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Tuesday 19 November 2019
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Un músico con nombre de rey

IMG_9841Casi lo puedo visualizar desandando las calles de su natal Matanzas, la bella ciudad a la que adora, como a su joven esposa. Pareciera que es su destino compartir las horas entre el periodismo, una profesión que comparten su madre y su compañera, y la música.Talentoso y sencillo es este muchacho que cabalga la geografía matancera día a día con la guitarra a cuestas, por si asisten de repente a su encuentro sus caprichosas musas. Bajo el sombrero que forma ya parte de su imagen se asoma un rostro joven, lleno de proyectos, de nuevos sueños y esperanzas.

Detrás de las ropas que caen en su cuerpo como al descuido, se esconde un hombre comprometido con su época, con las metas que se le imponen a la juventud cubana hoy; un trovador que ha encontrado en la canción protesta el alimento de su alma, la manera de encausar sus preocupaciones sobre los tiempos que corren.

Detrás de un nombre que alude a la monarquía, del joven que vive la trova como si en eso se le fuera la vida, descubrimos a un gran amigo, uno que intenta devolverle a Matanzas parte de una importante parte de su tradición musical.

Tal vez llegó a la música por esos sueños que de niños nos llevan a querer parecernos a nuestros padres. Y teniendo una influencia musical tan cercana en su progenitor y un referente como su madre, dedicada al periodismo como un estilo de vida más que como profesión, Rey Montalvo Vasallo se descubrió un día arrancándole arpegios a una guitarra.

Estudió dos cursos en la Escuela Vocacional de Arte de Matanzas, pero no terminó el nivel. El destino conspiró  a su favor y fue en la Vocacional de Ciencias Exactas Carlos Marx donde lo asaltó nuevamente el sentimiento que nunca lo había abandonado: el amor por la música. Constató entonces su gran placer al ponerle letras a los sonidos y organizar ideas en un pentagrama aunque, sin imaginar nunca, que su luz alumbraría tan lejos.

Como trovador inició sus pasos en el arte, oficio que simultaneó con sus estudios de sociología. Encuentra su inspiración en las situaciones de la vida; un poco más allá, busca en Silvio, Pablo, Vicente y Santiago Feliú los referentes en su carrera. Como juglar guarda pasajes de su vida en el cajón de la guitarra que le sirve de compañera. Rey Montalvo no podía menos que ser trovador.

Rey Montalvo es un joven emprendedor. Lo ha demostrado con creces en disímiles ocasiones. Su fidelidad a Matanzas, su deseo de mantenerse aquí, de permanecer trabajando en su ciudad natal, regresar a ella y redescubrirla tras cada paso, no ha representado barrera al desarrollo de su carrera.

Cierto es que sitios como el Museo Nacional de Bellas Artes y el Centro Pablo de la Torriente Brau se han convertido en escenarios para sus conciertos, pero así también lo han sido muchísimos lugares dentro de su provincia donde existe la única expresión del proyecto iberoamericano Canto de Todos, creado por Vicente Feliú y de la que él es el anfitrión.

Trovadores y punto ha devenido entonces uno de los proyectos en los que la trova busca rencontrarse consigo misma y Rey acude a su rescate; como otros talentosos jóvenes desea ver levantada la Casa de la Trova yumurina, con devolverle a Matanzas el amplio movimiento trovadoresco que un día brilló en sus calles.

Aunque la madurez de sus palabras nos habla de un hombre mayor, Rey Montalvo sigue siendo un joven que sueña su ciudad y vive intensamente la trova, un hombre que, con la guitarra a cuestas, nos regala un mundo mejor en cada nueva canción.




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