La voz del maestro humanizó la vida desde que el tiempo se hizo historia, por lo que no existe en todo el universo, un creador más auténtico.
Es difícil, muy difícil, encontrar personas que nos regalen la poesía a cada instante, de manera que conviertan en verso el amanecer, el oleaje del mar y las calles del barrio. Maestros son aquellos que nos enseñan que el conocimiento es el arma para salir a cazar sueños, son aquellos que nos demuestran cada día que dondequiera que el hombre se afirma, el sol brilla. Maestros son aquellos como Graciela que aman su profesión y la piel se les ruboriza al hablar de ella.
Graciela Gómez González habla con orgullo de su profesión, sus ojos estallan cuando describe el resultado de su trabajo. “Es la vocación más bonita que existe. Te da disgustos, pero son más las satisfacciones. Es la profesión más humana de todas.”
Cuando veo a los que fueron mis alumnos y dicen: “Profe estoy siguiendo sus pasos, estoy dando Historia de Cuba o en el área de Humanidades. Y yo con la muletilla: Muchachos no puede faltar el mapa, la gráfica del tiempo, porque hay que ubicar al muchacho en el tiempo.”
-¿Siempre sintió amor por la Historia de Cuba?
“Siempre tuve más afinidad por esa asignatura. Mi padre me hablaba de sus vivencias del Machadato, de la lucha contra bandidos, de los años del Triunfo de la Revolución. En la casa siempre estuvo ese sentir por la patria. No era lo mismo leerlo en libros que alguien te lo contara. Muchos piensan que soy Licenciada en Historia pero no, soy máster en Educación Primaria, orgullosa de ello.”
¿Cuándo asume dar clases en la Escuela provincial Pedagógica de Matanzas René Fraga Moreno?
“Me llamaron a asumir la tarea cuando el centro llevaba funcionando un año. Empecé dando clases a segundo año, pero ahora estoy dando culminación de estudios, que es enseñar a los maestros cómo hacer un plan de clases, cómo trabajar la historia local, con la evaluación sistemática y parcial.”
Pero enseguida espetó: “Los niños son los que más te reconfortan. Ellos te dan una mirada, una sonrisa, un cariño. Sigo añorando la enseñanza primaria. Siempre tuve más afinidad por ella.”
Sobre sus niños de primaria cuenta: “A veces los miro y ni los conozco, pero cuando te dicen profe y les sientes la voz, es revivir. Porque te hacen sentir orgullosa. Ellos han crecido, entonces te preguntas si es aquel chiquitico de 5to. grado y ahora es médico, sicólogo o ingeniero. También los tengo panaderos, bodegueros, trabajadores de Comunales, muy orgullosa de ellos también.”
-¿Qué responsabilidad siente al formar maestros?
“Primero la satisfacción de encontrarme con compañeros de estudio. Cuando vamos de visitas a las prácticas nos felicitan por la buena preparación de los muchachos. Estoy muy orgullosa cada vez que voy a las prácticas. Hemos tenido varias graduaciones y las experiencias son buenas.”
La perfección no existe, pero debe ser una meta constante, buscar la impecable belleza para sí y para los demás. Esta no se logra ni mirando la vida con gafas oscuras, ni mirándola con gafas rosadas. Sé es fuerte cuando la sencillez, la honestidad y el desinterés se nutren del conocimiento. Ese conocimiento que a su vez se nutre día a día como una brújula en el andar cotidiano. Ese, ese es el maestro.























Relamente esta publicacion me recuerda a mis profesores de primaria y secundaria que hoy en dia nos vemos y realmente se sienten ellos orgullosos de mi y yo orgullosos de ellos por cada gotica de saber que pudieron eseñarme!! Me gusto esta publicacion!! Gracias
Hermosa entrevista… felicidades