Pierre de Coubertin: el artífice de los Juegos (XV)

Pierre-de-CoubertinEl 1ro. de enero de 1863 nació Pierre de Fredy, barón de Coubertin. De familia aristocrática, renunció a una carrera militar y se dedicó a la pedagogía. Mostró un gusto por la literatura, la historia y los problemas de la educación y la sociología.

Su principal razón radicó en el estudio del papel de la práctica deportiva en la educación de la juventud.

Viajó por Estados Unidos e Inglaterra y llegó a la conclusión de que el ejercicio físico contribuía al desarrollo intelectual de los jóvenes. Pierre de Fredy buscaba educar al mundo por medio del deporte y la pedagogía, para influir en el desarrollo de la personalidad. Recorrió gran parte del orbe para hablar de paz, unión y comprensión entre los hombres mediante el deporte.

Sin embargo, sus esfuerzos iniciales para impulsar el desarrollo deportivo resultaron ignorados.

En 1892, en la reunión de la Unión Deportiva en París, presentó por primera vez la idea de reinstaurar los Juegos Olímpicos. Insistió en 1894 durante el Congreso Internacional de amateurismo. En esa edición, Coubertin consiguió el  voto unánime para la redención de los Juegos.

En Inglaterra no se acogió con agrado la idea. Alemania intentó boicotear los juegos. Grecia se opone y su jefe de gobierno pretendió impedir la realización de la primera edición debido a causas económicas.

El Barón no desistió y acudió a organizaciones sociales, gobiernos, príncipes, duques, reyes y presidentes para buscar el apoyo necesario.

En el mismo año 1894 fundó el Comité Olímpico Internacional y dos años más tarde llegó el sueño de Coubertin. La ciudad griega de Atenas acogió los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna.

Con estos certámenes, limitados a deportistas aficionados, intentaba impulsar las relaciones pacíficas y constructivas entre las naciones y fomentar un espíritu de superación personal, juego limpio y sana competencia.

En 1896 asumió la presidencia del Comité Olímpico Internacional. La Carta Olímpica, el Protocolo, así como el juramento de los atletas, junto con el ceremonial para la apertura y cierre de los Juegos resultaron del trabajo y las ideas de Coubertin. Además, diseñó la bandera olímpica con los cinco aros enlazados (símbolo de la fraternidad entre los cinco continentes).

En 1925 dimitió de la presidencia del Comité Olímpico Internacional al verse arruinado y no poder contribuir financieramente con el movimiento olímpico. En ese propio año se le concedió el título de Presidente de Honor hasta su muerte.

Durante su vida publicó artículos en más de 60 mil páginas dedicados a la técnica y la enseñanza del deporte, así como un importante historial de política y estudios sociológicos.

Murió el 2 de septiembre de 1937 en Ginebra (Suiza) después de entregar toda su fortuna a los ideales olímpicos. De acuerdo con su última voluntad, su corazón fue enterrado en Olimpia (Grecia), en el monumento de mármol que recuerda el restablecimiento de los Juegos Olímpicos.

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