entonces el lugar fue identificado como la Bahía de la Matanzas.

“Siempre se confrontaron ideas de cómo debía ser la trama histórica o los medios empleados por los nativos y los españoles. Para ello me documenté sobre muchísimos detalles, visité el Archivo Histórico provincial y al propio Historiador de la Ciudad, el Doctor Ercilio Vento Canosa”, apunta Wilfredo Díaz.

Aunque señala que el segundo, colocado en el patio interior, resultó el más complejo porque muestra edificaciones desaparecidas, muchas de ellas aún recordadas visualmente. “Al mismo tiempo no renunciamos a su valor artístico y didáctico, este último a manera de orientar a los más jóvenes para lo cual agregamos una leyenda explicativa”.

Entre los profesionales consultados para canalizar la validez del Chiquirrín, su nombre y recreación histórica, se encuentra la investigadora Clara Enma Chávez quien elogió el propósito del cuentapropista, no solo por su iniciativa a favor del patrimonio cultural de la urbe, sino además por la exactitud de sus reproducciones y la correcta colocación, ondulante, de la enseña nacional en las afueras del local.

El bar-restaurante posee “El rincón de Cobo”, con algunos de sus cuadros originales a manera de homenajear a este emblemático artista ya fallecido, llamado “el pintor de Matanzas” por la constancia y estilo con que documentó las márgenes de sus ríos y construcciones.

“En estos momentos puedo decir que estoy en la partida y no en la meta. A partir de ahora pretendo oxigenar constantemente el lugar: tendremos muestras, tertulias y debates en torno a lo matancero”, destacó el creador del proyecto a quien en una oportunidad le señalaron que trastocaría el restaurante en una ¡galería de arte!, y como respuesta reveló: “no, no que va… lo que voy es a convertir una galería en un restaurante”.

En la actualidad, Matanzas representa a la provincia cubana con mayor número de trabajadores del sector no estatal, antecedida solo por la capital del país. Al respecto de la experiencia de El Chiquirrín, Alfredo Comas García, vocal de la Asociación de Cantineros de Cuba y su presidente en territorio yumurino, comentó que se trata de un caso muy particular en el contexto nacional, por el hecho de vincular el arte culinario a la cultura, historia y tradición de una ciudad conocida en el tiempo como La Atenas de Cuba.

Conozca en estas imágenes el restaurante El Chiquirrín

Bar-restaurante El Chiquirrín, ubicado en el barrio de Versalles, Matanzas. FOTO CORTESÍA ENTREVISTADO

Bar-restaurante El Chiquirrín, ubicado en el barrio de Versalles, Matanzas. FOTO CORTESÍA ENTREVISTADO

Inauguración del Chiquirrín en ocasión del bicentenario del natalicio de José Jacinto Milanés. FOTO AUTORA

Inauguración del Chiquirrín en ocasión del bicentenario del natalicio de José Jacinto Milanés. FOTO AUTORA

Versos de reconocidos poetas yumurinos forman parte de la ambientación. FOTO AUTORA

Versos de reconocidos poetas yumurinos forman parte de la ambientación. FOTO AUTORA

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La obra del caricaturista Manuel Hernández acompaña El Chiquirrín. FOTO AUTORA

Wilfredo Díaz sintetizó la trama histórica del hecho que da nombre a la bahía de Matanzas en el mural interior. FOTO CORTESÍA ENTREVISTADO

Wilfredo Díaz sintetizó la trama histórica del hecho que da nombre a la bahía de Matanzas en el mural interior. FOTO CORTESÍA ENTREVISTADO

Fragmento del mural exterior donde se recrean aquellas edificaciones hoy desaparecidas del ambiente citadino. FOTO AUTORA

Fragmento del mural exterior donde se recrean aquellas edificaciones hoy desaparecidas del ambiente citadino. FOTO AUTORA

Detalle mural interior. FOTO AUTORA.

Detalle mural interior. FOTO AUTORA.




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