Search
Thursday 21 November 2019
  • :
  • :

Regresé por mi patria

ruesca

Roberto Ruesca López de Villavicencio es un matancero que allá por los años 60 del siglo XX compartía el amor a la patria libre e independiente con la vocación religiosa. Por ello siendo alumno del Seminario Evangélico de Teología también participaba en actividades revolucionarias clandestinas como fue la organización de la huelga del nueve de abril en la ciudad de Cárdenas.

En ese bregar inquieto y comprometido, propio de la juventud, le sorprende la invasión mercenaria por Playa Girón.

“Pues me sorprende…, bueno no propiamente me sorprende. En el año 60 yo fui invitado a los Estados Unidos a un campamento de una iglesia donde estuve tres meses, de regreso iba a estar una semana en Miami con un amigo de acá de Cuba y su familia.

“La noche que llegué, durante una conversación le pregunto a mi amigo por personas conocidas y me dice, ´muchacho el esposo de Argelia está en los “envergáis” preparándose para la invasión´. Entonces ante mi asombro me responde: ´¿Tú no sabes que vamos a invadir a Cuba para acabar con el castrismo? , ¿tú no sabes eso?´. Bueno, esa noche no pude pegar un ojo.”

Y es que según Ruesca, el tiempo de dormir se trocó en un eterno momento de reflexión, de desasosiego que concluyó en una decisión irreversible.

“Yo sentí como cubano que no podía pasar un día más allí y que tenía rápidamente que arrancar para acá para prepararme para lo que fuera. Ahora, el dilema dónde estaba, en que como cristiano no podía tomar un arma para matar a nadie. Y en aquella media noche me dije, yo no puedo matar, pero sí curar heridos. Regresé y me vinculé a la Cruz Roja de Matanzas.”

A la llegada a Cuba se inserta en un curso de brigadistas sanitarios y con esa misión se fue a Girón.

“El 18 por la tarde nos reúnen a todos los compañeros porque hacía falta personal médico y por supuesto sanitarios. Y lo interesante es que inmediatamente habilitamos un punto de curación por el que pasó el Comandante Efigenio Ameijeiras. Pero…, fue un día terrible, los heridos, las bombas, los aviones volando cerca nuestro… Yo estuve en la guerra apenas un día y medio, pero imagino a los compañeros que la vivieron desde el principio. Aquello fue el infierno.”

La preparación y actitud de los muchachos de las cuatro bocas, un episodio que siempre se menciona con respeto y admiración.

“Y yo lo vuelvo a reiterar: eran jovencitos, adolescentes, apenas doce, trece años y tenían un coraje, un dominio del armamento  digno de admirar por todos.”

Experencia única esa de Girón, en la que el pueblo de Cuba defendió su Revolución.

“Yo repito que no me arrepiento de haber regresado a mi patria a defenderla, porque hay que quererla y dar hasta la vida por ella. Incluso yo le comenté a mi padre y a mi novia que se prepararan porque seguro no regresaba vivo, porque se había hablado tanto de la invasión de los americanos que yo me dije, lo que viene para acá es tremendo. Pero los combatimos como fieras y ganamos.”

Por ello en menos de 72 horas el imperialismo mordió el polvo de la derrota en las arenas de Playa Girón.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones