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Saturday 16 November 2019
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La prensa matancera tiene que hablar alto

Juana Perdomo y Ventura de Jesús compartieron criterios sobre cómo hacer un periodismo más cercano a la realidad en el Primer Festival de la Prensa Matanzas 2014

Juana Perdomo y Ventura de Jesús compartieron criterios sobre cómo hacer un periodismo más cercano a la realidad en el Primer Festival de la Prensa Matanzas 2014

Habla bajito la prensa cuando calla, cuando no investiga, cuando no opina, cuando no se busca problemas, cuando la gente no se ve en ella. A partir de esa tesis, Juana Perdomo Larezada, corresponsal del periódico Trabajadores, promovió el debate en la última jornada del Primer Festival de la Prensa Matanzas 2014.

Invitada por la presidencia de la Unión de Periodistas de Cuba en la occidental provincia a hablar sobre el periodismo que está más cerca de la gente, Perdomo Larezada encendió el pensamiento al preguntar a los participantes: “¿qué hace la prensa?”

La prensa no puede resolver los problemas, pero puede ayudar. Se trata de qué podemos hacer para mejorar, dijo la ponente, quien partió de la premisa de que Matanzas posee una riqueza informativa envidiable, de que existe una realidad que está en crisis y no siempre aparece en los medios.

El estado constructivo de instalaciones deportivas como el Palmar de Junco, estadio más antiguo en activo del mundo y el Ateneo, un polideportivo, que a 5 años de su derrumbe sigue sin que se haga nada por su reconstrucción, le sirvieron de guía para cuestionar a los presentes sobre la labor del periodismo matancero.

 “Hace poco los cuentapropistas subieron a 10 pesos el pasaje por persona dentro de la ciudad de Matanzas. El periódico Girón dio un buen tratamiento al tema con un comentario y un reportaje, sin embargo no hubo continuidad. Nadie ha publicado qué dicen las autoridades al respecto o qué pasará y el pueblo sigue esperando”, comentó.

Los presentes coincidieron en que falta debate a la prensa matancera. “Nos conformamos con una noticia, con “empalabrar” los hechos”, dijo Juana Perdomo. “Las rendiciones de cuenta están en dificultades y nos limitamos a informar. Estamos sufriendo la corrupción, ¿y qué pasa con ese tema en nuestros medios?”

La colega reconoció que la prensa escrita matancera se encuentra en un momento fenomenal para hacer buenas cosas por la entrada de recién graduados, pero tiene un punto débil en la planificación. “Organizar una redacción no es solo encomendar trabajos, es encargarle a cada cual lo que se necesita, es revisar y corregir”.

 “Se necesitan cuadros en la prensa como Víctor Mesa, que sepan qué sacarle a cada periodista. Hay que saber planificar y dirigir”, dijo más adelante.  

“¿Desde cuándo no los llama un dirigente para halarles las orejas?”, interpeló con su verbo afilado a los asistentes al festival. “Tenemos una deuda con la realidad matancera. Hay un reservorio de temas que se nos escapan. Hay que acortar distancias entre la opinión pública y la opinión publicada”, sentenció.

Durante el debate, Yeilén Delgado Calvo, joven jefa de redacción del semanario Girón, lamentó que no exista una estrategia para aprovechar los recursos humanos. “Somos muchos jóvenes, pero nos falta orientación. Pensamos que hacer periodismo de investigación es que nos den una página completa, porque no tenemos quien nos guíe adecuadamente”.

Por su parte Arnaldo Mirabal Hernández, quien funge como presidente de la UPEC en Matanzas, elogió la planificación como método eficaz, pero alertó sobre el peligro del exceso de planificación. “Desde enero yo no puedo tener en mi plan un reportaje sobre la leche en polvo para diciembre”.

Sobre la necesidad de que los cuadros de la prensa sean periodistas con una alta preparación, reflexionó José Gonzáles Rivas, Premio Nacional de Periodismo José Martí. “Yo no concibo que el director de un hospital no sea médico. Yo fui 28 años presidente de la UPEC en Matanzas y me enfrenté a cuadros que no eran periodistas, pero contribuí a que se prepararan”.

La convocatoria para quienes tienen el deber de encabezar los equipos en los medios, fue a pensar desde la inteligencia, con los pues en la tierra. “Mover el pensamiento desde el conocimiento, hablar las cosas que son comunes a la gente. Hay que escribir y escribir bien y evitar que los públicos se nos sigan yendo”, expresó Juana Perdomo Larezada.

