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Thursday 19 September 2019
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El delegado de Jagüey Grande

Alberto Pablo Medina Ramírez funge como delegado del Poder Popular  en el municipio de Jagüey GrandeTres décadas en la compleja responsabilidad de delegado del Poder Popular demuestran la tenacidad de Alberto Pablo Medina y suscita elogios

Alberto Pablo Medina Ramírez funge como delegado del Poder Popular desde hace 30 años. Es quizá una de las personas más conocidas en el municipio de Jagüey Grande y uno de los más longevos de la provincia en esa nueva forma de gobierno, nacida en 1974.

Tres décadas en esa compleja responsabilidad popular demuestran su tenacidad y suscita elogios hasta de las personas más indiferentes.

De charla amena y desenfadada, este hombre de 63 años de edad se autodefine como un optimista en extremo. “No soy de los que se amilanan pronto, lucho todos los días, a pesar de las dificultades, y voy al fondo de los problemas”, admite el delegado de la circunscripción 21 y presidente del Consejo Popular Jagüey Sur.

Para Olga Lidia Suárez, veterana profesora en ese territorio, la mejor virtud de Medina es que siempre se coloca en el ángulo humano de las cuestiones más difíciles. A veces hay planteamientos y preocupaciones de la gente cuya solución no está en sus manos, pero él sabe decir las cosas y razonar sin prejuicios.

Técnico agrónomo y especialista en Cítricos, Medina admite no asumir compromisos que no pueda cumplir. Cree que lo más importante es no solo interesarse por los principales aspectos que atañen a la vida de la población, sino sacar a flote las mayores fortalezas de la gente, sobre todo de los más jóvenes, que por lo general son quienes más iniciativas promueven.

Razona que “las dificultades no van a cesar de hoy para mañana, desde luego, pero es importante que los ciudadanos tengan una participación más activa en el barrio”.

Entre las cualidades que debe caracterizar a un delegado, dice, menciona la sensibilidad, la inteligencia y la honradez, y enfatiza que es necesario prepararse con rigor para escuchar a los electores y saber interpretar cada situación por difícil que sea. Comenta que la gente espera por una respuesta y la honestidad es la única fórmula para argumentarla, haya o no solución inmediata del problema.

Admite sin aire de importancia que los electores reconocen a sus delegados por la franqueza con que estos defienden los criterios y principios del pueblo que los eligió.

“Tengo un sistema de trabajo que se basa en lo esencial en visitar y estar al tanto de las 12 circunscripciones de mi consejo popular. Siempre estoy disponible para mis electores”.

—¿Cómo explicas tanta perseverancia?

—Me apasiona lo que hago. En todos estos años me he convertido en una mejor persona. Cuento además con el apoyo de la familia y el aprecio del pueblo, que es determinante. Eso me ayuda a crecerme en los malos ratos.

—¿Hay quienes opinan que el delegado es a veces solo un tramitador de mensajes?

—En eso pudiéramos convertirnos si equivocamos nuestro papel. Trato de darle seguimiento a cada uno de los planteamientos y preocupaciones, que no queden en letra muerta. Soy inflexible con las chapucerías de las direcciones administrativas, y hago lo posible por crear una atmósfera respirable para que los administradores respondan ante las inquietudes de la población.

Heberto Martínez Pérez, presidente del Poder Popular en el municipio de Jagüey Grande, destacó que Medina es una persona de un gran espíritu, eficaz en su trabajo y de firmes convicciones.

“Va al extremo de los detalles. Trabaja duro para ofrecer respuestas y soluciones rápidas. Por el número de años que lleva en esto lo distinguen como el delegado de Jagüey Grande. Como presidente del Consejo Popular tiene a sus delegados como si fueran estudiantes. Es de los que enseña, controla y se preocupa. A veces se le va la mano, pero la gente lo quiere y lo admira”.




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