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Sunday 17 November 2019
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Solo con Industriales he traicionado a mis cocodrilos

Habanero de nacimiento e industrialista de corazón, pero apasionado del Rhombifer, el cocodrilo cubano.

“Donde único he traicionado a mis cocodrilos es en la pelota, ja,ja, ja”.

De este modo jocoso, Roberto Ramos Targarona, Toby, declara las razones por las que una vez graduado de Ciencias Biológicas en la universidad de La Habana, llegó al criadero de cocodrilos de la Ciénaga de Zapata para quedarse.

“El encanto que tienen está en todas las adaptaciones que presentan para haber podido sobrevivir hace más de 60 millones de años, es verdaderamente es interesante.

El flujo sanguíneo, por ejemplo, en el que mezclan sangre venosa con sangre oxigenada y por eso piden estar tanto tiempo debajo del agua, tienen cuatro cavidades en el corazón, además verlos comer esto un espectáculo y el juego amoroso, a pesar de que es un animal aparentemente tan peligroso,  es increíble ver como la hembra enamora al macho”.

Y si del cuidado de la cría se trata, comenta Toby, el asombro es mucho mayor.

“Como un animal con una mordida tan poderosa es capaz de echarse los neonatos dentro de la boca, sin dañarlos y llevarlos al agua, son cosas  impresionantes de estos animales”.

Valores del cocodrilo que habita en el humedal matancero.

“Siempre decimos que tenemos un orgullo nacional que es el cocodrilo cubano y donde único existe de forma silvestre es en la Ciénaga de Zapata y en una zona muy restringida de este humedal, lamentablemente.

Es un ingeniero, le decimos el ingeniero porque construye canales, hace huecos en los que pueden habitar otras especies en tiempos de seca, es también un saneador porque se come los pichones de aves que caen en el agua y mantiene sano el ambiente”.

Por ello la necesidad de conservar al Rhombifer, especie, amenazada por la hibridación con el cocodrilo americano y la caza furtiva.

“Yo pienso que a las comunidades cercanas hay que buscarles alternativas, pero en el caso del cocodrilo no es el cenguero solo el que se está llevando el cocodrilo, esto esta muy correlacionado con el desarrollo del turismo.

“Antes los cazadores y sus familias practicamente no comían cocodrilo, cuando yo llegué aquí en el año 74 la carne de cocodrilo podía estar ahí y nada, sí todos sabemos Período Especial y todo lo que trajo, pero el desarrollo del turismo fomentó el auge por la caza ilegal”.

Y es que no se trata de prohibir el consumo de la carne de cocodrilo, comenta Tony, sino de aplicar métodos de caza adecuados.

“Yo soy conservacionista, pero la filosofía del grupo de cocdrileros a nivel mundial nos llevó a ser los primeros en hablar de uso sostenible. Si podemos utilizar para el beneficio y fundamentalmente la alimentación del hombre cualquier especie de la flora o la fauna, tenemos que hacerlo, pero racionalmente y no como se hace ahora por parte de ciertos individuos”.

Con ello destaca Tony una de las mayores amenazas que sufre el cocodrilo cubano en estos tiempos. La caza furtiva es más peligrosa que el propio cambio climático que ya vivimos.

“Yo creo que si el cocodrilo  pudo y existe hace más de 250 millones de años y los actuales, unos 60,  cuántos cambios climáticos habrán resistido, no tan intensos como los que ya vivimos o se avecinan, pero  ellos tienen la capacidad de resistir.

Ahora el aumento de la temperatura es un factor esencial, pues como se conoce el sexo se determina por la temperatura de incubación y entonces si se elevan las temperaturas tendremos un solo sexo y la especie no podrá reproducirse. Yo estoy seguro que el cocodrilo cubano va a seguir existiendo”.

Convicción que de este enamorado del cocodrilo cubano, sustenta  el trabajo que junto a su equipo desarrolla en el criadero de cocodrilos de la Ciénaga de Zapata.




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