Un joven, una historia

Siempre dispuesto a ayudar a los demás y a cultivar la amistad. Su familia lo recuerda como el buen hijo que evitaba lastimar a los padres, como el hermano presente y atento.

Resaltaba en él un profundo sentido humano. A pesar de las dificultades y murallas impuestas a sus ansias de superación y de igualdad social, encontraba lugar para repasar a estudiantes e impartir las clases gratuitas a jóvenes que deseaban ingresar en la Escuela Normal.

Pero, su actuación no solo figuró en estos aspectos de la vida, sino también, en la lucha yumurina contra la dictadura de Batista, por tanto, en la larga lista de los héroes y mártires de la patria, sobresale por sus méritos personales y la entrega a la causa de la liberación nacional, el matancero René Fraga Moreno.

Desde que comenzó su vida estudiantil en la enseñanza media se dio a conocer como un reconocido líder, alcanzando mayor notoriedadluego del golpe de Batista, el 10 de marzo de 1952.

Cuando cursaba el cuarto año de magisterio participó en una cuestación pública de la Cruz Roja y promovió la instalación de un botiquín de primeros auxilios en el barrio de los Mangos, además de preocuparse por la atención médica y el mejoramiento de las condiciones de salubridad.

Aunque ya estaba a punto de graduarse no vaciló en conducir al estudiantado normalista, por el sendero de la lucha juvenil antibatistiana.  Así no deja de actuar en apoyo a la Jura de la Constitución de 1940, encabezado por José A. Echeverría y Fructuoso Rodríguez en la ciudad de Matanzas.

Los ojos de los esbirros  pasaron sobre él, y tuvo que mantenerse semiclandestino.  Fue perseguido hasta quedar  prisionero el 19 de julio de 1957.  Fue conducido al Escuadrón 41.  Allí lo interrogaron y martirizaron.

Resistió las brutales torturas, mientras la sociedad matancera se movía en su defensa, dos Habeas Corpus a su favor se presentaron y todo parece indicar que en el estado físico en que se hallaba no podían presentarlo a los Tribunales.

El 24 de julio  de 1957, en un descuido de sus guardias, escapa René Fraga, perseguido logra subirse al techo de una casa en la calle Laborde. Instantes después el cabo José Igarza,  le dispara.

El sepelio, al otro día, mostró la indignación del pueblo que lo acompañaba y fue disuelto a tiros y golpes por la soldadesca.

Aunque la seriedad era su sello distintivo, en la intimidad y en el seno familiar se comportaba de modo jaranero,  sin descuidar la corrección de su vocabulario y el respeto hacia los demás. Era reservado, excepto con la madre a quien le confiaba sus inquietudes.

Sin lugar a dudas, un héroe de esta tierra que merece el recuerdo infinito de un pueblo agradecido y admirador de aquellos que no cesaron para que hoy exista una Cuba distinta.

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