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Tuesday 19 November 2019
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La muerte de un héroe matancero

260x342xCarlos_Mar,PC3,PADa_de_Rojas_y_Cruzat.jpg.pagespeed.ic.tpZu58tAhIEntre los múltiples militares, de mayor o menor rango, que surgieron en Matanzas con valentía y entrega a la causa de Cuba Libre está el General de División Carlos María Rojas Cruzat, descendiente de una familia cardenense, célebre por su amor y devoción al terruño donde abrieron los ojos por primera vez.

El joven  Rojas Cruzat nació el 14 de marzo de 1862 en el ingenio Buenavista, propiedad de la familia y situado a cuatro kilómetros y medio al oeste del poblado de Lagunillas, en la jurisdicción de Cárdenas.  Creció entre los avatares del campesinado cubano y los imperativos de la campiña criolla, aunque realizó estudios en la cercana Cárdenas.

Cuando llegó la invasión de Gómez y Maceo a las feroces tierras yumurinas reunió a un grupo de campesinos de la zona y se alzó en el propio ingenio Buenavista el 26 de enero de 1896.  Tuvo el gesto de darle candela al ingenio familiar, pues explicó, que para darle candela a los demás tenía que dar ejemplo incendiando el suyo propio.  Se incorporó a las fuerzas del general Lacret Morlot, el primer jefe que tuvo el Ejército Libertador en esta provincia.

Fue nombrado jefe del Regimiento de Infantería Cárdenas. Esta Unidad Militar pronto se convirtió en la primera Brigada de la 1ra. División del 5to. Cuerpo del Ejército Libertador y extendió su jurisdicción hasta Colón y zonas adyacentes.

Desarrolló combates importantes en su región.  El 6 de junio de 1896 atacó y ocupó, luchando contra el coronel español Tomás Pania, el pueblito de Santa Ana, ubicado a 28 kilómetros al sureste de Cárdenas, manteniéndose en el lugar  por varias horas.

Al desembarcar por Playa Camacho, en las cercanías de Varadero, la expedición del Comodoro  fue eficazmente auxiliada por las fuerzas de Carlos María de Rojas, logrando entregar intacto el cargamento al general Lacret, lo cual le permitió preparar el combate de Hato de Jicarita, la acción combativa más importante en Matanzas en la Guerra del 95.

Con sus fuerzas penetró en Cárdenas y después llevó a cabo varias acciones, entre ellas la de Cuajaní, Camarioca, Santa Amalia  y otras.  Esta última se realizó el 14 de diciembre de 1896, en este ingenio ubicado a un kilómetro y medio del noreste del poblado de Coliseo, de la jurisdicción de Cárdenas, y le propinó un sonado revés a la columna del capitán Basilio.  En los próximos años llevó a cabo importantes combates que se reflejaron en los ascensos que recibió. Al terminar la Guerra ostentaba el grado de General de Brigada.

La intervención militar norteamericana lo designó alcalde de Cárdenas y fue ratificado por votación popular entre 1900 y 1903.

Después el 11 de abril de 1903, ingresó en la Guardia Rural con el grado de Coronel  y fue designado para ocupar la jefatura del segundo regimiento de Matanzas.  En 1913 se retiró del Ejército Nacional con el grado de General de Brigada.

Ocupó en la vida civil el cargo de Embajador en Perú y Secretario de Instrucción Pública a partir de 1928 y hasta la caída del dictador Machado.

Falleció en Matanzas el 20 de septiembre de 1945.  En su honor el antiguo poblado de Cimarrones se denominó Carlos Rojas, por acuerdo de su Ayuntamiento el 20 de mayo de 1902.  Además, en la actualidad es el Patriota Insigne de Cárdenas y está sembrado en el corazón de la Patria como un hijo amado y prócer de la independencia.




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