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Monday 23 September 2019
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Reencuentros en la Sala White (+audio)

3g2La Sala de Conciertos José White, de la ciudad de Matanzas, abrirá sus puertas al público este sábado, desde las 3:00 de la tarde, para disfrutar de las interpretaciones de la Orquesta Sinfónica de Matanzas, por segunda ocasión bajo la batuta de la directora invitada Cristina Pestana y la oboísta Martha Haydée Hudson Pestana como solista.

La músico y profesora matancera radicada en México se refirió al repertorio que ofrecerán como parte del programa.

“Abriremos con la obertura Caballería ligera, de Franz Van Suppe, después tenemos el concierto en Do Mayor para oboe y orquesta, de Josef Haydn (I Mov. Alegro Spirituoso, II Mov. Andante y III Mov. Rondo) y el resto del repertorio incluye obras de compositores mexicanos.

“De esta manera vamos a abrir la segunda parte del programa con Sinfonietta, de José Pablo Moncayo, seguirá el Danzón número 8, de Arturo Márquez y, por último interpretaremos el vals Club verde, de Rodolfo Campodórico, considerado una joyita de la literatura musical mexicana.”

Más allá de lo que significa la Sala White como institución emblemática de la cultura matancera, la presentación del sábado supone el reencuentro de una artista con la ciudad que la vio nacer, con la sala a la que observaba en fotos cada año sin vestigios de esperanzas sobre su apertura, con un público amante de la buena música que sabrá retribuir las tantas alegrías y añoranzas que se albergarán en cada rincón de la acogedora sala.

La Orquesta Sinfónica Juvenil de la Universidad Autónoma de Zacatecas visitó Matanzas en septiembre de 2015 como parte del intercambio cultural entre México y Cuba, bajo la dirección de la maestra Cristina Pestana

“Es una satisfacción tremenda y me siento muy halagada, no solamente por el hecho de presentarme en la Sala White, que de por sí es un acontecimiento, sino porque yo vine en julio y ahora regreso y me encuentro una orquesta más sólida.

“Eso representa un agasajo porque yo me formé en esa agrupación cuando no había cumplido 15 años. Me llama mucho la atención debido a que, en ese momento, yo era la única joven que había en la orquesta y estaba rodeada de personas mayores, a las que agradezco y recuerdo con gran cariño porque fueron quienes guiaron mis pasos y orientaron mi formación.

“Ahora me encuentro un colectivo rejuvenecido, donde apenas hay cuatro personas contemporáneas conmigo, que coincidieron en la orquesta en mi época. También me entusiasma apreciar que existe un mejor nivel de ejecución.

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La Orquesta Sinfónica de Matanzas en la remozada Sala de Conciertos José White, reabierta al público el 28 de enero último

“Aunque existen elementos que pueden mejorar hay una masa artística que está en pleno desarrollo y que se convertirá en una potencialidad, si se le da la atención que requiere.

“Las problemáticas existentes en el territorio conllevan a que los jóvenes estén dispersos: no se encuentran totalmente en la orquesta, ni en Varadero. La Orquesta Sinfónica de Matanzas es una identidad de la ciudad, como lo es el teatro Sauto o la Sala de Conciertos.

“Creo que, por lo que significa como agrupación, merece una atención más enfocada para rescatar a ese colectivo, para que los jóvenes que la integran se sientan orgullosos de ser parte de ella.”

A la luz de dos décadas desde que Cristina se enroló en un convenio de colaboración entre el Instituto Cubano de la Música y la Universidad Autónoma de Zacatecas, en México, la profesora valora el intercambio que, en materia de cultura, se amplía y fortalece entre ambas naciones.

“Hay un colectivo de maestros que han estado allá durante este tiempo formando a jóvenes estudiantes mexicanos. Hemos venido a Cuba, pero muy espaciadamente en el tiempo.

“Recuerdo que en el 2010 hicimos una gira que abarcó La Habana, donde participamos en el Festival de Música Contemporánea con el maestro Guido López Gavilán y en un concierto en el Palacio de Junco, aquí en la ciudad de Matanzas.

“En los últimos años se ha incrementado ese intercambio. Definitivamente, me hace muy feliz retornar una y otra vez a Matanzas, en primer lugar porque es mi ciudad y, en segundo, porque no por gusto mereció el sobrenombre de Atenas de Cuba.

“Como matancera que soy siempre intentaré aportar a Matanzas como urbe cultural. Para todos los que están fuera de Cuba es una añoranza regresar a su terruño, aportándole lo que uno es como músico, como artista.”

La maestra Cristina Pestana Alpízar es originaria de Matanzas y en su extenso haber profesional es fundadora del grupo musical Ensamble Cubano y de la Orquesta Filarmónica de Zacatecas.

Esta vez, junto a su hija, Martha Haydée Hudson Pestana, disfrutará de la inmensa satisfacción de ver cumplidos varios sueños: el mayor de ellos, observar el renacer cultural de una ciudad maravillosa.




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