
El cuero del tambor repica con la pérdida de uno de los grandes cultores de la rumba, heredero de auténticos ritmos de origen africano y defensor hasta la médula de la Cultura cubana.
Hace cuatro años, Francisco Zamora, “Minini”, me recibió otra vez en su casa y gustoso me concedió una entrevista matizada con el canto del gallo, el calor de la familia y los recuerdos siempre vigentes de su barrio neopoblano.
La rumba y Afrocuba, grupo que dirigió por casi 60 años, fueron los “platos fuertes” de nuestra conversación y hacia ellos dirigió con toda pasión cada palabra, porque este hombre sin dudas nació con el folclor en la sangre.























Minini será un hombre de todos los tiempos, no solo por lo que puede representar para la cultura cubana y matancera, sino porque fue uno de los que dedicó su vida a preservar nuestras raíces. Lo conocí, después de enfermo, callado, tranquilo, pensativo, como si su mente recorriera permanentemente la música; pero siempre atento, preocupado, dispuesto, compañero de todos los que junto a él reciben el tratamiento de hemodiálisis. Aquí nadie preguntó su nombre, era suficiente saber que era MININI, de Afrocuba. Minini quedó en el recuerdo de sus compañeros que hoy acompañan a la familia en el pesar. Cuba perdió una figura, pero no a un maestro que dejó muchas generaciones para seguir su obra.
¿Por qué Gisel no se embulla a hacer periodismo cultural de nuevo???? Se extraña su voz en Radio 26…