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Monday 23 September 2019
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Los encantos de mi ciudad

matanzas3jpegMatanzas es ciertamente una ciudad de muchos valores estéticos en su arquitectura, trazado y sus aportes patrimoniales. Una urbe que durante el siglo XIX recibió el calificativo de Atenas de Cuba por su esplendor. Sin embargo, hoy su realidad es otra.

Zenén Calero, diseñador: Yo que he viajado muchísimo, sobre todo en nuestro país, de una punta a la otra, siempre he pensado que Matanzas es uno de los territorios más deslumbrantes que tenemos en la Isla por su encanto alrededor de la bahía; es como un anfiteatro donde las visuales todas son bellas, desde La Habana, desde Varadero, desde cualquier lugar que miras te sorprende. Pienso que es una ciudad que lo que necesita es cuidarla.

Lilian Padrón, directora de Danza Espiral: Matanzas, como dijo Marta Valdés, es la ciudad que le faltaba al mundo, un municipio hermoso, por eso siempre viviré aquí, hasta que me muera. Es una pena que esté  tan descuidada.

“Matanzas lenta: yo adoro
los líquenes putrefactos,
tus rayoneros, tus pactos
con crepúsculos de oro…”

Más allá de los sinsabores que se perciben desde el mundo de la cultura, la población toda reclama acciones que rescaten a esta localidad  yumurina y la hagan cambiar el seudónimo actual de Ciudad Dormida.

Lilian Padrón: Hay problemas económicos que impiden arreglar cosas que llevan recursos pero la limpieza de una ciudad no tiene nada que ver con grandes sumas de dinero, al menos no con la divisa libremente convertible; se relaciona con la divisa que debe tener cada matancero en su proceder, en su vida cotidiana, en su amor hacia él, hacia la ciudad y hacia las demás personas. Es como la Cenicienta, era bella pero como estaba llena de tizne no se veía, entonces yo creo que nosotros, los matanceros, no necesitamos esa historia.

Ramón Pacheco, fotógrafo: Matanzas necesita personas de inteligencia que tengan en cuenta al turismo, la recreación de los habitantes y que la activen; el río San Juan no se explota, ni el Canímar y la orilla del malecón hacia el tenis tampoco. Con un poquito que se haga por ella cada día esta localidad puede cambiar mucho.

Esperemos que en un futuro, no muy lejano, la urbe vuelva a ser lo que era antes.

“Todo te debo, Matanzas:
la Biblioteca, el estero,
tener alma y no dinero…
Te debo las esperanzas.”

Fragmentos del poema Canto a Matanzas, de Carilda Oliver Labra.



Estudiante de Periodismo


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