Entre el Coppelia y la prensa, ¿todo sigue igual?

Caricatura Fuentes Orlando RamosHace varias semanas fui al Coppelia, sitio muy visitado por los matanceros. Después de la archiconocida cola y la sentencia del dependiente de que eran “solo dos ensaladas por personas”, nos sirvieron un helado que parecía un durofrío y se alejaba del añorado naranja-piña.

Pensé escribir al respecto, pero uno de mis acompañantes me interpeló con la siguiente  frase: “Para qué vas a decir algo, si todo, al final, sigue igual”.

Sorprendida, cuestioné lo que me había enseñado la escuela de Periodismo y la experiencia de muchos de mis compañeros, ganada a lo largo de los años.

La prensa interpreta y construye la realidad social, informa y educa.  Ella investiga los fenómenos en sus múltiples aristas y los critica responsablemente. El periodismo recoge (o debe recoger) el sentir del pueblo y lo convierte a veces en denuncia social.

Los periodistas señalamos  los problemas, pero no somos los encargados de resolverlos. Imposible, no dirigimos ni trabajamos en gastronomía, acueducto, vivienda o transporte, por citar algunos ejemplos  de sectores sensibles.

Somos aquellos que de manera persistente buscamos la información de múltiples fuentes, que se abren o se cierran a su conveniencia, escudándose en frases como “eso no es publicable” o es secreto, y violando con ello el básico derecho de todos los ciudadanos a estar informados.

A diferencia de lo que piensan muchas personas, a los reporteros nos preocupan los problemas y nos duele informar sobre determinada dificultad y que todo siga igual.

El discurso político de estos tiempos llama a criticar lo mal hecho, a eliminar el secretismo y a ejercer un periodismo humano, veraz y eficaz. No es momento de poner trabas, sino de actuar sabiamente y con respuestas concretas.

El mayor desafío de nuestro periodismo es responder a las demandas de un pueblo instruido y exigente.

Mientras tanto seguiré pensando que SÍ es deber de la prensa criticar las largas colas, el maltrato a la población y el helado derretido del Coppelia de Matanzas, como es responsabilidad de su administración evitar que todo siga igual.

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