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Thursday 24 October 2019
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Una agresión española a la educación matancera

Fachada del antiguo colegio La Empresa.

Fachada del antiguo colegio La Empresa.

A principios de la década de los cuarenta del siglo XIX un grupo de importantes personalidades matanceras, miembros del informal Grupo Liberal de Matanzas, encabezado por Bernardo M. Navarro e integrado por Francisco de la O García, José Francisco Lamadriz, Pedro José Guiteras y otros hasta alcanzar un grupo de 40 personas, constituyeron una sociedad anónima por acciones, algo de indiscutible modernidad para la época.

El objetivo de la sociedad era fundar un colegio donde pudieran educarse los hijos de las mejores familias matanceras, pero sin alejarse de las casas paternas. Al destacado intelectual con fuertes nexos con Matanzas, Domingo del Monte, le fue encomendado encontrar a un director de prestigio en La Habana y a un grupo de personas de igual índole para crear el claustro profesoral.

El 17 de febrero de 1840 abrió las puertas La Empresa, de Matanzas, bajo la dirección del intelectual José Antonio Echeverría y con un claustro con destacadas personalidades de la Cultura como Cirilo Villaverde y Ramón de Palma. Conjuntamente con la pedagogía, el plantel formó una conciencia patriótica entre los educandos, lo cual hizo decir a Martí que en el centro educacional “se creó tan buen juventud”.

La Empresa fue una institución de su época, con todas sus características burguesas, pero con un viso de ideas liberales en una etapa histórica que no podía ser de otro modo, lo cual no impidió que fuera una fragua de espíritu renovador y patriótico.

Con rapidez el plantel creció. Hasta 1855 solo se impartía la enseñanza primaria, pero ya en el año mencionado se convirtió además en centro de Segunda Enseñanza y los alumnos rendían sus exámenes en la Universidad de La Habana, ocasión que se convertía en un verdadero acontecimiento cultural, pues acudían muchas personas a presenciar los exámenes que rendían  los estudiantes de La Empresa.

En 1850, con 27 años de edad, ocupó la dirección del centro Eusebio Guiteras y en 1852 tomó las riendas del plantel Antonio Guiteras Font hasta 1869, casi durante 17 años. Fue en esos tiempos en que la institución educacional alcanzó su punto más alto de desarrollo y madurez pedagógica e influyó de manera más profunda en la vida cultural y política de Cuba.

El 10 de octubre de 1868 estalló la Guerra de los Diez Años con Carlos Manuel de Céspedes a la cabeza.  Los Guiteras, y Antonio no fue la excepción, habían tenido serios encontronazos con las autoridades coloniales.  La represión española se volcó sobre los tres hermanos y estos tuvieron que emigrar a los Estados Unidos, donde la familia tenía importantes nexos y negocios.

La dirección del plantel pasó a manos del profesor José del Monte y Garay, quien enseñaba Geografía, Química y Física, pero no era del agrado de las autoridades coloniales y no pudo continuar. Se propuso entonces a Luis González de Acosta, pero fue tachado como desafecto al gobierno.

Ante la ojeriza gubernamental, el colegio tachado de “nido de laborantes” fue clausurado definitivamente el 9 de noviembre de 1869, hace justamente 145 años.

Realmente la labor de los Guiteras en este colegio, su concepción pedagógica, su patriotismo, cubanía e ideología independentista devino, como dijera el estudioso historiador matancero Juan Francisco González, en “una pedagogía contra el poder”.




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