Search
Thursday 21 November 2019
  • :
  • :

Y todo queda en Casa

casa-memoria

Los archivos de la Casa de la Memoria Escénica ya no son los mismos de aquel abril de 1994. Años atrás Rubén Darío Salazar, director de Teatro de Las Estaciones, expresaría: “Nada sucede por gusto y para nada. Los oficiantes de la Casa de la Memoria Escénica –ahora lo digo con regusto mayúsculo-, saben de sueños, realidades y futuro.”

No dejaría de ser cierto, la palabra futuro funciona en la frase como una suerte de péndulo y es que mucho ha cambiado desde que se creara hace 22 años la institución que conserva, protege y difunde el patrimonio escénico cubano y de un poco más allá. Única de su tipo en la Isla y miembro de la Red Iberoamericana de Archivos de la Escena, con el dramaturgo e investigador Ulises Rodríguez Febles como capitán del navío.

Pero, si hablamos de futuro, no solo los archivos han cambiado en este lugar, nuevos rostros se han sumado al pequeño colectivo que labora día a día como especie de guardianes de un tesoro teatral.

Glenda Pérez se encuentra en su primer año de trabajo, graduada de Licenciatura en Filología por la Universidad de La Habana, manifiesta su satisfacción por pertenecer a lo que considera “la cara teórica del teatro en Matanzas”.

“Los teatros en la ciudad tienen su público, sin embargo, esta institución constituye un acercamiento más amplio, puede ser insertado un espectador más diverso. Hemos tenido visita de niños sin amparo filial, jóvenes, ahora se ofrecen cursos; más allá de nuestra labor de archivo socializamos los saberes, llevamos el teatro a la gente desde otra perspectiva. En este sitio me he sentido como en casa.”

Por su parte, Derbys Domínguez afirma que una de las cosas más trascendentales en las que ha participado desde que comenzara a trabajar en la Casa hace cuatro años es en la preservación del archivo personal de Albio Paz, entregado por el dramaturgo a este recinto y también en el de Freddy Artiles, donado por su viuda, Mayra Navarro, por considerar que era el mejor sitio para ser conservado.

“He encontrado una casa en la Casa de la Memoria Escénica. Creo que es uno de los centros culturales de mayor relevancia en el país. Figuras importantes de la escena y el pensamiento cultural cubano contemporáneo así lo han avalado: Graciela Pogolloti, Abelardo Estorino, Antón Arrufat. Posee una colección de audios que registran los encuentros con diferentes personalidades del panorama teatral como José Luis García Barrientos, Sergio Blanco… Se convierte en un espacio en el que de manera natural llega el patrimonio escénico.”

Sin lugar a dudas el prestigio de una institución es obra diaria de su gente. Al respecto Ulises Rodríguez Febles comentó  en entrevista concedida a Mayra Quiroga: “Creo que uno de los grandes aportes de la Casa de la Memoria Escénica ha sido formar a un grupo de especialistas capaces de amar este tipo de labor, con un gran sentido de pertenencia, de la ética, el respeto al pasado, el presente y el futuro.”

Como casi todas las cosas que el ahora enmascara de insignificantes y el mañana le concede singularidad y valor, como algunas de las piezas que atesora, la Casa de la Memoria Escénica naturalmente crecerá en relevancia con el tiempo, del mismo que 22 años atrás, ni sus archivos ni sus rostros eran los mismos.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones