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Tuesday 17 September 2019
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Una sentencia memorable

Marti y Juan Gualberto_0Juan Gualberto Gómez y Martí conspiraban en La Habana para organizar lo que sería la Guerra Chiquita. Los españoles deportaron primero a Martí y después a Juan Gualberto.

De 1880 a 1882 el insigne mulato se halló deportado como prisionero, primero en el Castillo El Hacho, en Ceuta y después se le permite tener a España por prisión y se radica en Madrid.  En esta ciudad cultiva la amista de Rafael María de Labra, Emilio Castelar, Santiago Ramón y Cajal y otros.

En España escribe en el periódico El Abolicionista, La Tribuna, El Pueblo y El País.  En todos ellos defendió las ideas abolicionistas y separatistas.  También fue corresponsal de La Lucha de La Habana.

Cuando regresa a La Habana reanuda la publicación de su periódico La Fraternidad  pero esta vez en un formato mayor por lo que se le llama “La Fraternidad Grande”.  Es en esta publicación donde escribe su famoso artículo titulado “Nuestros propósitos” donde da a conocer sus planes, llamando a la lucha para defender las libertades y los derechos de los cubanos y considerando como piedra angular de esta lucha, la unidad de las razas blanca y negra.  Era un inspirado material que buscaba la unión para lograr la separación de Cuba de España.

Poco después publicaría otro artículo, esta vez bajo el título “¿Por qué somos separatistas?” el cual encabeza haciendo profesión de fe de no odiar a España por profesar el deseo de separarnos de ella y afirma: “Nada más estrecho  y ridículo que ese modo de discutir”.

Continúa exponiendo que la mujer recién casada abandona el hogar paterno no por odio a los padres sino por comenzar una nueva vida independiente en el hogar junto al esposo. Concluye: “…la hora del cordial abrazo de despedida y que la suerte nos proteja a ambos”.

Este artículo el gobierno lo considera subversivo y por ello se le instruye un proceso judicial en el cual es sentenciado a tres años de prisión en la cárcel de La Habana.  En España su amigo Rafael María de Larra presenta un recurso contra la sentencia ante el Tribunal Supremo de la Metrópoli y obtiene la casación cuando Juan Gualberto Gómez había cumplido ocho meses de injusta prisión.  El dictamen del Tribunal español consideraba que la defensa del separatismo por vía pacífica no era delito.

Calixto García consideró la importancia del fallo obtenido y le escribe a Juan Gualberto Gómez diciéndole:

“… es Usted el único cubano que ha tenido el valor suficiente para sostener sus   ideas en la  prensa de Cuba, y creo que se necesita más valor para hacer lo que Ud.   ha hecho, que para luchar en el campo con los godos…”   (se   refiere  a los  españoles)

A las autoridades colonialistas no se les escapó la importancia de este hecho. El Capitán General y Gobernador de la Isla Camilo García de Polavieja escribió en aquel momento en sus memorias “Mi política en Cuba”, refiriéndose a esta casación absolutiva: “… el  día  que  se  firmó tal sentencia, abandonamos los medios de sostener uestra soberanía en la Isla de Cuba…”

En otro momento Martí diría: “Estamos haciendo ambas propaganda para crear,primero separatistas,                        revolucionarios después”.

Así fue la lucha de Juan Gualberto Gómez, el patriota insigne de la provincia, que debe ser mejor y más conocido por las actuales generaciones.




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