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Wednesday 13 November 2019
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El Midas del teatro matancero

zenenHace pocos días llegó la feliz noticia de la entrega de un nuevo premio para Zenén Calero, el hombre de una sensibilidad tan exquisita que puede admirarse desde cualquier idioma, desde cualquier idiosincrasia. Nuevo reconocimiento que se suma a otros tantos y lo reafirman, desde su modestia y su hablar bajo y pausado, como uno de los diseñadores más destacados de este país de temperaturas altas. Tal vez un día vayas en una guagua y se te acerque a conversar porque él es así, diáfano, sencillo, caluroso, como los días húmedos de Cuba.

Nunca pensó dedicarse al diseño, mucho menos a la escenografía y el teatro. Creció muy cerca del mar. Su inmensidad lo atrajo, tanto, que decidió adentrarse en un mundo igualmente renovador e interminable, uno que se asemeja a los grandes océanos por lo interminable: las artes escénicas.

Quizás aprendió la constancia de su madre quien, sentada en una máquina de coser, le mostró lo que la imaginación y el talento pueden lograr. Con ella conoció la magia de crear y, desde que tomó en sus manos el primer proyecto, cada vez nos sorprende con nuevos mundos, mundos que solo son posibles gracias a su sensibilidad e ingenio.

Del azul profundo de las aguas que bañan Boca de Camarioca heredó la ensoñación y el tierno color de sus ojos zenen1celestes. Allí vive desde que nació, rodeado de agua salada, brisas marinas, todo un paraíso para enamorar sus musas.

Allí aprendió a amar su terruño, su provincia, su país y, es tan especial ese amor, tan grande el sentimiento por esta Isla, que su mirada se transforma en mar al solo pensar la posibilidad de estar lejos de aquí.

Zenén Calero Medina posee una extraña habilidad que solo tienen los artistas. Él es capaz de hablar con la mirada antes de que salgan palabras de su boca y sus pensamientos son tan profundos como el azul de sus ojos.

El tiempo le ha teñido las barbas y el pelo con tonos blancos, pero no ha sido capaz de arrebatarle la vitalidad y las ganas de hacer. La inspiración inagotable y la renovación constante le son cualidades inherentes. Llegó al diseño escénico casi por casualidad. Durante sus estudios en la escuela de artes plásticas de Matanzas se interesó por conocer la maravillosa experiencia de ser parte de un escenario a través de sus muñecos y vestuarios.

ao10-4En ese empeño Teatro Papalote guió sus primeros pasos. Allí aprendió a apreciar las interioridades de los títeres, esos personajes que le permiten surcar los horizontes desconocidos y recónditos de la imaginación y darle vida a un ser o una historia, completamente diferentes de los precedentes. Desde entonces mucho ha llovido, pero nunca varió su interés por comprender el inacabable universo de marionetas y, como un niño grande, nos ofrece el significado de los colores, el volumen y las expresiones que construyen las maravillosas historias que nos cuentan los mal llamados objetos inanimados.

El joven Zenén comenzó a relacionarse con otros muchachos soñadores como él para regalar arte… y la magia terminó por atraparlos. De esa feliz unión surgió Las Estaciones, una institución que ha marcado su carrera y su vida.

Zenén es un hombre sencillo con un pensamiento amplio. Es modesto, conversador, exigente en su trabajo y profundamente humano. Ama a su país y se siente orgulloso de su gente, de su calidez, su capacidad de jaranear hasta en las condiciones más adversas y de soñar aunque no existan motivos. Le gustan los premios, pero estos no constituyen el propósito de su esfuerzo.

Trabaja con el único y gratificante motivo de alimentar el mundo interior de los espectadores y ver en sus caras el agradecimiento por cada nueva historia al terminar la función. Se entrega por completo al teatro desde que se levanta hasta que pone nuevamente la cabeza en su almohada y entonces comienza a soñar con sus títeres.

imagesLa galería El Retablo es la niña de sus ojos, aunque con su creación y ampliación no culminan las ilusiones: aún necesita crear, reinventar historias contadas por sus personajes. Después de adentrarse en el montaje de espectáculos de danza, carnavales, carteles, ilustraciones de libros, no está satisfecho.

Entre sus más añorados proyectos se encuentran diseñar un espectáculo para el teatro lírico, ilusión que durante años lo ha acompañado, y enriquecer su retablo de fantasías con un museo que albergue las figuras que han dado sentido a su vida.

Zenén es un hombre increíble. Se sienta cómodamente, lee el guión, piensa en las propuestas, la trama, el mensaje y comienza a trabajar. Cual un Midas del teatro, Zenén crea un títere y nos regala un sueño.




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