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Monday 21 October 2019
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¿La Copa de Cristiano?

cristiano-ronaldoTerminó la Eurocopa del 2016, con Portugal como campeón. Felicidades a los lusos que sin tener el equipo del 2004, donde figuraban estelares como Rui Costa, “Deco”, “Figo”, Miguel, Cristiano, “Nani”  lograron alzar una copa europea que nadie esperaba que lo hicieran, pero en el mundo -según el refranero popular-, “se verán horrores” y al final ganó el equipo menos favorito desde el inicio del torneo.

Sin quitarle el mérito a la selección portuguesa, porque demostraron coraje en el partido final contra un once sede, que salvo el Mundial de 1938, había ganado cuanta competencia importante se había celebrado en sus predios, dígase Eurocopa de 1984, con Michel Platiní al frente; Mundial de 1998 y Eurocopa del 2001, esta vez con Zinedine Zidane a la cabeza del conjunto.

Lo cierto es que Portugal sin su estrella, Cristiano Ronaldo, logró lo impensable. Parece que se ha hecho moda en los últimos años que los equipos menos glamorosos logren victorias épicas y no solo en el mundo del fútbol. Alguien dijo que este Portugal se pareció a la Italia del Mundial de 1982, pero no me parece, aunque respeto cada criterio.

dossssssssssssssLo que no me gustó de esa final fue el mediocre arte histriónico mostrado por Cristiano Ronaldo, quien salió del partido al minuto 25 por una lesión. Pero lo cierto es que cada vez que “CR7” salía del banco a ¿dar instrucciones? del juego salía como un bólido y parece que luego se daba cuenta y comenzaba a cojear para las cámaras.

Pero esto tampoco me preocupa mucho, lo que sí es una falta de, digamos, consideración, es dedicarle todos los reflectores a la estrella del Real Madrid al final del encuentro, cuando no logró completar ni siquiera media hora de un juego de 120 minutos.

Para colmo no tuvo la decencia siquiera de entregarle la Copa al héroe del encuentro, el desconocido Eder, que al parecer seguirá siendo eso: uno más dentro del mundo del fútbol, cuando en realidad tuvo la fortuna de marcar el gol de la victoria ante unos galos que, no en 120 minutos, sino que podían jugar tres partidos seguidos con el mismo tiempo y no marcaban, porque solo Sissokó estaba iluminado esa noche.

Ni siquiera a “Nani”, que tomó el brazalete de capitán y al volver a sus meteóricos tiempos creó varias ocasiones para la selección de la península ibérica, Cristiano fue capaz de entregarle la Copa.

Si a Messi lo criticamos porque no marcó en la final del Mundial de Brasil en el 2014, ¿qué diremos de ti que solo jugaste 25 minutos de esta final?

Una historia reciente que obliga a traer a estos tiempos otra ocurrrida en la final de la Champions de 2011, cuando el Barcelona de Pep Guardiola derrrotó al Manchester United, que demuestran claramente la cohesión que reinaba en el vestuario culé.

En aquella ocasión, cuando Charles Puyol saltó al campo a pocos minutos del final, Xavi se fue a Mascherano para que le llevase el brazalete al Gran Capitán. Pero a éste tampoco le duró mucho, ya que el gran gesto de la noche vino cuando los blaugranas iban a recibir el trofeo en sus manos. Puyol le colocó el brazalete a Eric Abidal y le cedió el enorme honor de ser el primero en levantar la copa. Horas después en Twitter dijo que “las cosas se hacen desde el corazón. Abi se merecía más que nadie levantar la copa”.

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El humanitario gesto se debió al desempeño del lateral francés, Eric Abidal, en un partido que jugó tras haber superado un tratamiento contra el cáncer.




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