Los huevos de Esmildo

Ventura de Jesús García, corresponsal del periódico Granma en Matanzas alternó el panel con  Juana Perdomo y también ofreció a los participantes en el festival de la prensa matancera su visión de cómo estar más cerca de la realidad desde los medios.

Ventura no llegó con una ponencia, sino con una semblanza titulada Los huevos de Esmildo, a través de la cual quiso sintetizar lo que tiene que hacer un periodista para interesar al público.

 Y sí que interesó la historia sobre Esmildo Alberto y de la Torre, un corresponsal voluntario del periódico Girón a quien Ventura llegaría a admirar por su sagacidad para encontrar esa arista atrayente en cada asunto.

Cuenta Ventura que en una ocasión Esmildo tuvo que escribir sobre una superproducción de huevos, y exageró afirmando que “se habían producido tantos huevos, que poniéndolos uno al lado del otro, le daban la vuelta a Cuba… y sobraban”.

Años más tarde Ventura le preguntó a Esmildo por qué había usado esa imagen, y el sencillo reportero le respondió que lo único que había pretendido era escribir de una forma diferente, para captar la atención de los lectores, cansados de números y de por cientos.

La semblanza Los huevos de Esmildo, que compartimos con los lectores de Cubaperiodistas, arrancó risas entre los presentes y dejó enseñanzas más profundas que la obvia de cómo escribir sobre huevos de una forma original.

Ventura habló a través de su historia de la sencillez y el valor humano que deben prevalecer en el periodista, de la entrega que exige la profesión y de la importancia de la autosuperación, pero sobre todo, convocó a los presentes a comprometerse con la gente.

 Sin más, aquí está la semblanza:

Los huevos de Esmildo

Por: Ventura de Jesús

Entre esa colección de anécdotas, leyendas y bromas cubanísimas que rinden homenaje a los periodistas matanceros y sus hazañas en las últimas décadas, hay una que es particularmente simpática.

La contaban los veteranos periodistas de Girón en tiempos de aniversarios del diario y por lo general en festejos y alcohol mediante.  Se trata de historias curiosas o chistes que ilustran cómo eran aquellos primeros años del periódico, una época salvaje y admirable en tanto refleja la fragua de la naciente Revolución en esta occidental región del país.

Como siempre ha ocurrido a lo largo de todo el proceso revolucionario, los periodistas formaron parte de esos acontecimientos, algunos extraordinarios, y contribuyeron también a reflejar la magnificencia de los hechos corrientes hasta en los lugares más recónditos de la geografía matancera.

Entusiasmado al parecer por el volumen de huevos conseguido aquel año en las granjas avícolas del  municipio de Jovellanos, resultado productivo sin antecedentes, el reportero del pueblo quiso ilustrar la proeza con una imagen al alcance hasta del más iletrado de los humanos. Había sido tan descomunal la “cosecha”, escribió, que alcanzaba para poner un huevo junto al otro y darle la vuelta a Cuba.

“Y sobran huevos”, remató en su reporte para dejar boquiabiertos a los incrédulos lectores.

El autor del relato fue Esmildo Alberto y de la Torre, corresponsal voluntario forjado en aquel céntrico y polvoriento territorio. Un hombre deslumbrado desde muy joven por el arte de juntar palabras para hacer notas periodísticas y que acumuló, por su nobleza e ingenua sencillez, infinidad de amigos y admiradores en más de 60 años de quehacer reporteril.

Lo conocí cuando era ya un hombre maduro y yo apenas un niño de once años que jugaba pelota en el terreno de Bolondrón, como parte de un equipo infantil que representaría al entonces municipio en el campeonato regional.

Aquel día Esmildo estaba sin afeitar, fumaba tabaco y llevaba una boina gallega gastada por el uso. En cuanto llegó al estadio se despojó de la gorra e hizo una inclinación de cortesía. Saludó con ligeras sonrisas y gestos de cabeza a cada uno de los niños que dirigía el ya desaparecido Evelio Rodríguez, receptor del equipo de Citricultores a finales de la década del 60.

Mientras esperaba por un impase en el entrenamiento, recorría el terreno con sus ojos pequeños y astutos. Más que tomar notas la mayor parte del tiempo pareció estar disfrutando, como otro niño más, de lo que decíamos y ocurría a su alrededor.

Poco antes de marcharse miró en dirección a donde yo me encontraba, se acercó para no hacerse escuchar por los demás, y bromeó con delicada expresión. -Tú tienes estampa de todo menos de pelotero-. Como es natural, nunca conté a nadie lo sucedido.

