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Sunday 22 September 2019
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Otra vez en el pozo y ¿ahora qué?

victorRara vez la historia se repite con el mismo protagonista. Por quinto año consecutivo el equipo de béisbol de Matanzas se queda en la batalla por el título. Los aficionados y muchos especialistas esperaban más de la selección. El Victoria de Girón resultó el escenario insospechado para la debacle.

Las estadísticas no siempre muestran la realidad, tanto es así que los Cocodrilos batearon mucho más y el pitcheo se comportó con mejor promedio de carreras limpias que el de sus adversarios pinareños. Sin embargo, todos conocemos el desenlace del play off semifinal. ¿A qué se debió?

Antes de comenzar el play off compartimos el criterio de que los hombres dirigidos por Víctor Mesa arribaban con grandes opciones de llevarse el título, sobre todo por la profundidad del pitcheo y la presencia de dos refuerzos de lujo en la línea central. Sin embargo, esto a la postre sirvió de poco. La ética de favorito se gana en el terreno.

El director de los matanceros, Víctor Mesa, ha demostrado su valía como técnico, preparador y entrenador, pero su talón de Aquiles es la táctica y la estrategia. En la temporada regular se aceptan innovaciones, cambios constantes, aquello de prueba y error, pero la postemporada representa un estadío superior donde estás obligado a mirar con lupa cada decisión. En mi opinión, no vale eso de “gano hoy y ya veré mañana”. Debes ganar, es obvio, pero siempre pensando que tienes siete opciones y un rival enfrente. Se necesita de una mayor  planificación. Lamentablemente, el béisbol cubano está lleno de improvisaciones.

Usted no puede traicionarse a sí mismo. Si utiliza una rotación de pitcheo durante la campaña, adecuas los brazos de los lanzadores a trabajar cada cinco o seis días, ¿cómo puedes renunciar a ello y apostar por las cuestiones casuales? Desde mi punto de vista, Víctor se equivocó en el manejo de los pitchers.

En el segundo juego, trajo a relevar a José Ángel García con cinco carreras de ventaja en el séptimo inning. En el tercer choque abre con Yoanni Yera y lo saca del montículo apenas en el segundo inning con seis carreras de ventaja, trae a relevar a José Ángel otra vez muy temprano (sexto inning) y cierra con Freddy Asiel Álvarez (que pudo ser el abridor al día siguiente).

En el nefasto cuarto desafío utiliza a su mejor lanzador del campeonato (Jonder Martínez) con solo tres días de descanso, cuando aun estaban en la séptima entrada. En el quinto juego envía al montículo a José Ángel en el sexto inning con una de ocho carreras.

Un esbozo al detalle de algunas decisiones del manager matancero. La semifinal no la decidió Eduardo Blanco con su error, ni Yosvani Alarcón con su jonrón o Alexander Pozo con su tropiezo. Las malas estrategias en las victorias (con score amplio) junto a la excesiva presión en el tramo final condenaron a los Cocodrilos.

Justo decir a favor del director oriundo de Villa Clara que gran parte de sus pupilos palidecieron en los momentos de mayor incertidumbre, donde la estirpe y el valor, en toda su extensión, resultan imprescindibles.




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