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Tuesday 15 October 2019
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La casa que alberga la leyenda Milanés (+ Fotos)

Vista actual de la casa de Milanés

Vista actual de la casa de Milanés

“Los pasos se han ido, los besos, los perdones… Lo que continúa en la casa es el pie, los labios, los ojos, el corazón (…) Lo que continúa en la casa, es el sujeto del acto”.
César Vallejo

Cuentan que el poeta José Jacinto Milanés se volvió loco de amor por su prima Isa y cuando esta contrajo matrimonio se sumió en una tristeza que le llevó a la muerte el 14 de noviembre de 1863, en su natal Matanzas.

Exhaló el bardo su último suspiro a los 49 años en la casa número 20 de la entonces calle Gelabert; una edificación del siglo XIX donde aún se mantiene el mismo ambiente melancólico y tranquilo que debió acompañar al poeta en sus creaciones.

Sede de una parte del Archivo Histórico provincial desde 1968, la casona ubicada solo a dos cuadras de la Plaza de la Vigía, sitio fundacional de la ciudad de Matanzas, sigue siendo para muchos sencillamente la casa de Milanés.

Allí vivió casi toda su vida y escribió su obra unos de los poetas románticos más importantes de Hispanoamérica en el siglo 19.

La casa del poeta

Casa de Milanés en 1914, en el centenario del natalicio del poeta

Casa de Milanés en 1914, en el centenario del natalicio del poeta

Algunos indicios señalan que a inicios de la década del 30, al morir el abuelo materno, la familia de José Jacinto Milanés se traslada a la céntrica casona amplia, de dos alas, más de 10 habitaciones, patio central y cochera. El bisoño poeta tendría entonces alrededor de 17 años.

Pero este inmueble, según el historiador y biógrafo de Milanés, Urbano Martínez Carmenate, no se correspondía con los medios de la familia. “Muchas personas creen que no vivían tan mal porque habitaban una casa de pequeña o mediana burguesía, pero ellos eran pobres”.

El investigador señala que “Álvaro Milanés, el padre de José Jacinto, era un empleado de la Real Hacienda, que tenía un sueldo garantizado, que le permitía vivir mejor que los esclavos o los obreros, pero no era nada del otro mundo”.

“La razón por la que tienen una casa de esas dimensiones es porque Rita de Fuentes, la madre de Milanés, la hereda de sus padres que habían tenido una pequeña fortuna, pero eran una familia venida a menos”.

Martínez Carmenate considera que los Milanés debieron haber pasado mucho trabajo para mantener una casa así. “El matrimonio tuvo muchas hijas hembras, que en aquel tiempo no trabajaban, y solo dos hijos: José Jacinto y Federico, que luego obtienen también trabajos como simples oficinistas”.

“La familia vive en esa casa al parecer muchos años más después de la muerte de José Jacinto. Todo indica que en esa casa también muere su hermano Federico a finales del siglo XIX.  Las hermanas, que vivieron muchos años, deben haberse ido en algún momento porque no podían mantener una vivienda tan grande”.

El biógrafo, quien ha investigado ampliamente sobre la familia del poeta, comenta que resulta muy curioso que ninguno de los hermanos de Milanés se casó. “Federico era bien parecido y cuentan que Carlota, una de las hermanas, era muy bella; pero les debe haber resultado muy difícil encontrar partido, debido al contraste entre su buena educación y su baja posición económica”.

“A inicios del siglo XX, quedaban tres hermanas vivas y se cree que en el centenario del bardo, en 1914, aún sobrevivía Cleofé”, agrega el investigador.

Se desconoce la suerte que corrió la casa después, pero el hecho de que en 1879 el Círculo de Escritores de Matanzas, una organización efímera que existió en la ciudad, colocara en la fachada una tarja indicando que allí había vivido y muerto José Jacinto Milanés, contribuyó al respeto por el inmueble.

La casona no ha sido modificada en su estructura principal, solo en algunos detalles. A inicios del siglo XX la fachada adquirió las características de moda en esa época, con la arenisca y otros adornos frontales y se agregaron las aceras en el patio.

Otras casas de la familia Milanés y la leyenda de amor y locura

Grabado de José Jancinto Milanés

Grabado de José Jancinto Milanés

La casa donde vivió y murió José Jacinto Milanés no era la única perteneciente a la familia en la misma manzana. Al frente, en una mansión de dos plantas, vivía la tía materna de José Jacinto, casada con el acaudalado Don Simón de Ximeno. Ellos fueron los padres de Isabel, la prima del amor imposible que la leyenda sitúa como causante de la locura de Milanés.

