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Sunday 15 September 2019
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Martí deportado por segunda vez

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La Guerra de los 10 años había acabado.  Tan sólo unas pequeñas partidas aisladas tercamente resistían con patriótico encono a las embestidas hispanas. Los cubanos, como en una ocasión diría Martí, no fueron vencidos, tan sólo habían dejado caer la espada, desesperanzados más que todo por el cansancio y la falta de recursos que desgastaron el patriotismo de una burguesía ya incapaz de encabezar la gesta.

Martí estaba en el exilio en Honduras en compañía de su esposa Carmen Zayas Bazán y accede viajar a Cuba, presionado por su familia y su propia esposa que ya llevaba en su vientre al futuro Ismaelillo.  Desde el puerto de Trujillo en la costa atlántica el 28 de agosto salen hacia Cuba en el vapor Nuevo Barcelona y llegan a la capital cubana el 31 de agosto de 1878.

El conoce, que casi sin darse respiro, en octubre forma parte del Comité Revolucionario Cubano, presidido en Nueva York por el Mayor General Calixto García Iñíguez.

A mediados de enero de 1879 está trabajando como pasante en el bufete de Nicolás Azcárate y es allí donde conoce a Juan Gualberto Gómez, quien recién había llegado del exilio.  Desde entonces se estableció una amistad extraordinaria.  En el bufete de Azcárate y después en el de Miguel F. Viondi, conspiran ambos patriotas.

Bajo el pseudónimo de Anahuac participa en las reuniones de los conspiradores, y busca nuevos espacios para la conspiración.  El 27 de abril en el Liceo de Guanabacoa pronuncia un encendido discurso patriótico estando presente el propio Capitán General.  Uno de los acompañantes lo tilda de loco; pero el máximo representante español lo corrige diciéndole que es un loco, pero un loco peligroso.  Es posible que en junio de 1879 asumiera las funciones de vice delegado del Comité Revolucionario encausando por el sendero de la lucha armada a los conspiradores.

A mediados de agosto de 1878 se inicia la Guerra llamada Chiquita, por su corta duración.  Martí está en la mirilla del Gobierno Colonial.

El 17 de septiembre está almorzando en su domicilio de Amistad 42 entre Neptuno y Concordia, teniendo como invitado a Juan Gualberto Gómez.  Había sido delatado por un confidente y de inicio fue incomunicado.  Por gestiones de su jefe y amigo, el abogado Viondi le fue retirado el aislamiento y a la cárcel le fueron a ver decenas de habaneros.

El 25 de septiembre de 1879 partió a su destierro en España a bordo del vapor Alfonso XII y una pequeña multitud le fue a despedir al muelle habanero.  Años después diría:  “La Habana llenó la cárcel del cubano previsor…”.  El 11 de octubre llegó Martí a Santander, donde fue confinado a la cárcel provincial.

Comenzaba su segundo destierro, que concluiría en 1895, cuando besaba la tierra amada de Playitas de Cajobabo, en unión de Máximo Gómez y un reducido grupo de expedicionarios, y comenzaba su ruta al holocausto de Dos Ríos.




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