Helsinki 1952: La leyenda de Zatopek (XVIII)

El legendario atleta finlandés Pavo Nurmi llegó al estadio con la antorcha olímpica y protagonizó el encendido de la llama en la inauguración oficial.

Las tensiones de la Guerra Fría entre países comunistas y capitalistas provocaron que los atletas del Este de Europa se desplazaran a una residencia a varios kilómetros de distancia para no relacionarse con el resto de deportistas alojados en la villa olímpica.

Los políticos soviéticos descubrieron que el deporte constituía un excelente y enorme aparato de propaganda. Para participar exigieron precauciones desmesuradas.

Del 19 de julio al 3 de agosto, más de 4 mil 900 atletas de 69 países compitieron en 149 eventos diferentes.

La Unión Soviética participó por primera vez en los Juegos Olímpicos. Los soviéticos se hicieron invencibles en gimnasia, donde Viktor Chukarin obtuvo cuatro oros y dos platas, mientras que Maria Gorojovskaya se adjudicó dos y cinco, respectivamente.

El corredor de fondo de Checoslovaquia Emil Zatopek protagonizó la hazaña más importante de los Juegos y una de las más grandiosas del movimiento olímpico. En los 10 mil metros, Zatopek mejoró su record olímpico, con 29 minutos 17 segundos. “La locomotora humana” enfrentó la final de los 5 mil cuatro días después, considerada “La carrera del siglo“. En esa competición intervinieron los mejores especialistas de la época y, los nervios conllevaron hasta una arrancada en falso. Sin embargo, Zatopek resultó brillante y destruyó el récord olímpico solo ocho décimas de segundo por delante de su rival.

Su alegría sería doble porque su esposa Dana Zatopkowa conquistó el oro en el lanzamiento de la jabalina. De esa manera, ambos con 30 años de edad (habían nacido el mismo día y el mismo año) subieron, uno atrás del otro, a lo más alto del podio.

Dos días después venció en la maratón. A partir de los 10 kilómetros se constituyó en el más notable de los monólogos. No tenía rivales. Cuando llegó al estadio, lo recibió una apoteótica ovación. El cuarteto de velocistas de Jamaica lo puso sobre sus hombros, mientras el Estadio Olímpico se estremecía. Había batido la marca olímpica.

Los éxitos deportivos lo hicieron elevar su situación en el ejército de su país. Pero su carrera militar terminó abruptamente, al ser degradado. Ese hombre de espigada figura y alto sentido nacionalista demostró su fuerza de voluntad y su férreo carácter al enfrentarse al régimen soviético que invadió Praga en 1968. La oposición que mostró junto con otros atletas lo llevó a pasar seis años de trabajos forzados en una mina, pero ni eso disminuyó sus ideales.

Brasil conquistó su primera medalla de oro por intermedio del saltador de triple Adhemar Ferreira da Silva.

Hungría ganó la medalla de oro en el fútbol. En ese equipo participaron Sandor Kocsis y Ferenc Puskas, casi los mismos jugadores que dos años más tarde jugaron la final de la copa del mundo.

En la final de los pesos pesados de boxeo, el sueco Ingemar Johansson, impresionado por su adversario, el norteamericano Edward Sanders, prefirió evitar el combate y se pasó todo el tiempo dando vueltas alrededor de Sanders.

Los jueces lo descalificaron por falta de combatividad y no recibió su medalla de plata. Curiosamente, el sueco tuvo una brillante carrera como profesional, hasta ganar el título mundial de los pesados frente al norteamericano Floyd Patterson en 1959. El COI, en 1982, le entregó aquella medalla de plata.

En ciclismo, en la prueba de ruta, llegó noveno un joven francés llamado Jacques Anquetil. Además obtuvo la medalla de bronce en la especialidad contra reloj por equipos. Años después ganó cinco veces el Tour de France y se constituyó en uno de los ciclistas más importantes de la historia.

En atletismo se superaron 20 récords olímpicos y seis mundiales. Sólo quedaron vigentes las marcas olímpicas de Jesse Owens de los 100 y 200 metros y del relevo 4×100. En el total de las competencias, 100 registros olímpicos y 15 mundiales pasaron a mejor vida.

Cuba intervino en esta justa de Helsinki con 29 atletas. En atletismo compitió Rafael Fortún, quien llegó a semifinales en 100 y 200 metros planos, y en 4X100 junto a Ángel García, Raúl Mazorra y Evaristo Planas. Charles de Cárdenas (padre e hijo del mismo nombre) alcanzaron el cuarto lugar en yatismo.

En el medallero general por países Estados Unidos conquistó el primer lugar seguido de la Unión Soviética y Hungría.

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