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Friday 15 November 2019
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Un antiguo medio traído a nuestros tiempos

radioPensar en la radio hoy nos llevaría a investigar sobre su surgimiento. Pero no me dedicaré a reseñar la historia del medio cuando se precisaría más analizar por dónde se enrumban los caminos de un soporte tan masivo.

Muchos pueden pensar que la radio ya no es efectiva a la altura del siglo XXI, debido a la revolución tecnológica que cada día propicia la aparición de nuevas vías de vender y consumir la información y el entretenimiento. Pero lo cierto es que, examinando el fenómeno en el contexto nacional y provincial, fuera del escaso acceso existente en la Isla a la red de redes, el medio radiofónico se mantiene como uno de los más buscados por la población.

Sin embargo, cabe preguntarse si somos capaces de explotar las ventajas que nos ofrece. En innumerables ocasiones las propias deficiencias tecnológicas y el hecho de que sea un medio bastante subvalorado, aun cuando puede ser el más inmediato, el que brinda mayor cantidad de información y el que más directamente recibe el calor de los hogares, suelen afectar, sino el resultado final, el proceso de realización radial.

La creatividad de los artistas de la radio pasa por muchos filtros antes de convertirse en el producto comunicativo que consumen nuestros oyentes. Desde los bajos salarios de nuestros periodistas, la parálisis en que a veces se ven envueltos los mismos procesos de creación que asumen características de los años 80, la dificultades técnicas y tecnológicas, los silencios informativos, la burocracia que muchas ocasiones afecta los dinámicos procedimientos que tienen que primar en un medio que transmite las 24 horas, se pueden convertir en barreras innecesarias que perjudican la creación artística.

Si a eso le sumamos que hay quienes piensan en este como un medio arcaico, en desuso, en uno más dentro de una amplia gama de soportes por los cuales informarse: la prensa escrita, la televisión, la Internet, entonces el agujero se hace mayor.

No es un secreto que, dadas esas circunstancias, los jóvenes busquen otras oportunidades de trabajo, donde les paguen más y tengan menos responsabilidades o, ni siquiera eso, solo necesitan un lugar donde puedan satisfacer, al menos, una parte de sus expectativas, aunque quienes han pasado por aquí, siempre extrañan la magia de la imagen en sonidos.

Y aunque pueda oler a pesimismo, tienen que necesariamente percibirse muchos cambios desde la economía hasta la mentalidad, el más complejo, para que nuestra radio sea escuchada realmente por la masividad, para que nuestras propuestas sean lo suficientemente atractivas para que compitan con el sinnúmero de oportunidades que existen hoy en cuanto al entretenimiento y para que la gente encienda el aparato y prefiera quedarse en nuestra compañía, o lo que es lo mismo, para que en serio la radio asuma el protagonismo que le corresponde.




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