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Sunday 22 September 2019
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Las historias ocultas de Rápido y furioso

Que Cuba sería escenario de una de las películas de Hollywood con más aparataje, de esas en las que se rompen tres carros y ya tú estás lamentando el cuarto, no es algo que pueda verse todos los días.

Cuando le comenté a un conocido que desde el 20 de abril se filmaba en La Habana la octava parte de Rápido y furioso, su respuesta inmediata fue reírse porque creyó que era una broma de las más creativas.

Recuerdo con gusto una vieja publicación en Internet cuyo principal gancho era imaginar cómo sería el rodaje de una película de acción en las calles de La Habana.

El post resultaba simpático, pues en esos momentos, aquello parecía una utopía, sobre todo porque estamos adaptados a las modestas producciones del ICAIC y a nuestra apología del cine pobre, una buena salida cuando no queda otro remedio. (Que conste que disfruto de la cinematografía cubana y que los pocos recursos no solo son una solución estética, también las convierten de algún modo en gladiadoras).

Pero, justamente esa realidad, hace tan increíble la filmación de Rápido y furioso.

Se trata de la primera producción de Hollywood que se rueda en Cuba desde que en 1960 el bloqueo entorpeciera este tipo de conexiones.

Según informan medios digitales el rodaje se extenderá hasta el 2 de mayo y los almendrones, por supuesto que tienen su rol protagónico. Se integra al elenco el joven actor cubano Alejandro Bosch, junto a Vin Diesel, Michelle Rodríguez y la seductora Charlize Theron, de quienes aparecen una ráfaga diaria de fotografías en las redes sociales.

Nosotros, que desde otra provincia, no podemos ser ni extras ni figurantes, ni siquiera hacer el viejo juego de pasar delante de la cámara como ´quien no quiere las cosas y no se ha enterado de nada´, imaginamos cuántos baches de Centro Habana se favorecieron rápida y furiosamente, cuántos celulares entre la multitud estarán realizando una toma paralela, cuántas manos se llevaron a la cabeza con la caída de un carro desde el puente de estacionamiento del hospital Hermanos Ameijeiras.

En los últimos tiempos, Cuba parece uno de esos rollos que desplegamos de a poco, ya se filma en las calles habaneras una película de Hollywood, cuántas otras cosas quedarán envueltas.

Cuando en el 2017 se estrene la octava parte de Rápido y furioso y alrededor de 20 minutos tengan color cubano, nadie imaginará las historias ocultas detrás de las cámaras, sin dudas tendría el Oscar al mejor making off.




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