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Thursday 14 November 2019
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Tun, tun…, ¡otra vez!

Este es el saludo que reciben los operarios de comunales cuando por segunda o tercera vez tocan las puertas de algunas personas que olvidan la importancia de la prevención contra la proliferación del mosquito Aedes aegypti…

Tocan a la puerta y Maribel se apresura a abrir, tiene el almuerzo listo y la ropa en la lavadora, a la espera de que la tienda, aun así cuando el operario de vectores se identifica ella accede, sin dudarlo, a la fumigación de su casa.

A pesar de que en su localidad no se han identificado casos de Dengue se refuerza la labor de “los mosquitos”, como le decimos popularmente a quienes tienen la misión de revisar nuestras viviendas y fumigar.

Sin embargo, en casa de Julia la historia es diferente, cuando llaman a la puerta recibe a estos personajes con un carácter impositivo y desvalora la función de los operarios, cuestiona la calidad del producto que emplean para la fumigación y añade que por su causa ahora padecen de alergia. Además los incitó a firmar el papel sin cumplir su labor.

Al entrevistar a Orlando, uno de los operarios del municipio Limonar sobre esta problemática comentó:

“La opción de firmar el papel sin cumplir con lo que debemos hacer no puede ser la solución, aunque es verdad que en algunos casos la gente te lo propone para no abrir la casa y dejarte pasar, pero creo que todo el mundo debe ponerse en función de atacar al mosquito y no a nosotros.”

En el policlínico Nelson Fernández Oliva de este municipio intercambié con algunos colegas de Orlando y entonces comprendí que sobre ellos recae la responsabilidad de garantizar el bienestar de los pobladores.

“Hay que tener mucha paciencia”, me dijo Roberto, compañero de Orlando. “A veces no nos abren la puerta o nos atienden de mala gana, y lo más importante no es firmar el papel, sino revisar la casa, y aplicar el abate en los depósitos y el flameo.

El dengue, chikungunya y el Zika son enfermedades que amenazan la salud. Las condiciones climáticas son favorables para la proliferación de este mosquito pero, a pesar de la constante y eficiente atención médica, le son desfavorables también actitudes negativas de la población, contrarias a la estrategia diseñada por el Ministerio de Salud Pública.

Y los vecinos opinan:

“Hija pero para qué voy a coger lucha con eso, si al final no sirve de nada, cada vez hay más mosquitos en mi casa”. Así me contestó Ana al preguntarle por qué no abría la puerta de su hogar.

Osdany saltó al instante y la requirió: “eso no es tan así, porque ellos te orientan lo que debes hacer con las tapas, los tanques, los tragantes, los platos de las macetas … y también enseñan cómo hacer el auto focal”.

Pipi, el vecino del lado se unió a la entrevista e incluso me inquirió, “mire usted, quiere que yo le sea honesto, en realidad yo ni me molesto en abrirles la puerta porque la casa del al lado siempre está cerrada pero, además veo  los botes de basura desbordados, así que yo ni me preocupo.”

Casualmente, ninguna de estas personas y otras con las que hablé, conocían la legislación sanitaria existente y de lo que en ella concierne a sus comportamientos.

El Decreto Ley  272 de la Higiene Comunal, en los incisos R, S, y U del artículo 18, refleja las sanciones a aplicar en el caso de que alguien interfiera, se niegue o no propicie las actividades de control y prevención sanitarias. En dependencia de la situación, la multa oscila entre los 100 y los 600 pesos.

Debido a esta situación, me dirigí al policlínico municipal y allí compartí con Raiza Acuña González, quien se desempeña como jefa del departamento de salud ambiental y comentó:

“La programación del tratamiento adulticida se diseña en el puesto de mando de cada policlínico diariamente, con la participación de los factores de cada circunscripción y algún miembro de la comunidad. Los médicos de la familia deben divulgar esa información, al igual que el presidente del CDR u otra persona que tenga alguna responsabilidad en la zona.

“El programa nacional de vigilancia y lucha antivectorial, del Ministerio de Salud Pública se dirige no solo hacia lo concerniente al Aedes Aegypti, sino también a los roedores, moluscos, triatomas y otros mosquitos que, afortunadamente, no representan un peligro para el país.”

De igual modo, la doctora Niurka Pulido Morales, jefa del departamento de epidemiología agregó:

“Realizamos además pesquisas para saber si los pobladores tienen fiebre, en ello se involucran también los estudiantes de medicina, y no es menos cierto que las personas  rechazan esa acción y cuestionan el procedimiento para contrarrestar el mosquito; sin embargo, en el caso de otros animales, como los roedores, las personas cooperan inmediatamente”.

 “La percepción del riesgo de una picadura de un mosquito sigue siendo baja, a pesar de que en la televisión y otros medios de comunicación no cesan los mensajes sobre el tema.” Afirmó la especialista.




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