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Sunday 17 November 2019
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De la resolvedera al invento

Enrique Lanz, director de Teatro Etcétera

Enrique Lanz, director de Teatro Etcétera

Cualquiera pensaría que España está demasiado lejana para entender lo que sucede en una esquina cubana. Sin embargo, Enrique Lanz, director de Teatro Etcétera, nombró a su taller del modo en que tal vez lo hubiese hecho un artista de la isla, sobre todo en aquellos años ‘90 cuando le dimos a una etapa el más típico  eufemismo: Periodo Especial.

En las salas del Mirón Cubano un grupo de jóvenes fueron De la resolvedera al invento buscando estrategias para esquivar las problemáticas en la creación titiritera. Después de varios días junto al maestro Lanz, de los materiales reciclables surgieron diversas figuras amorfas y hasta un quijote hecho de cartón, personajes que luego aprendieron a animar y le concedieron vida en una historia. Todo un mundo que ha permanecido dormido en la basura hasta ser descubierto por el ojo del artista.

 “Quería despertar curiosidad, plantear estrategias para resolver la construcción de un espectáculo a partir de lo mínimo, de los límites que cada uno pueda imponerse a sí mismo o por la circunstancias del lugar donde estés. La intención es aplicar al teatro algo que el cubano hace cada día. ”

Si bien el ingenio cubano, puesto a prueba en el Periodo Especial, ha sido capaz de crear las más estrafalarias innovaciones, algo que casi ha pasado a formar parte de nuestro equipaje identitario, que ha sido abordado en la narrativa y llevado de algún modo a la plástica, es cierto que el teatro de títeres se ha apropiado muy poco de esta precariedad convertida en recurso estético.

“Conozco un cubano en el extranjero que basa su obra artística en estos inventos, por ejemplo: la antena de televisión confeccionada con una bandeja de la comida…, este tipo de cosas sorprenden fuera y aquí pasan desapercibidas, quizás por la cotidianeidad.

“Esa inventiva de reutilizar las cosas no la veo en el arte titiritero, se ha quedado en el muñeco. He visto hacerlo a compañías en el exterior con menos capacidad creativa que las de la isla y eso debió haber sido cubano. El titiritero en todas partes del mundo tiene carencias y tiene que aprender a valorizar lo que tiene. Lo esencial es no abandonar nunca la búsqueda de soluciones.”

Mientras exista un objeto que tomar en tus manos y sepas encontrarle las fibras, los nervios y los latidos para contar  una historia, aun cuando alrededor no exista nada, si hay titiritero y alguien con quien jugar al asombro, entonces, definitivamente, habrá teatro.




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