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Monday 16 September 2019
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La cultura como derecho

polichinela333¿Ha ido usted alguna vez al teatro? ¿Ha asistido a una función de títeres, en una sala o en la calle? ¿Se ha sentido parte en algún momento de una extraña sensación de familiaridad cuando todo queda en silencio y empieza el espectáculo?

Si es así, sin dudas coincidirá conmigo sobre la importancia de esta, como de otras manifestaciones del arte, para alimentarnos el alma y también ¿por qué no?, para instruirnos y hacernos reflexionar.

Descubrí el teatro en la ciudad de Matanzas. Durante mi infancia nunca me acerqué ni de lejos a una función. La fatalidad geográfica una vez más cercena las maneras de aprehender la vida en toda su expresión, viviendo en un municipio donde, por aquellos años, la vida cultural no iba más allá de música grabada en las noches, peñas campesinas y alguna que otra presentación de agrupaciones musicales provinciales.

teatro-callejero-vdcPor suerte escogí esta profesión y, por suerte también, me vi obligada a convertirme en parte de un mundo lleno de complejidades y espiritualidad, de incomprensiones y emociones: la cultura.

Es que muchas veces cuando tenemos la posibilidad de admirar espectáculos todos los fines de semana, aunque siempre existen espectadores ansiosos por asistir, el hecho no cobra la misma significación que cuando llega el teatro a un pueblo.

Recuerdo, por ejemplo, la visita del grupo Icarón a la escuela primaria del Valle de Guamacaro, en Limonar. Había que ver la cara de los pequeños ensimismados, disfrutando de un momento que solo se producía una vez al mes. Asimismo ocurre en muchos de los municipios de la provincia en los que la cultura llega sobre ruedas y surcando las mismas dificultades que atraviesan los bolsillos familiares a diario y la escasez de combustible.images 2

La política cultural cubana está encaminada a llevar el arte a todos los rincones de la Isla, un esfuerzo que pasa por el filtro de la economía, de las concepciones establecidas por los especialistas acerca de cuáles son las propuestas culturalmente más aceptables, de los valores estéticos que seamos capaces de inculcar a los más jóvenes.

Entonces cabría analizar cómo se organizan las presentaciones de las agrupaciones en los territorios porque, siendo Matanzas una de las capitales más importantes en cuanto al desarrollo del arte de las tablas y las calles, no concibo que existan niños que no tengan la oportunidad de saberse parte de un espectáculo, no puedan disfrutar de la magia que se produce durante el instante en que el día pierde sus tonos grises y se vuelve multicolor.

niñez fundarbolRealidad esta que, por suerte, ha dado un vuelco en los últimos tiempos, aunque siempre está a la expectativa de la bofetada de los recortes económicos, en un país donde se prioriza la cultura, pero no se puede hacer magia con los recursos, también destinados a los servicios médicos y educacionales.

De ninguna manera el lugar donde vivimos puede convertirnos en espectadores ausentes, en ignorantes de un mundo de ilusiones y enseñanzas que son fundamentales en esta etapa de la vida. El teatro, tanto en la capital provincial, como en cualquier municipio o comunidad debe llegar a ser el soplo de vida que alimente los espíritus de niños que, como yo, tuvieron que esperar a crecer y cambiar el lugar de residencia para ver un espectáculo de teatro.




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