Sin embargo Urbano Martínez Carmenate desmiente en parte esa idea. “Es muy romántico pensar que Milanés enloqueció de amor, pero al parecer el matrimonio de Isabel fue solo la gota que derramó la copa. Isabel se casa en 1860 y la locura de Milanés se agudiza desde 1843.

“Milanés siempre fue muy introvertido y venía dando manifestaciones de locura desde su juventud; sucesos que mostraban su hipersensibilidad, como por ejemplo, el hecho de que cuando se estrenó su drama El Conde Alarcos, en el teatro Tacón de La Habana, una sensación en la época, no fue a verla.

“Hay indicios también de que en 1839 le dieron unas fiebres que al parecer le afectaron el cerebro, además de los antecedentes familiares de locura”.

El biógrafo de Milanés señala además el contenido dramático y hasta de tragedia en su obra, que era un reflejo de sus propias contradicciones, como es el caso del poema El beso.

Pero Martínez Carmenate no desmiente los amores, que sí existieron entre José Jacinto y su prima Isabel, 14 años menor que él. “Aunque tenían posiciones sociales muy diferentes, había entre ellos una familiaridad muy grande, como primos. El amor entre José Jacinto e Isa surgió cuando el tenía 28 años y ella 14.  Esa historia la escuché de la última descendiente de los esclavos de los Milanés, Alicia Silva. Ella es quien cuenta que Isa si le correspondió al poeta.

“Yo me imagino que a Isa si le debe haber gustado la idea de ser novia del primo que ya era un poeta reconocido. Sin embrago hay otra versión, la de la familia paterna de Isa que dice que ella nunca se enamoró. Lo que sí parece seguro es que ante las presiones de su familia, la joven Isabel se alejó de su primo”.

Cuando la locura de José Jacinto se había agudizado, Isabel se casa y hereda, ¡cosas del destino que vienen a sumar encanto o tragedia al mito!, a la vivienda contigua al poeta, Gelavert 22, un inmueble que también era de la familia. La leyenda asegura que esto ya no lo pudo soportar la deteriorada salud metal del bardo.

Hoy la vivienda donde vivió Isa con su esposo, también conservada en perfecto estado, conforma junto a la morada de Milanés, el Archivo Histórico de Matanzas. La mansión de la tía no corrió con la misma suerte y no se conserva en su estado original.

Morada para la historia documental de Matanzas

Patio interior de la casa de Milanés, sede del Archivo Histórico provincial de Matanzas

Patio interior de la casa de Milanés, sede del Archivo Histórico provincial de Matanzas

La tarja grande, colocada bien alto en la fachada, hace notar al transeúnte que en esa casa vivió José Jacinto Milanés; por eso no son pocos los visitantes cubanos y foráneos que, conociendo la fama que precede al poeta, se interesan por el inmueble.

Sin embargo al indagar solo encuentran un poco de historia, contada a retazos por los trabajadores del Archivo Histórico y si acaso, la posibilidad de echar un vistazo a la habitación donde murió ya enfermo de locura, ocupada hoy por una oficina.

Magalis Gonzáles Hernández, directora del Archivo Histórico provincial, comentó que lamentablemente tuvieron que ocuparla ante la carencia de espacio en la entidad. “Hasta hace unos años mantuvimos la habitación intacta, con la estatua y la identificación; pero el archivo siguió creciendo, necesitamos más espacio y decidimos ocuparla”.

Ante la interrogante de qué objetos de José Jacinto conservan en la entidad, respondió que lo único que atesora el archivo es la documentación y no otro patrimonio. Urbano Martínez Carmenate aclara sin embargo que en sus indagaciones allí solo encontró papelería perteneciente al padre del poeta y otros familiares.

De Milanés se conserva solo el manuscrito de El poeta en la corte, que forma parte de los fondos del Museo Provincial Palacio de Junco”, refiere Martínez Carmenate. “La colección la componen otros objetos como la capa, las botas, la pluma, un anillo y unos grabados que trajeron del viaje a Francia”.

Ambos entrevistados coinciden en que a finales de los años 90 del pasado siglo se logró ambientar la habitación donde murió Milanés y se trasladaron para allí las pertenencias del poeta, pero pasado un tiempo volvieron al museo. A punto de cumplirse los 200 años del nacimiento de Milanés, el Archivo Histórico solo exhibe una pobre muestra con imágenes en las vitrinas de la entrada.