Una tarde invernal casi dos décadas más tarde, graduado ya de periodista y siendo uno más del roster del periódico Girón, me zambullí en la lectura de periódicos viejos para saciar la curiosidad. De pronto llamó mi atención una información con el siguiente título: “Vamos a ganar el campeonato regional, asegura Ventura de Jesús”.

La nota se la acreditaba Esmildo Alberto y de la Torre, a quien ya conocía por sus frecuentes visitas al periódico. Supe entonces que se trataba de la misma persona que nos había visitado en el ya lejano 1972 en el terrenito de pelota de Bolondrón, a escasos seis kilómetros de mi querida Güira de Macurijes.

A partir de entonces, por razones obvias, empecé a quererlo un poquito más.

Esmildo fue un periodista nato. A un costado de la sala de su casa situó un buzón en donde los divulgadores de los organismos, amigos, personas conocidas y todo aquel con cualquier tipo de inquietud o queja depositaba notas sin el menor rigor periodístico y que luego él, con su astucia reporteril, las convertía en noticia y hacía llegar a varios órganos de prensa del país.

Se movía por todos los rincones de la provincia, auxiliado por los recursos mágicos de la botella y generalmente acompañado del fotógrafo Wilfredo Ajión, su eterno escudero.

Muy revelador de su apasionamiento fue el propósito por agrandar la fama de Monapelúa, una vaca de su natal Jovellanos, y hacerla competir con el nombre culminante de Ubre Blanca, que en los años 80 batió varios record mundiales de producción y llegó a dar en tres ordeños 110 litros de leche.

El colmo de su tozudez fue cuando, ya pasado los 60 años de edad, se le ocurrió ir a la Universidad a estudiar Periodismo en el curso para Trabajadores. En una proeza con muy pocos precedentes, llegó a graduarse en 1976. El hecho motivó la anécdota divertida de Manolo Casal, quien por entonces dirigía el periódico Girón. -Sería bueno que aprovechen la oportunidad y con el Título le den el bastón-.

No creo que Esmildo poseyera un amplio concepto del periodismo moderno ni conociera mucho sobre la complejidad de los géneros, pero eso sí, estaba dotado de una extraordinaria sagacidad para encontrar la noticia.

No fue lo que se dice un insigne cronista ni escribió grandes reportajes, artículos o comentarios. En lo que hacía, sin embargo, buscaba el detalle revelador de interés humano para conmover al lector tras la apariencia de cuestiones intrascendentes.

-¿Qué quisiste decir con aquellos huevos dándole la vuelta a Cuba?, le pregunte un día en el ocaso de la vida y ya con su salud algo deteriorada, más para hacerlo reír que por interés profesional .

Nada del otro mundo, una forma de evitar ese montón de cifras y porcentajes que hacen demasiado aburrido el periodismo nuestro, dijo con palabras más o menos parecidas.

Más allá de haber logrado o no su propósito con aquella expresión en apariencia infantil, fue Esmildo enemigo del periodismo tedioso. Sabía que lo esencial es la noticia concisa y certera, pero procuró desencadenar la creatividad desde sus reportes.

Dejó otras enseñanzas. Por su romántica visión del cazador de noticias entendió que lo importante era salir de las redacciones y  acercarse a la gente.

Hoy criticaría la improvisación y se sumaría a “la convocatoria de incorporar a todos los que se sientan revolucionarios en esta modesta y sincera iniciativa de mejorar la sociedad cubana”.

Se habría sumado de seguro a defender la ya causa perdida del Salón de la Fama para el Palmar de Junco, hubiera aplaudido a los peloteros que hoy se desempeñan en Japón y se rehusaría a entender el porqué no podemos ver a quienes juegan en la MLB. Extendería ambas manos para saludar al Víctor Mesa que devolvió la dignidad beisbolera a los matanceros, pero no ocultaría sus desvaríos imperdonables y mucho menos le lamería los spikes.

Como periodista al fin y al cabo Esmildo Alberto y de la Torre debió equivocarse en incontables ocasiones. Pero me atrevo a asegurar que en al menos dos acertó de plano: que sus ilustres huevos alcanzaban para darle la vuelta a Cuba y que, definitivamente, yo sería cualquier cosa menos pelotero.

Foto: Bárbara Vasallo Vasallo 



Periodista. Natural de Los Arabos (Matanzas). Viví en Colón desde los 10 años hasta que en 2002 me radiqué en Matanzas, donde vivo actualmente. Trabajé en el periódico Girón y actualmente en la Web de la Emisora Provincial Radio 26. Mi blog personal es Pedazo de Cuba: http://pedazodecuba.blogspot.com/; soy @yirmaratorres en Twitter y Yirmara Torres Hernández en Facebook.


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