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Sunday 15 September 2019
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Milanés: sin razón por un amor infinito

milanes“José Jacinto,
que suerte tuvo usted que perdió la razón,
clamando a gritos por el único amor,
antes de haber sabido que ningún amor,
absolutamente ningún amor, es infinito”.
  (fragmento de una canción de Marta Valdés)

Quienes recorren curiosos la concurrida calle de Milanés en la ciudad de Matanzas, quedan atraídos por el encanto arquitectónico del Archivo Histórico Provincial, antigua residencia de uno de los más paradigmáticos escritores cubanos.

En la silenciosa casona número 38 de la otrora calle Gilbert, fruto de las nupcias entre el bayamés Don Alonso Milanés y la matancera Doña Rita Fuentes, nació el 16 de agosto de 1814 quien sería conocido como el más romántico y loco de los poetas y dramaturgos de la Isla: José Jacinto Milanés.

Cada habitación del centenario edificio convida a rememorar los momentos más significativos de la vida del bardo, espacios donde dejaron sus huellas personalidades como Domingo del Monte, Ramón de Palma y Cirilo Villaverde, auténticas figuras de la élite literaria de la época.

El inmueble representativo de las construcciones domésticas de la urbe en la primera mitad del siglo XIX, modelo distintivo del tipo acodado de una sección con zaguán a un costado y plantas altas en laterales del patio, es Monumento Local desde el 22 de enero de 1990.

Allí donde vivió el contemporáneo de grandes creadores como José María Heredia y Gertrudis Gómez de Avellaneda, se cobijan hoy los documentos originales que abarcan desde la fundación de la Ciudad de San Carlos y San Severino de Matanzas en 1693 hasta la actualidad.

José Jacinto Milanés hizo de sus versos expresiones originales del movimiento romántico en Cuba, pero la impronta del desamor ahogó su creación en una locura incontenible hasta que finalmente en 1863, el autor de La Fuga de la tórtola, murió en la misma casa que lo vio nacer.

El poeta y editor cubano Alfredo Zaldívar, en un ensayo dedicado al matancero que nació hace 200 años, expresó: “José Jacinto Milanés no fue solo un poeta, un romántico, un dramaturgo, un enamorado, un loco. José Jacinto Milanés fue –es– una esencia.

Cintio Vitier deslizó entre comillas, casi en un susurro, un término que habría de escapar a esa connotación sutil con que nació: “La matanceridad. Algo que se intuye, se respira en la obra y la leyenda del poeta. Algo que hoy se vocifera y explicita sin cordura. Fue su madrugada, su río suelto, su mano posándose en la sien o tres veces en su corazón, su tórtola rebelde, sus cantares bucólicos o sus pipas de miel, incluso, sus moralizantes dramas y poemas, quienes develaron la poética de una ciudad”.

En Matanzas, la urbe que lo vio nacer, crecer y morir se le recuerda y rinde tributo. Una estatua con su figura de pie en el parque de la Catedral rememora que por allí transitaba el bardo. Un teatro lleva su nombre, un premio para escritores y dramaturgos también lo honra. Marta Valdés, lo inmortalizó en una canción que no envejece.

Urbano Martínez Carmenate, uno de los más destacados intelectuales cubanos publicó la biografía de Milanés. Poetas y trovadores le cantan en las noches y las madrugadas, mientras corren tranquilas hacia el mar las aguas del San Juan por debajo del puente, donde acodó el autor de la Fuga de la Tórtola…

Demasiado poco, tal vez, para el legado de aquel hombre.

En su épico Canto a Matanzas, Carilda Oliver Labra dejó para la historia aquella sin razón por un amor infinito…

 “oye el silencio; tal vez
cuando suena así la brisa
está llorando por Isa
el alma de Milanés”.




One thought on “Milanés: sin razón por un amor infinito

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