En cuanto al estado constructivo, la directiva dijo que la casona, Monumento Local, recibió una reparación parcial en 2012 con la ayuda de la Asociación Cubana de Artesanos Artistas de Matanzas y más tarde fue objeto de una reparación capital.

“La casa se encuentra en buen estado y mantiene básicamente su estructura original. Se han tratado de respetar los colores que tuvo originalmente, con tonos claros en las paredes y las ventanas del frente oscuras; los techos, aunque se han arreglado, se conservan iguales”.

La principal dificultad que afrontan es la carencia por más de 5 años de agua corriente, lo que entorpece la realización de actividades con la comunidad; un problema que no han logrado solucionar a pesar de las gestiones de la dirección del centro y de esfuerzos de personas naturales preocupadas por el estado de la casa.

A pesar de este contratiempo, la casa de Milanés ha vuelto a ser sede de los Miércoles de Poesía, un espacio cultural de confluencia poética, dedicado al bardo romántico, que se había perdido; y cada día acuden allí investigadores, que sentados en el espacio que ocupara la sala de la vivienda, hoy área de consulta, se adentran en el estudio de la historia matancera.

Cuentan los más supersticiosos que en la casa de Milanés a veces se escuchan ruidos y hasta pasos, pero enseguida aclaran que todo puede ser fruto de la sugestión o sencillamente la consecuencia de habitar una casona tan antigua.

El sueño de un museo en la casa de Milanés

Puerta de acceso a la habitación donde murió Milanés

Puerta de acceso a la habitación donde murió Milanés

Cualquiera con una lógica mínima podría pensar que una casa con una leyenda tan trágica y hermosa, donde vivió uno de los poetas más importantes de una “ciudad de poetas”, conocida por ello mismo desde el siglo XIX como la Atenas de Cuba, merece ocupar un museo.

Sin embargo es algo que nunca se ha contemplado en Matanzas. El propio Urbano Martínez Carmenate confiesa que nunca ha soñado con ello. “Cuando tú comienzas a trabajar en un museo tienes la concepción de que todo se puede convertir en museo, pero después te das cuenta de que no es posible; que hay que rescatar los edificios patrimoniales, pero darles otros usos sociales”.

“La casa de Milanés tiene la suerte de ser sede de una institución, el Archivo Histórico y que allí se realicen los Miércoles de Poesía, dedicados a Milanés. Yo creo que sería pedir demasiado, porque si les dices al gobierno que busque otro lugar para poner el archivo sería tremendo problema”.

El principal biógrafo de José Jacinto Milanés dice que se conforma con que allí esté el Archivo Histórico, pero agrega que “lo que si se puede aspirar a que se le de más importancia histórico cultural a la casa”.

Ante la misma interrogante Magalis González Hernández refiere que en el país todos los archivos provinciales están en casas; y no considera que sea necesario moverlo hacia otro sitio y hacer un museo. “Pero sí darle esa definición, que se conozca también como la casa de Milanés y que exista un espacio permanente donde se recree algo de su vida”.

La directora del Archivo provincial cree que la ubicación tan céntrica de la vivienda resulta ideal, y que puede ser incluida en las rutas que se hacen por los museos y sitios históricos de la ciudad.

Mientras, los matanceros siguen alimentando la leyenda de Milanés, el poeta que se volvió loco de amor y cuyo espíritu romántico aún parece rondar la casa donde vivió y murió; una vivienda, un nombre y una figura que están ligados para siempre a la cultura de Matanzas y de Cuba.

Objetos personales de Milanés conservados en el Museo provincial de Matanzas

Grabado de Milanés con su firma

Grabado de Milanés con su firma

Pluma de Milanés. Colección del Museo Provincial de Matanzas

Pluma de Milanés. Colección del Museo Provincial de Matanzas

Manuscrito de obra de Milanés. Colección del Museo provincial

Manuscrito de obra de Milanés. Colección del Museo provincial

Últimas botas que usó Milanés

Últimas botas que usó Milanés

Capa de Milanés

Capa de Milanés

Tomado de Cubahora: http://www.cubahora.cu/cultura/la-casa-que-alberga-la-leyenda-milanes

Fotos: Cortesía de Urbano Martínez Carmenate



Periodista. Natural de Los Arabos (Matanzas). Viví en Colón desde los 10 años hasta que en 2002 me radiqué en Matanzas, donde vivo actualmente. Trabajé en el periódico Girón y actualmente en la Web de la Emisora Provincial Radio 26. Mi blog personal es Pedazo de Cuba: http://pedazodecuba.blogspot.com/; soy @yirmaratorres en Twitter y Yirmara Torres Hernández en Facebook.


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